viernes, 5 de julio de 2013

Valderas: No me digas lo que eres y déjame ver lo que haces



Valderas, el comunista subastero
UNA cosa es que un comprador se aproveche de la libre concurrencia de la oferta y la demanda en un mercado libre y acabe comprando una vivienda a un buen precio; y cosa distinta es que se comporte como un subastero oportunista para sacar partido de la desgracia ajena. Y peor aún es compaginar la caza de gangas inmobiliarias con la condición de diputado comunista que se dedica a aprobar normas de expropiación de viviendas subastadas. Así que Diego Valderas, vicepresidente de la Junta y líder regional de Izquierda Unida, agudo ojeador de viviendas embargadas, debe aceptar que ha sido sorprendido en una de esas hipocresías que tumban el crédito de un político. Además, Valderas ha debido de hacer escuela –de negocio–, porque otro dirigente de IU de Andalucía también compró una vivienda embargada, aunque en este caso el propietario era una sociedad inmobiliaria. Comunistas en inmersión capitalista.
Si para un político es difícil justificar una vida privada poco coherente con sus postulados ideológicos, menos lo es para quienes se presentan como látigos moralistas de los demás, tendencia habitual en los extremistas de izquierda. La historia del comunismo es pródiga en ejemplos de cómo sus castas dirigentes –estalinistas o maoístas– predicaban para los demás un régimen de vida que no se aplicaban a sí mismos. Valderas ya tiene su dacha. Estos episodios de depredación inmobiliaria se suman a otros de igual hipocresía en otros ámbitos, y todos desmantelan la supuesta superioridad moral de la izquierda frente a la derecha. La crisis está demostrando que las conductas personales de los políticos son esenciales para generar confianza y consolidar liderazgos realmente constructivos. ¿Acaso Valderas piensa que cuando hable de la protección social de los desahuciados nadie recordará su lucrativo negocio a costa de uno de ellos?
 
Vuelo 444
IGNACIO CAMACHO
Del tiempo de los vuelos de Lady Aviaco o del piso de Valderas no ha cambiado la ley sino el paradigma moral. La mirada
HACE unos quince años, Magdalena Álvarez salió indemne y sin dar una sola explicación de un escándalo que hoy le habría costado la reputación política y el puesto público. Los célebres 444 vuelos gratis en Aviaco, cuando era consejera gubernamental de la aerolínea, quedaron enterrados en la impunidad de un tiempo en que el abuso de los privilegios de poder no sufría el escrutinio riguroso de una opinión pública sacudida por el hartazgo. Era la época de los pelotazos, la ostentación de los coches oficiales, la acumulación de cargos en instituciones y cajas, el cobro de dietas y sobresueldos, el disfrute de un estatus franquiciado en el que se movía con la mayor naturalidad la nomenclatura dirigente. El ciclo triunfal de los Bárcenas, los Correas, los Guerreros, los Rocas; un período que se prolongó hasta bien entrado el siglo XXI, cuando la persistencia catastrófica de la crisis aguzó la sensibilidad social hasta provocar un cambio de paradigma.
Fue en esa misma época cuando Diego Valderas compró sin remordimientos el piso del que acababan de desahuciar a su vecino. Y no mucho después cuando alguien decidió en algún despacho de la Junta de Andalucía crear un mecanismo opaco de subvenciones para los expedientes de regulación de empleo. Cuando Bárcenas repartía complementos salariales entre los altos cargos de su partido. Nadie le daba entonces importancia porque el dinero fluía como ríos bíblicos de leche y miel por las cañerías del Estado. Todavía durante su etapa de ministra, Álvarez utilizaba a discreción helicópteros militares y civiles para desplazarse a actos de partido o privados. Era normal; la normalidad de la casta, de la élite extractiva que mientras la prosperidad se derramaba por todas partes se beneficiaba de una anuencia indulgente. Había para todos y nadie se ponía quisquilloso.
Pero eso cambió de repente, cuando la bonanza se disipó de golpe entre estertores de sufrimiento de unas clases medias que fijaron su atención dolorida en un monumental agravio comparativo. Todos los escándalos que ahora vemos en los tribunales pertenecen a aquel tiempo alegre y dispendioso en el que cualquier exceso parecía posible, permitido y sobre todo eterno.
Y hoy Magdalena, la todopoderosa Mandatela, la arrogante Lady Aviaco, está imputada por una decisión de Gobierno que entonces formaba parte de la más espontánea rutina del poder. Y Valderas se refleja en el incómodo espejo de su doble rasero. Y a la cúpula del PP le persigue la sombra de unos sobres fantasma, y los malayos de Marbella están en la cárcel y el dicharachero Guerrero de los EREs pena cada gin-tonic que se bebió repartiendo dádivas. El simbólico vuelo 444 ha aterrizado en una pista inundada de susceptibilidades. No han cambiado las leyes, ni la justicia, ni el procedimiento. Lo que ha cambiado es la percepción moral, el estado de ánimo. Ha cambiado la mirada.

