domingo, 3 de septiembre de 2017

ATENTADO EN LONDRES

ATENTADO EN LONDRES
“La última vez que vi a Ignacio estaba consciente, en el suelo y con el patín en la mano”
Uno de los dos amigos que estaba con el español fallecido en el atentado de Londres narra cómo ocurrió el ataque
Madrid 8 JUN 2017 - 11:27 CEST

Varios agentes buscan pruebas en uno de los lugares donde se produjeron los ataques en el centro de Londres. LEON NEAL (GETTY IMAGES) / EPV
IN ENGLISH
  • London victim’s friend: “The last time I saw him, he was on the ground holding his skateboard”
Guillermo Sánchez conoció a Ignacio Echeverría en uno de los skateparks de Londres, a principios del curso pasado. Compartían la afición por el patinaje y solían quedar a practicar. La tarde del atentado de Londres se encontraron junto al Tate Modern, a unos dos kilómetros y medio del Borough Market, donde se toparon con los terroristas. Sánchez había llegado más tarde y sin patín porque no se encontraba bien, pero Javier —un tercer amigo español— e Ignacio llevaban ya tiempo allí grabando algunos trucos, cuenta este estudiante de 25 años por teléfono. Cuando les entró hambre, Sánchez sugirió un restaurante por la zona de Whitechapel y los tres emprendieron un camino que no llegaron a terminar.
MÁS INFORMACIÓN
  • Ignacio Echeverría, el español desaparecido en Londres, es uno de los muertos en el atentado
  • Vídeo | Así abatió la policía a los tres terroristas de Londres
Cogieron una de las bicicletas públicas que hay repartidas por la ciudad. Ya en Borough Market, vieron a un hombre que se tambaleaba y parecía estar "borracho". Eso fue lo que les detuvo. El amigo del español fallecido recuerda que se pararon en fila india, con Echeverría a la cabeza, seguido de Sánchez y de Javier, cada uno con su bicicleta. Fue entonces cuando vieron aproximarse lo que en un principio creían que era una pelea. Un instante después, un policía pasó corriendo, alcanzó la reyerta y se desplomó. A su lado, una mujer recibía lo que califica de puñetazos —ahora entiende que eran cuchilladas—. "Me estoy fijando en ella y, de repente, veo a Ignacio que está allí y comienza a pegarles con el patín", afirma Sánchez. "Entonces cae al suelo, no sé cómo, no sé si porque se resbala o lo que sea, pero se cae", prosigue.
PUBLICIDAD
Tras unos "microsegundos", se aproximó hasta donde yacía su amigo "bocarriba" y vio cómo uno de los atacantes le asestó un "cuchillazo" en el costado. En ese momento él no oyó ningún disparo. "Yo no vi que le dieran más cuchillazos", explica. Luego uno de los terroristas miró a Sánchez y le gritó algo que no entendió. Lo tenía a un metro y medio. Javier estaba algo más retrasado. Los otros atacantes se mantenían juntos, cerca de Echeverría —duda entre dos o tres—. "Lo último que recuerdo es a Ignacio consciente, tumbado bocarriba agarrando el patín". En ese momento él no oye ningún disparo.
Ante el miedo de que los atacantes se abalanzaran sobre él y "temiendo por su vida", Sánchez les tiró una de las bicicletas y salió corriendo junto a Javier. "Llevaban cuchillos jamoneros", manifiesta. Fue la última vez que vieron a Echeverría. En aquel momento no era consciente de si aquello se trataba de un ataque terrorista o de otra cosa; siguieron la carrera entre la “marabunta” de gente, hasta que pensaron en volver a por su amigo. Pero ya era tarde. La policía les impidió el paso.
Los agentes les llevaron a un bar, donde permanecieron unos minutos junto a más viandantes. Sánchez pensó que la policía no sabía qué estaba pasando y trató de apercibirles. “Yo sé quiénes son. He estado ahí. Sé lo que está pasando”, les gritó. Mientras estaban en el local, escuchó algunos disparos. Tras dejarles salir, la policía les mandó salir corriendo.
Juntos y en estado de shock, Guillermo y Javier comenzaron a llamar a la Embajada y a números de emergencia que aparecían en los medios para localizar a su amigo. Acordaron no avisar a la familia de Echeverría para "no alertarles" innecesariamente. A la mañana siguiente y al verse sin noticias de su amigo ni de las autoridades, decidieron poner en conocimiento de la situación a sus allegados. Buscaron a una de las hermanas por Facebook y le contaron lo ocurrido. Desde entonces se han mantenido en contacto por teléfono con ella y con otros parientes del hasta hoy desaparecido.
Hasta este miércoles por la mañana, cuando Sánchez ha contado a EL PAÍS su testimonio, no conocía a los familiares de su amigo Ignacio físicamente. Pero se disponía a hacerlo y había quedado con uno de sus hermanos unas horas más tarde. Poco después, una de las hermanas comunicó en su perfil de Facebook que Echeverría había sido identificado como una de las ocho víctimas mortales del atentado terrorista.

