sábado, 5 de marzo de 2016

Mas dice ahora que «no hay suficientes catalanes» que apoyen la independencia.

El presidente de CDC y ex presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha asumido hoy que todavía no hay "suficientes" catalanes que apoyan la independencia, y ha marcado como objetivo que "en los próximos tiempos, en Cataluña se traspase la barrera del 50% de votos a favor del Estado catalán".
"No somos suficientes, tiene que haber más gente (independentista), porque, si no, siempre nos quedaremos a unas cuantas millas de ese puerto de llegada", ha dicho ex presidente catalán.
Mas ha reivindicado que CDC se haya convertido en los últimos años en un partido independentista: "Es el partido que más ha roto los moldes de hacer siempre lo mismo, no hemos seguido apostando por una autonomía supeditada a los equilibrios del Estado", ha dicho el dirigente nacionalista.
"Si queremos que esto llegue a buen puerto, rompiendo el hielo que haga falta, hace falta que en algún momento haya más de un 50% de personas que vayan a las urnas y digan que están a favor del Estado propio", ha recalcado Mas.

El ex presidente catalán ha hecho estas declaraciones en un acto organizado por la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC), organización juvenil del partido que ha pedido una renovación de CDC para hacerla más participativa y transparente.

SÁNCHEZ TIENDE LA MANO PORDIOSERA A PABLO IGLESIAS

04/03/2016@20:51:22 GMT+1
Luis María ANSON
Consumado el ridículo nacional de Pedro Sánchez, tras resultar arrollado en la segunda votación de investidura, el líder socialista alarga ahora las manos pordioseras con la esperanza de recibir la limosna de Pablo Iglesias.
Tras las elecciones generales del 20 de diciembre, Sánchez, que cosechó el peor resultado de la historia del PSOE en democracia, debió dimitir con dignidad, hacer las maletas y refugiar su fracaso en la tranquilidad del hogar familiar.
En lugar de eso, puso en marcha una estrategia que no tenía otro objetivo real, como le espetó Rajoy en el Congreso de los Diputados, que la supervivencia personal.
Habrá que convenir que el líder socialista ha actuado, desde el punto de vista de sus intereses, con gran habilidad.
Continúa políticamente vivo e incluso tiene probabilidades, de las que antes carecía, para encabezar la candidatura del PSOE en unas eventuales y nuevas elecciones.
Ha sabido someterse a las exigencias de Felipe González y de los barones del partido.
Ha pactado con Ciudadanos sabiendo que haría el ridículo en la investidura.
Tiene autoridad moral para decirle a González: “He intentado lo que tú querías.
Ha salido mal.
Parece lógico que intente ahora lo que a mí me gusta: el Frente Progresista, conformando una alianza con Podemos e Izquierda Unida.
Si conseguimos el voto del PNV y la abstención de los nacionalistas catalanes ganaré la nueva investidura”.
La maniobra es de circo. Pero no imposible. Y a ella va a entregar sus esfuerzos Pedro Sánchez en las próximas semanas.

Si no alcanza su propósito, el pueblo español se verá obligado a padecer unas nuevas y carísimas elecciones y a pagarlas a cargo de los impuestos con que la clase política sangra a la ciudadanía.

miércoles, 2 de marzo de 2016

HÁBIL MANIOBRA DE SÁNCHEZ


01/03/2016@18:24:50 GMT+1
Luis María ANSON
Algunos dirigentes socialistas que le conocen bien aseguran que Pedro Sánchez es político de buena imagen y muy cortos alcances. Habrá que convenir, sin embargo, que, desde el punto de vista puramente personal, está actuando con notable habilidad.
Perdió las elecciones con el peor resultado del PSOE en los cuarenta años de democracia española. Tras la catástrofe debió dimitir y marcharse. En lugar de eso ha movido las fichas de manera que es el candidato a presidente del Gobierno. Pedro Sánchez ha crecido mucho en las últimas semanas y, por el momento, ha salvado el pellejo. Si pierde, como es probable, las votaciones de investidura en primera y segunda vuelta, abrirá las puertas a una nueva negociación con Podemos para intentar lo que a él más le gusta que es el Frente Progresista, eufemismo de un Frente Popular puro y duro.
Si fracasa también en las próximas semanas y no alcanza la alianza con la extrema izquierda, se mantendrá muy probablemente como candidato socialista en las nuevas elecciones, frente a aquellos barones que querían enviarle a casa y sustituirle por Susana Díaz. Esa sustitución que era segura hace dos meses ya no lo es tanto.

Pedro Sánchez, en efecto, ha actuado con notable habilidad para salvar su situación personal tras la catástrofe electoral. Tiene muy difícil evitar el escabeche final pero la objetividad exige reconocer que ha sabido salir airoso de las turbulencias poselectorales y que mantiene hoy una situación mejor que hace dos meses. Su discurso de investidura no ha resultado convincente ni para muchos de los suyos porque, salvo el ataque frontal a Mariano Rajoy, no se puede jugar a seis bandas. No ha aportado nada nuevo y ha levantado más incertidumbres que certezas. Pero no se le puede negar un generoso esfuerzo para aunar voluntades encontradas ni el intento para desatascar la situación planteada por los resultados de las elecciones del 20 de diciembre.