 Diego Valderas compró la casa de un desahuciado al precio por el que se subastó
alberto garcía reyes / sevilla
Día 05/07/2013 - 00.14h
El vicepresidente de la Junta adquirió a El Monte la vivienda de su propio vecino, que se había quedado en paro y no pudo hacer frente a una deuda familiar
El vicepresidente del gobierno andaluz, Diego Valderas
El actual vicepresidente de la Junta de Andalucía y líder de IU en el gobierno, Diego Valderas, impulsor de la polémica Ley Antidesahucios contra los bancos que ha aprobado el Parlamento Andaluz y uno de los grandes defensores de los movimientos en favor del derecho a la vivienda, adquirió su segunda residencia a precio de saldo precisamente gracias al desahucio de su vecino. Según la documentación notarial y del Registro de la Propiedad que obra en poder de este periódico, Valderas compró en 1995 el piso de enfrente del que ya tenía en su pueblo, Bollullos del Condado (Huelva), directamente a la Caja de Ahorros El Monte justo después de que esta entidad desahuciara a su propietario, M.J.A., que tras quedar en el paro no pudo seguir pagando un préstamo que debía a la citada caja.
El propio afectado ha confirmado a ABC que antes de que el procedimiento judicial de desahucio llegara a su fin ofreció el piso a Valderas por la cantidad que a él le quedaba por pagar, ocho millones de pesetas, con el fin de no tener que seguir pagando nada tras entregar el piso a la caja, ya que éste se había tasado para una primera subasta en tres millones y medio.
Sin embargo, el vicepresidente de la Junta, que entonces era presidente del Parlamento tras 15 años como alcalde de Bollullos, no adquirió directamente la vivienda a su propietario, sino que lo hizo tras la correspondiente subasta judicial en un procedimiento seguido en el juzgado de primera instancia número uno de Huelva. Diego Valderas y su esposa se hicieron con aquel inmueble anexo al que ya poseían desde 1991 el 25 de mayo de 1995. Y en la transacción pagaron 31.102,38 euros, cinco millones de pesetas, lo mismo que había abonado la caja en la citada subasta. Tres millones menos de los que le pedía su propio vecino, que tuvo que irse con su mujer y sus hijos a vivir a casa de sus suegros, donde sigue residiendo actualmente, y continuar pagando la deuda.
Tras dos explicaciones escuetas, el gabinete de Valderas ofreció ayer una tercera versión a ABC en la que explicaron que la casa de marras «llevaba cinco años cerrada» porque el propietario «había tenido un problema con su cuñado, que era constructor» y exactamente la persona que tenía la deuda con El Monte. Según este último relato, Diego Valderas «a los cinco años fue a preguntar de quién era la casa y le dijeron que era de la caja de ahorros». «No fue un desahucio», insisten, «sino que esa familia se fue a vivir a otra casa, que además es bastante grande».