Joaquín Echeverría ha contado a EFE que en el encuentro que mantuvo este miércoles con los amigos de Ignacio volvieron a relatarles con más calma los últimos momentos de su hermano. "Estaban hechos polvo y nos pedían perdón. Y les hemos tranquilizado", ha manifestado.

¿Pudo evitarse? Tal vez sí o tal vez, no. Lo seguro es que no lo intentaron. Lo indiscutible es que desoyeron todas las advertencias.

¡¡¡Puchi, Trapero y Forn, dimisión!!!


Joaquim Forn, Josep Lluìs Trapero y Carles Puigdemont | EFE
Sólo la verbosa torpeza del Mayorcito Trapero, la zafiedad racista de su jefe político Forn y la acreditada estulticia de 'Puchi Cocomocho'evitan, por ahora, la sospecha de que los separatistas catalanes habrían podido evitar, tal vez, la masacre del 17 de agosto, y tratan de tapar a toda prisa su incompetencia, como en el 11M. Que la situación es delicada y va a peor lo muestra la desinformación, el clásico "control de daños" del CNI, que ayer perpetraba el diario de Cebrián y/o Soraya. Porque lo políticamente serio, donde el Poder se juega su propia existencia, es esto: sólo ocho días faltan para la Diada y veinte para ese referéndum separatista que Rajoy y/o Soraya, Sánchez y/o Iglesias, Albert y/o Rivera se niegan a impedir, pero que, ¡ay!, deben afrontar. Sólo que, 

sábado, 2 de septiembre de 2017

Puigdemont confirmó la veracidad de la alerta terrorista que luego negó

Puigdemont confirmó hace dos meses a 'El Periódico' la veracidad de la alerta terrorista que luego negó

CONSTITUYENTE ESPAÑOLA

CONSTITUYENTE ESPAÑOLA

Las redes sociales se hicieron eco con comentarios y reproducciones de este artículo de Luis María Anson aparecido en El Mundo y que publicamos a continuación.
Con las cicatrices del calor abiertas sobre la terraza, la podemita y yo nos estrechamos la mano para hablar de Chomsky y Angus Deaton La cena que recrea y enamora transcurre con placidez de alma, venteada por las notas lejanas del piano y la música callada de la gastronomía fría. La podemita, de cuyo nombre sí puedo acordarme, es una mujer muy joven, de inteligencia lúcida, corazón sensible, excelente actriz y analista sagaz de la situación política que zarandea a España. Habla de Pablo Iglesias con la unción de una carmelita de Bernanos subiendo al cadalso por el amor a su líder. Admira a Fidel Castro, a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro. Piensa que han abierto a los jóvenes los portones del futuro digital. Responde a mi mordacidad sin aspavientos. Cree en lo que dice y se descarga de autenticidad y compromiso.
- Por mucho que te reviente, Nicolás Maduro ha encontrado la fórmula para evadirse de las cadenas del sistema capitalista que lo intoxica todo.
- Me parece que no tienes razón y que Maduro solo se esfuerza en mantenerse en el poder, a costa de la miseria del pueblo venezolano y con escarnio de la libertad. Cuba es para él el escaparate del sistema comunista. Y no, no me parece que los venezolanos estén dispuestos a seguir dócilmente las enseñanzas de Maduro.
- Claro que los reaccionarios no están dispuestos. Por eso el comandante ha arbitrado una fórmula que expele de las instituciones a los venezolanos partidarios del Imperio de Donald Trump.
- ¿Qué me dices?
- Sí te digo. Y somos muchos los que creemos que la fórmula de la Asamblea Constituyente es un hallazgo no solo para Venezuela sino también para solucionar la situación española.
- Aclárate, que no te entiendo bien.
- Mira, Anson, la Constitución de 1978 es un bodrio inventado por los dirigentes del franquismo para perpetuarse en el poder. Es imposible reformarla seriamente. Conforme al texto constitucional y según el artículo 168, se necesitan para modificar la Constitución dos tercios del Congreso y dos tercios del Senado, después elecciones generales inmediatas y a continuación dos tercios del nuevo Congreso y dos tercios del nuevo Senado. Y como colofón, referéndum nacional. No hay nadie capaz de escalar ese Himalaya desde posiciones progresistas.
- Y entonces…
- Pues está bien claro. Cuando consigamos el poder, y eso está al caer con la alianza de todas las fuerzas de izquierdas, no podríamos reformar la Constitución por la vía que la Constitución establece. Pero Nicolás Maduro nos ha dado la gran solución. Se convocan elecciones para una Asamblea Constituyente con plenos poderes y se liquida a los parlamentarios del Congreso y del Senado. O se les escabecha, como dices tú.
- Lo explicas muy bien, mi querida amiga. Una victoria de la izquierda presidida por Sánchez y articulada por Podemos puede significar la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Pero os encontraréis con la resistencia de un país que no abomina ni de su democracia ni de sus cinco siglos de unidad nacional.