 El comunista pillado
Publicado por Edurne Uriarte el jul 4, 2013
Y aun no ha hablado Ada Colau, la líder social de los acosos a los políticos del PP, sobre uno de los líderes políticos de ese movimiento, Diego Valderas, y su compra del piso de un vecino desahuciado. A la Caja que se quedó con la vivienda y a un precio bastante menor al pedido por ese vecino cuando no pudo seguir pagando su hipoteca.
Los hechos han sido desvelados por Alberto García Reyes hoy en ABC y constituyen uno de los ejemplos de hipocresía política más espectaculares de los últimos tiempos: Diego Valderas, vicepresidente de IU de la Junta, uno de los líderes políticos del movimiento anti-desahucios y artífice de la ley andaluza para la expropiación de bancos, compró a una Caja el piso de su vecino desahuciado. Ese vecino, que tuvo que irse a vivir a casa de sus suegros, había intentado venderle el piso cuando ya no pudo pagar la hipoteca. Diego Valderas rechazó la oferta pero compró el piso a la Caja a un precio mucho menor y unió su piso con el nuevo hasta lograr la vivienda de 194 metros cuadrados en la que ahora vive. Y la Caja, por cierto, le dio el préstamo para comprar la vivienda de su vecino desahuciado.
La historia da para récord de incoherencia política. Un comunista antidesahucios aliado con una Caja para quedarse con la casa de un desahuciado.
Este comunista es autor, entre otras muchas sentencias, de la siguiente:
“Debemos garantizar los derechos de los hipotecados ante los grandes poderes financieros”. Bien es verdad que nada dijo de proteger a los hipotecados de los vecinos más aprovechados.
Y aún no ha hablado Ada Colau. Sí lo ha hecho el portavoz de Valderas, Juan Félix Camacho, para insultar al periodista de ABC: “Sicario”, ha tuiteado. Lo que demuestra que la información es rigurosamente cierta, y que, dada la imposibilidad de negar los hechos, Valderas ha optado por intentar destruir la credibilidad del periodista.

IU justifica a Valderas en la compra del piso embargado porque lo hacen «miles de ciudadanos»
s.e. / madrid
Día 04/07/2013 - 15.08h
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«Estamos hablando de algo que ha formado parte de la cotidianeidad», afirma. El PP exige explicaciones al vicepresidente de la Junta de Andalucía
IU justifica a Valderas en la compra del piso embargado porque lo hacen «miles de ciudadanos»
efe
Diego Valderas, vicepresidente de la Junta e impulsor de la ley antidesahucios
Izquierda Unida (IU) ve normal que el comunista Diego Valderas, vicepresidente de la Junta de Andalucía, haya comprado la vivienda de un desahuciado. Y es que lo hacen «miles y miles de ciudadanos», que han adquirido sus viviendas «en las mismas condiciones» que Valderas.
Esta ha sido la reacción del portavoz parlamentario de IU ante la información publicada hoy jueves en ABC. El excoordinador regional de IU, impulsor de la ley antidesahucios, compró en 1995 en su pueblo, Bollullos Par del Condado (Huelva), una vivienda de un vecino que había sido desahuciado a la entidad financiera que la subastó.
«Estamos hablando de algo que ha formado parte de la cotidianeidad, durante mucho tiempo, en este país, donde se han embargado viviendas que han pasado al 'stock' de entidades financieras y que, a su vez, se han puesto a la venta», ha dicho el portavoz José Antonio Castro.
El portavoz de IU ha remarcado que dicha vivienda había sido embargada más de tres años antes, y son «muchas las familias que han comprado sus pisos después de que los mismos fueran embargados, bien a personas físicas o jurídicas» porque se ponían a la venta. Ha explicado que él mismo compró su piso a un banco que, a su vez, se lo había embargado a una sociedad inmobiliaria y no por eso es «Robin Hood».
El PP andaluz, por su parte, ha exigido a Valderas que dé explicaciones. La vicesecretaria de Políticas Sociales del PP-A, Dolores López, quiere saber si al vicepresidente de la Junta le benefició «su relación» con la caja de ahorros que había adquirido el inmueble. La compra se produjo cuando Valderas era alcalde de Bollullos Par del Condado (Huelva) y miembro de la asamblea de esa caja de ahorros.
En ese sentido, se ha preguntado cómo adquirió por cinco millones de pesetas un piso que había sido embargado por ocho millones de pesetas y ha pedido a Valderas que dé explicaciones porque «hay muchas dudas», ya que el vecino que era propietario del piso dice que se lo ofreció antes de ser desahuciado.
Y ha agregado: «No se puede estar por un lado dándose golpes de pecho para defender a los desahuciados y por otro jugando en contra de ellos».
 
Valderas, el repartidor del butano en IU
a. g. r. / sevilla
Día 04/07/2013 - 15.07h
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El vicepresidente de la Junta de Andalucía fue albañil, camarero, administrativo, repartidor de butano... Y en todos sus trabajos destacó como activo sindicalista de CC.OO.
Valderas, el repartidor del butano en IU
iván mata
Se quedó huérfano con 16 años y tuvo que salir de su pueblo, Bollullos del Condado, un paraíso del vino de Huelva, para ganarse la vida en Barcelona haciendo casi de todo. Fue albañil, camarero, administrativo, repartidor de butano... Y en todos sus trabajos destacó como activo sindicalista de CC.OO. hasta que en 1979, con las primeras elecciones democráticas, regresó a su tierra y se presentó a los comicios encabezando la lista del Partido Comunista.
Desde entonces, 34 años han pasado ya, Valderas no ha vuelto a trabajar más que en los despachos que le ha ido proporcionando la política, un oficio en el que se ha aburguesado acumulando cargos de todo tipo. En Bollullos fue alcalde durante 15 años siempre con mayoría absoluta. Pero su salto a la presidencia del Parlamento lo terminaría retratando. En su pueblo sus propios camaradas se escindieron del partido montando unas siglas independientes e IU no ha vuelto a levantar cabeza desde entonces. En la actualidad sólo tiene un concejal, que además es su jefe de prensa en la Junta de Andalucía. Y en el Parlamento alcanzó la presidencia en 1994 gracias a un pacto entre IU y PP contra el PSOE de un Manuel Chaves, que entonces gobernaba en minoría.
Aquella operación fue conocida como «la pinza», un acuerdo entre Luis Carlos Rejón y Javier Arenas del que Valderas salió beneficiado y proyectado como nuevo rostro de IU en Andalucía. Pero la «traición» a los principios de su partido nunca se la terminaron de perdonar en los ambientes comunistas más puristas, que jamás entendieron que el joven trabajador de orígenes humildes pusiera rostro al primer acuerdo sonoro con la derecha.
No obstante, su trabajo en las bases le ha permitido dirigir el partido en Andalucía hasta hace un mes, durante 13 años, y alcanzar el gobierno de Andalucía gracias a un pacto con Griñán que ha permitido a IU liderar políticas populistas como el decreto para repartir tres comidas al día entre los niños andaluces o la ley Antidesahucios, una lucha que ahora inflama su credibilidad después de tantos años tratando de dar la imagen de currante que le reportaba haber sido el repartidor del butano que llegó a la cima de la política.

martes, 2 de julio de 2013

ESPAÑA, UNA OLIGARQUÍA MANDADA POR LOS GABINETES DE LOS PARTIDOS:



Artículo de Luis María Anson publicado en El Mundo
 “A lo largo de mi dilatada vida profesional he conocido a muy pocos políticos tan capaces como Alfonso Osorio, tan serios, tan responsables, tan honrados, tan equilibrados, de tan rigurosa formación jurídica. Fue un impecable vicepresidente del Gobierno y los aciertos de la Transición, en parte sustancial, a él se deben.

Entrevistado por la periodista Victoria Prego, ha hurgado en las llagas que supuran en el cuerpo político español.
“Entre los hombres que estaban en el segundo Gobierno, salvo Marcelino Oreja, -afirma Alfonso Osorio- creo que ninguno de ellos entendía para nada cuál era el problema catalán y el problema vasco, que eran los que realmente existían.
Y, como querían diluir las ambiciones nacionalistas de catalanes y vascos y no sabían cómo hacerlo, al señor Clavero Arévalo, que Dios perdone, se le ocurrió lo del “café para todos” y el Gobierno lo aceptó.
Y fue un solemne disparate”.

Calla piadosamente Alfonso Osorio que él se opuso a la creación de esos 17 Estados de pitiminí que despilfarran el dinero público y fragilizan la unidad de la nación española, pero Adolfo Suárez y Fernando Abril pensaron que se trataba de una idea sagaz y apoyaron la fórmula de Clavero Arévalo.

“Al diputado español -asegura Osorio- el electorado le importa un bledo, el que le importa es el mandamás de su partido”.