JOAQUÍN FORN, ACORRALADO

JOAQUÍN FORN, ACORRALADO

Y con él, el mayor de los mossos, José Luis Trapero, y el presidente de la Generalidad, Carlos Puigdemont, el político que prepara, desde la sedición, un golpe de Estado. Resulta que los tres han mentido sobre algo que ya ha quedado claro. Los tres tuvieron noticia precisa del informe de los servicios de inteligencia estadounidenses sobre el atentado que se preparaba en las Ramblas. Así, el escrito anticipaba no solo el atentado sino el lugar donde se iba a producir. Ciertamente, no fue la CIA el informador sino el NCTC (National Counterterrorism Center), una agencia altamente prestigiosa que depende del Gobierno de Estados Unidos.
El delirante Joaquín Forn, obsesionado hasta la náusea por el proceso secesionista catalán, no quiso perder un segundo en considerar la advertencia de atentado en las Ramblas y ahora, en lugar de disculparse por el error cometido, afirma que no tenía ninguna credibilidad. ¿Ninguna credibilidad y ha ocurrido exactamente lo que le advirtieron los servicios de inteligencia estadounidenses con dos meses de anticipación? Enric Hernández, director de El Periódico, ha asegurado que fueron fuentes de la Generalidad quienes le informaron de la advertencia estadounidense sobre el atentado en las Ramblas, que no publicó la información para “no crear alarma”, creyendo que se tomarían medidas preventivas.
Lo grave no es solamente la lenidad de Forn y sus colaboradores, que han facilitado el atentado de las Ramblas del que son responsables los terroristas asesinos. Grave es también, y en alta medida, que el señor Forn mintiera a la opinión pública negando lo que ahora ha quedado plenamente confirmado.
Joaquín Forn no tiene otra salida decente que la fulminante dimisión. Pero, no. No dimitirá. Para él lo único que tiene importancia es el proceso secesionista. 16 muertos y más de un centenar de heridos es una anécdota que ha manipulado hasta la saciedad para robustecer el órdago soberanista en Cataluña. Ah, y para mayor inri, varios sindicatos de los Mossos d’Esquadra han exigido la destitución de José Luis Trapero, al que califican de “prepotente, chulo y desconfiado”.
El Gobierno de Rajoy permanece impávido ante la situación. Asegura que lo tiene todo preparado para intervenir. Pero ¿a qué espera? En estos momentos, una docena de políticos catalanes están cometiendo delito de sedición y de golpismo de Estado. Mariano Rajoy juró ante el Rey, al ocupar su cargo, cumplir y hacer cumplir la ley. ¿A qué aguarda para hacer cumplir la ley con los que cometen delito de sedición y gestionan abiertamente un golpe de Estado?

EL ESTADO ISLÁMICO RECLAMA VENGANZA TRAS LA MUERTE DE LOS TERRORISTAS DE BARCELONA

viernes, 1 de septiembre de 2017

Cataluña en el 34: de Companys a Puigdemont

ABC recupera el diario de sesiones del Parlament previo al golpe de Estado
Los miembros del gobierno de la Generalitat en 1934, con Companys (en el centro) de presidente - Josep Brangulí Barcelona28/05/2017 03:12h - Actualizado: 28/05/2017 04:50h.Guardado en: España
Los especialistas en el orwelliano «doble pensar» -con Puigdemont a la cabeza- siguen asegurando que el referendum será en otoño. La historia se repite como tragedia y luego como farsa, afirmó Marx (Karl). Y si el referendum fuera en octubre resulta inevitable recordar octubre del 34. Por eso hemos consultado el Diari de Sessions del Parlament de Catalunya de los días previos al golpe de Companys contra el gobierno de la República que acabó -como casi todo el mundo no sabe-, muy mal. Tan mal que el Diari no volvió a publicarse hasta el 29 de febrero de 1936.