La política no gira en torno al interés general sino en torno a los intereses de los partidos.
Por ejemplo, no se han suprimido los “miles de empresas públicas y oficinas que no sirven para nada, porque los que están instalados en esas empresas son los militantes de los partidos, y es mejor mantener en el puesto al militante del PSOE o del PP, que al obrero que trabaja en la fábrica, que ése se va al paro.
Se dijo que se iban a cortar los excesos, que se iban a suprimir esas empresas.
No se ha suprimido ni una.
Ni creo que, mientras sigan las cosas así, se vayan a suprimir… porque, al paro, a nuestros militantes no se les echa”.
El análisis de estas realidades le permite a Alfonso Osorio denunciar al presidente del Gobierno: “Rajoy llegó al poder prometiendo una regeneración democrática y no se ve ni por el forro que vaya a hacerse”.
Coincide así Alfonso Osorio con Pedro J. Ramírez que escribió en su artículo dominical: “Rajoy lleva camino de convertirse no en un gobernante al servicio de los ciudadanos, sino en la personificación de una clase política insaciable y de un Estado sobredimensionado cuyo peso impide el despegue del caldero”.
Propugna el que fue vicepresidente de la Transición una profunda regeneración democrática que nos equipare a países como Estados Unidos porque lo nuestro, según Osorio “no es una democracia, es una oligarquía mandada por los gabinetes de los partidos”.
Abre, en fin, el gran político un horizonte de esperanza: “El Rey tiene, en la Constitución y en su propia historia, fuerza más que suficiente para marcar el camino”. No estaría de más que Mariano Rajoy, aparte de recrearse aromado por el incienso que todos los días queman en su loor Soraya y María Dolores agitando el botafumeiro de Moncloa, se molestase en conversar un par de horas con Alfonso Osorio para aprender un poco de la moderación y la prudencia, de la dilatada experiencia de este político excepcional”.
Luis María ANSON de la Real Academia Española
 

Convocatoria de elecciones



ABC, 10 de febrero de 1931
EXPOSICIÓN.- Señor: Propósito firme, que el Gobierno actual se impuso desde su formación, fue el de llegar a constituir un parlamento que, enlazando con las Cortes anteriores a la última etapa, restableciera en su plenitud el funcionamiento de las fuerzas cosoberanas que son eje de la Constitución de la Monarquía española.
Y tanta trascendencia atribuye el Gobierno a esta labor, que al llegar el momento en que la obligada rectificación del Censo, le permite convocar al parlamento, no ha regateado medio ni escatimado garantía para que el sufragio se pueda manifestar en toda su pureza sin influjo que lo deforme ni corruptelas que lo falseen.
Complemento de la labor iniciada es la de suspender durante las próximas elecciones a diputados a Cortes la aplicación del artículo 29 de la ley de 8 de agosto de 1907, que equipara a la elección la proclamación de candidatos cuando ésta no alcanza a mayor número que los llamados a ser elegidos, modificación que se hace indispensable, no sólo por la natural disminución que en los años transcurridos han sufrido las personas llamadas por la ley a tomar parte en aquella proclamación, sino por circunstancias políticas de momento bien conocidas. Todo ello es necesario para que las futuras Cortes tengan la autoridad que demanda lo extraordinario de su empeño; extraordinario por el tiempo transcurrido desde el parlamento anterior, por el número y gravedad de los problemas nacionales que exigen pronta y enérgica solución, y, finalmente, porque las Cortes pueden acometer, como lo han proclamado gobernantes y expertísimos parlamentarios en fecha no lejana, la empresa de revisar nuestra legislación política, planteando la reforma de cuanto en la Constitución vigente pueden requerir modificación dentro del marco de las instituciones fundamentales que constituyen su esencia.
El Gobierno, desligado de compromisos de partido, fiel tan sólo al mandato de honor que recibió de reinstaurar la normalidad constitucional, y consciente de que nada puede contribuir a ello tan eficazmente como la elección sincera de un Parlamento, se honra en proponer a Vuestra Majestad, por acuerdo del Consejo de ministro, el adjunto proyecto de decreto.
Madrid, 7 de febrero de 1931.- Señor: A.L.R.P. de V.M., Dámaso Berenguer Fusté.

Parte dispositiva.- Usando de la prerrogativa que me corresponde por el artículo 32 de la Constitución de la Monarquía, y de acuerdo con mi Consejo de ministros, vengo en decretar lo siguiente:
Artículo 1.: Las Cortes del Reino se reunirán en Madrid el día 25 de marzo próximo.
Art. 2.: Las elecciones de diputados a Cortes se verificarán el día 1.: de dicho mes de marzo, y las de senadores se celebrarán el 15 del propio mes.
Art. 3.: Queda en suspenso la aplicación en las próximas elecciones de lo dispuesto en el artículo 29 de la ley electoral para diputados a Cortes, de 8 de agosto de 1807, con excepción de lo prevenido en el último párrafo de dicho artículo.
Art. 4.: Por el ministerio de la Gobernación se dictarán las disposiciones convenientes para la ejecución del presente decreto.
Dado en Palacio, a 7 de febrero de 1931.- ALFONSO.- El presidente del Consejo de ministros, Dámaso Berenguer Fusté.»

Restablecimiento de las garantías
EXPOSICIÓN.- Señor: La importancia que el próximo Parlamento ha de revestir ha sido causa de que el Gobierno extreme las garantías de sinceridad para la elección, en forma que nadie pueda lícitamente dudar de la pulcritud con que el sufragio ha de emitirse. Pero las mismas consideraciones aconsejan abrir con toda amplitud los cauces de la propaganda electoral, a fin de que la exposición de los idearios políticos, base de toda votación de representantes en Cortes, no tropiece con más obstáculo que el obligadamente impuesto por el respeto a las leyes.
Libertad de emisión del pensamiento con supresión de censura de Prensa ejercicio del derecho de reunión y funcionamiento normal de las asociaciones son los elementos o factores que en todo país contribuyen a formar la opinión que, traduciendo el sentir nacional ha de reflejarse luego en las urnas. Y deseoso el Gobierno de que estas fórmulas de normalidad política vengan a completar el cuadro de las resoluciones ya adoptadas, propone a Vuestra Majestad que se restablezcan mientras dure el período electoral y a fines expresados las garantías contenidas en el artículo 13 de la vigente Constitución de la Monarquía española, sin que al hacerlo así desconozca la posibilidad dolorosa de que tal medida, encaminada a una propaganda lícita con vistas al sufragio, se convierta en instrumento de las pasiones y rencores que aspiren a impedirlo: al Gobierno le basta con saber, para que el juicio de todos recaiga sobre la conducta de unos y otros, que cumple con su deber al no regatear en ningún momento del proceso electoral las garantías que reclama la constitución de unas Cortes llamadas a entender en cuestiones vitales para la nación.
Por las consideraciones expuestas se honra en proponer a Vuestra Majestad, de acuerdo con el Consejo de ministros, el adjunto proyecto de decreto.
Madrid , 7 de febrero de 1931.- Señor: A.L.R.P. de V.M., Dámaso Berenguer Fusté.
Parte dispositiva.- De acuerdo con mi Consejo de ministros, vengo en decretar lo siguiente:
Artículo único. Se restablecen en todas las provincias del Reino, mientras dure el próximo período electoral, las garantías establecidas en el artículo 13 de la Constitución de la Monarquía, quedando encargado el ministro de la gobernación de dictar las resoluciones indispensables para cumplida ejecución de esta medida.
Dado en Palacio, a 7 de febrero de 1931.- El presidente del Consejo de ministros, Dámaso Berenguer Fusté.»
El texto del artículo 13 de la Constitución, cuya vigencia ha acordado restablecer el Gobierno, dice así:
Todo español tiene derecho:
De emitir libremente sus ideas y opiniones, ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante, sin sujeción a la censura previa.
De reunirse pacíficamente.
De asociarse para fines de la vida humana.
De dirigir peticiones, individual o colectivamente, al Rey, a las Cortes o a las autoridades.
El derecho de petición no podrá ejercerse por ninguna clase de fuerza armada.
Tampoco podrán hacerlo individualmente los que formen parte de una fuerza armada, sino con arreglo a las leyes de su instituto en cuanto tenga relación con éste.»


El gobierno Berenguer, al dimitir, aconseja y obtiene el aplazamiento indefinido de las elecciones a diputados a Cortes
Gaceta de Madrid, 1 de febrero de 1931
EXPOSICIÓN.- 
Señor: Habiendo presentado la dimisión el Gobierno que presido, y siendo evidente que la resolución de la crisis puede influir en la anunciada convocatoria de Cortes, no parece aconsejable que el Gobierno que ahora cesa deje en pie en la integridad el acuerdo en tal sentido recabado, y que como prueba de honrosa confianza obtuviera de V.M., ni cree oportuno comprometer en materia tan delicada el porvenir de quien haya de sustituirle.
Comoquiera que mañana ha de empezar con la designación de adjuntos prescrita en el artículo 36 de la ley de 8 de agosto de 1907 la serie de operaciones que constituyen el período activo de la elección, resulta obligado ordenar sin pérdida de momento que se aplacen dichos actos. Fundado en tales consideraciones, y de acuerdo con el Consejo de ministros, me honro en proponer a Vuestra Majestad el adjunto proyecto de Decreto. Madrid, 14 de febrero de 1931. Señor: A.L.R.P. de V.M.- Dámaso Berenguer Fusté.