El 1 de octubre de 1934, el presidente del Parlament Joan Casanovas abre la sesión. En el orden del día, nombramiento del Josep Dencàs i Puigdollers conseller de Governació. Dencàs rivaliza con Miquel Badia, jefe de la policía autonómica, en ver quién es el más separatista del fascistoide Estat Català. Y Badia, conocido como el «capità collons» por su represión del anarcosindicalismo, rivaliza con Companys para ganarse el amor de Carme Ballester, que será la segunda esposa del divorciado President. Con el nombramiento, Companys azuza la rivalidad entre Dencàs y Badia.
La oposición de la Lliga Catalana denuncia el doble lenguaje del gobierno de la Generalitat: «Vivimos en este confusionismo porque, aquí y fuera de aquí, no se sabe bien cuál es la orientación de la Generalitat y de la Cataluña autónoma. Hay en determinados sectores una orientación separatista; y en otros sectores una orientación diametralmente contraria a la orientación separatista... Los diputados de esta Minoría no somos separatistas», proclama Duran i Ventosa, del partido de Cambó.

«¡Ya lo sabíamos! ¡Sois españolistas! ¡Y pronto ni catalanistas!», le espeta Joan Fronjosà, de ERC. El diputado de la Lliga reitera que él no niega la opción separatista; lo que no es respetable «es jugar ante la opinión catalana y ante la española, con un doble juego de separatismo en unos momentos y no separatismo en otros».
Siguen las risas en los escaños gubernamentales. Estamos en pleno conflicto por la Ley de Contratos de Cultivo que la Lliga denunció al Tribunal de Garantías Constitucionales: «No es posible llevar los asuntos a un Tribunal determinado para reservarse después el derecho de acatar o no acatar sus resoluciones según nos gusten o no», añade Duran i Ventosa. Al final del debate, Companys perjura: el Gobierno de la Generalitat es fiel al Estatut, a la Constitución y a la República… «¡Ojalá todos pudieran decir lo mismo!». Remata su afirmación con presuntos agravios que abonarían una rebelión contra el gobierno republicano. Citamos textualmente en catalán: «En un moment en què es trepitgen les nostres llibertats, en què veiem un perill per a l’autonomia de Catalunya, de cara això, si s’aixeca una onada sentimental d’amor a la terra no és prudent apagar la amb la prosa de les paraules que podrien fer minvar la pròpia defensa de Catalunya...» Se levanta la sesión entre gritos de «Molt bé!»
Jueves 4 de octubre. Pere Coromines, diputado de ERC, alude a «rumores y noticias» que se propagan fuera de Cataluña. Companys asevera que, por grave que sea la coyuntura, el Parlament debe proseguir su labor y reunirse el viernes 5. Concluye su intervención dando vivas a Cataluña y la República. No habrá tal reunión porque el golpe está en marcha: revolución en Asturias y asonada separatista en Cataluña. En el orden del día del 5 de octubre -increíble pero cierto- se iba a discutir el dictamen de una comisión sobre el proyecto de ley que regulaba «el ejercicio de los derechos del referendum». Aquel viernes de 1934, la sesión se cerró nada más empezar, cinco y media de la tarde. 

El conseller de Finances justificaba así la ausencia del gobierno de la Generalitat: «Las circunstancias actuales requieren por parte del Govern una atención constante, y es por esto que con la máxima sobriedad me presento en nombre del Govern a pedir a la Cámara que, siendo difícil, por no decir imposible, cumplir a la vez los deberes que impone al Govern esta hora por la que atraviesa Cataluña y la asistencia a la deliberación de la Cámara, los señores diputados accedan a levantar la sesión de hoy».

Pasar a la historia

Lanzado al abismo del 6 de octubre, hacía tiempo que al President le importaba poco la resolución del contencioso de la Ley de Contratos de Cultivo. La «onada sentimental» que anunciaba Companys, jaleado por el fascista Dencàs, acabó en fiasco histórico. Como escribió Joan Puig i Ferreter, a la sazón diputado de Esquerra, Companys estaba empeñado en pasar a la historia como un héroe: demostrar a sus rivales quién era el más nacionalista, y, aunque le llamaran «l’ocellet», tenía más «collons»: «No solo no podemos exigir que el político sea un héroe, sino que nos hemos de oponer, impedirlo por todos los medios», escribió en sus memorias. Animamos al señor Puigdemont a leerse el Diari de Sessions de octubre de 1934. Esperemos que la historia, aunque sea como farsa, no se repita en 2017. El heroísmo impostado del «tot o res» no hizo ningún bien a Cataluña.