Parte dispositiva.- Artículo único. Quedan en suspenso los plazos señalados para las elecciones de diputados y senadores y convocatoria de Cortes a que se refiere Mi Decreto de 7 de febrero corriente.
El Ministro de la Gobernación adoptará las medidas conducentes a cumplir la ejecución de este Decreto.
Dado en Palacio a 14 de febrero de 1931.- ALFONSO.- El presidente del Consejo de ministros, Dámaso Berenguer Fusté.

Se forma el que será último Gobierno del Rey Alfonso XIII.



Aznar convoca elecciones municipales en lugar de generales.
ABC, 19 de febrero de 1931
El Gobierno del general Berenguer surgió de la necesidad, se organizó con arreglo a ella, fue improvisado sobre la marcha de una crisis.
Parece que todos los Gobiernos nacen así, de una crisis; pero en la práctica hay muchas crisis que encuentran preparado y concluido el Gobierno que las resuelve.
No es lo mismo hacer una crisis para un Gobierno que hacer un Gobierno para una crisis.
Los Gobiernos que hace la necesidad ante una crisis son de mejor espíritu, más autorizados, mejor calificados que los Gobiernos hechos por la política mediante una crisis.
En la etapa del Gobierno Berenguer se han intentado algunas de estas preparaciones políticas de expulsión y sucesión; y la última, la del bloque constituyente, que ha conseguido producir la crisis, también ha quedado en tentativa.
El Gobierno constituido ayer, segundo en el período de restauración de la legalidad, es de los que por su origen consideramos de mejor espíritu y de mejor calidad, más autorizados; no es creación arbitraria de la política; ha surgido espontáneamente de la necesidad, se ha organizado con arreglo a ella y sobre la marcha de la crisis.
Y no sólo por su origen, por el móvil generoso con que acude a una ocasión que no ha provocado primeras figuras, que se acomodan modestamente a poner su jerarquía y a una tarea que no buscaba, sino por su composición.
Lo componen primeras figuran que se acomodan modestamente a poner su jerarquía y su significación en cualquier puesto, a no hacer política de partido para servir una política nacional.
Representa a todos los elementos monárquicos del país; frente a él sólo quedan los que están contra la Monarquía y los que no están con ella resueltamente.
Dispone de toda la fuerza moral y de todos los medios necesarios para su cometido; sólo de su seno pueden salir dificultades para su acción, apoyada en la mayor suma de españoles militantes y pasivos; y hay en él caracteres y número que en tal contingencia sabrán salvarlo de veleidades y desfallecimientos que pudieran torcer o desvirtuar su obra.
En la composición del Gobierno está su programa.
Tiene que defender todo lo que en intereses e ideas es común a los españoles, a los monárquicos, que son la mayoría de España; y, sobre todo, el orden y la ley. Ahí, con el orden con la ley, con el sentimiento liberal del país, con lo que representa la Monarquía constitucional y parlamentaria está siempre ABC.

El nuevo Ministerio
Cómo queda constituido el Gobierno:
Presidencia: Capitán general de la Armada don Juan Bautista Aznar.
Estado: Conde de Romanones.
Gracia y Justicia: Marqués de Alhucemas.
Ejército: General don Dámaso Berenguer, conde de Xauen.
Marina: Almirante don José Rivera.
Hacienda: Don Juan Ventosa.
Gobernación: Marqués de Hoyos.
Instrucción pública: Don José Gascón y Marín.
Fomento: Don Juan de la Cierva.
Trabajo: Don Gabriel Maura Gamazo, duque de Maura.
Economía: Conde de Brugallal.

Francesc Cambó - «La Veu de Catalunya», 15 de febrero de 1931

España, no desde ayer, sino desde hace algunos meses, da a los ciudadanos -y aún más a los extranjeros- la sensación de encontrarse en una situación prerrevolucionaria.
Todos los elementos de disolución política y social actúan con desenfrenada actividad. Y muchos de ellos, porque no viven otro mundo ni respiran otro ambiente que el que ellos mismos conforman, creen de buena fe que su hora ha llegado.
El Gobierno del general Berenguer, integrado por hombres buenos y, aún más, algunos dotados de excelsa inteligencia, hace mucho tiempo que viene dando, con creciente acentuación, la sensación de que no eran ellos quienes preveían y dirigían los acontecimientos, sino que constituían un sencillo juguete... de los hombres que los provocaban.
Al faltarle al Gobierno una orientación, no se dotaba al país de lo que la inmensa mayoría deseaba: sentirse orientados y dirigidos.

La aristocracia y la alta burguesía dan hoy, por todas partes, pero especialmente en Madrid, el triste espectáculo que han dado en todos los países en las vísperas de ser expoliadas y extirpadas.
En Rusia, en el año 1917, cuando ya se habían cerrado los cabarets y los restaurantes nocturnos, la aristocracia y la alta burguesía se reunían clandestinamente en el restaurante de la Estación Central, y pasaban toda la noche bebiendo y bailando.
Un día, de pronto, se vieron sorprendidos por las primeras descargas del golpe de Estado bolchevique que acabó para siempre con los aristócratas y los burgueses rusos.
El movimiento revolucionario español es mucho más superficial.
No es profundo.
Ofrece una intensidad mucho menor de la que sería necesario disponer como corolario de una dictadura de más de seis años.
Toda su fuerza radica en las debilidades y ausencias del Gobierno y en las inconsciencias y cobardías de los elementos contrarrevolucionarios.
Y no es que yo crea que el gobierno que necesita España para salvar la crisis actual haya de ser un gobierno de fuerza, un gobierno duro que pretenda imponerse por la violencia. ¡Nada de eso!.
Cuando el espíritu revolucionario se traduce en actos revolucionarios, cualquier gobierno, de derecha o de izquierda, conservador o socialista, o bolchevique, se defiende por la fuerza y con la fuerza.
Pero en España no se trata de nada de todo eso.
La inmensa, la inmensísima mayoría del país no quiere revolución ni quiere dictadura, ni quiere que volvamos al viejo régimen.
Quiere, simplemente, sentirse gobernada como lo son los ciudadanos franceses, ingleses, escandinavos y belgas.
Por una democracia de verdad, que no se asuste ante el enunciado de las reformas, pero que las examine todas antes de aceptarlas.
Que no tolere coacciones ni violencias de nadie, ni de las masas obreras ni de las coaliciones plutocráticas.
Un gobierno en el que los intereses protegidos por la ley tengan la defensa del gobierno.
En el que todos los ideales sepan que conquistando las conciencias pueden convertirse en realidad, pero que también sepan que no se someterán a ninguna violencia, ni de palabra ni de hecho.
Que sus intereses de corporación o de clase serán atendidos debidamente y resueltos con espíritu de estricta justicia.
Hoy, en muchas provincias españolas parecen síntomas de un intenso despertar regional que interesa mucho más que todas las veleidades revolucionarias.
Hoy son muchos los españoles que saben que la revolución puede llevar a las mayores catástrofes y significar un terrible retroceso para nuestro progreso espiritual y material.
No hace mucho hablaba yo con uno de los organizadores de la revolución portuguesa [sic] y me confesaba que en el momento actual, cuando hay una potencia bárbara, como Rusia, que no piensa en otra cosa que en extender a los pueblos del centro y del occidente de Europa la miseria de sus masas y el furor de sus dirigentes, no participaría en un movimiento revolucionario que podría significar la pérdida de todas las esencias de refinamiento y civilización que debemos a las influencias griega y romana.
Un ejemplo decisivo de lo que digo se encuentra en el estado de espíritu que presentan actualmente Madrid y Barcelona. Barcelona, y con ella toda Cataluña, ha sido siempre el punto neurálgico de la vida española.
Aquí han surgido todos los grandes movimientos de opinión porque aquí el movimiento de ciudadanía es mucho más vivo y se extiende a capas sociales más amplias.
Y aquí, en Barcelona -como en toda Cataluña-, donde incluso el sentimiento republicano posee una larguísima tradición nunca interrumpida, el espíritu revolucionario se siente asfixiado por el ambiente, en plena vibración ciudadana, sacudido por grandes ideales... pero que no ve en la revolución el camino necesario para su triunfo.
En Madrid, por desgracia, esas masas sociales con ideales apasionados y conscientes no existen, y por eso una minoría no contrarrestada por nadie da la sensación de que existe un ambiente revolucionario que en realidad es puro artificio.
Este hecho es una prueba más de la inconsciencia de los gobiernos y de los partidos que observan con terror y procuran combatir con todas las armas la floración de los grandes ideales en las masas.
Las masas sin ideales no resistirán nunca el empuje revolucionario de una minoría excitada.
La revolución es como las escorzoneras, que solamente brotan en caminos abandonados y sin cultivar.
Es con la acción ciudadana activa como se impiden los brotes revolucionarios