domingo, 1 de abril de 2018

¿Qué enfermedad moral lleva a Guardiola y los guardiolos catalanes a vivir instalados en la mentira compulsiva, en el embuste total y absoluto?

CON TU APOYO HAY MÁS LIBERTAD
  • Sin Publicidad
  • Acceso a Ideas
  • La Ilustración Liberal
  • Eventos

El guardiolismo, enfermedad crónica del catalanismo

¿Qué enfermedad moral lleva a Guardiola y los guardiolos catalanes a vivir instalados en la mentira compulsiva, en el embuste total y absoluto?

Cordon Press
El ayer futbolista, hoy entrenador y siempre pesadísimo hijo de Sampedor, fiel a su cita semanal con la vanidad al modo nacionalista, que es la pública denigración de España, porque sólo denigrándola logra sentirse superior al resto de los españoles y a buena parte de la humanidad, ha resumido en pocas frases el mal crónico del catalanismo, nacionalismo o separatismocatalán, una fiebre con diferentes grados de temperatura pero que revela una misma enfermedad: el autobombo servido por la mentira.
Guardiola ha dicho: "Estoy como toda la gente que no quiere el mal para los demás ni para sus familias. Todo lo que hemos hecho seis millones de personas saliendo a la calle en estos años lo hemos hecho de manera pacífica... o más que eso. Cuando dicen que somos generadores de violencia, se equivocan de lleno. Puedes estar de acuerdo o no, ya sabemos que las ideas son de cada uno, también los jueces pueden hacer su trabajo".
Y, añadió: "Es una gran injusticia que nos comparen con la kale borroka o con ETA.(…) Esto es muy sencillo: es ver lo que pasó el 1 de octubre. La fotografía no engaña, los vídeos no engañan. Y hay muchos. Hace años se podía, pero ahora no. Todos los mensajes, desde el presidente Puigdemont, el vicepresidente Junqueras, presidente de la ANC, presidente de Ómnium... Toda la gente de allí lo ha dicho mediante el pacifismo y expresarse mediante el voto de las urnas. Por eso es muy injusto: puedes no estar de acuerdo conmigo, pero hay fotos e imágenes".

Ni seis millones, ni fotos ni imágenes verdaderas

Nunca han salido seis millones a la calle, como dice el demagogo de Sampedor, ni catalanes, ni norcoreanos. Esos seis millones son los que el mayor ladronazo de Europa, Jordi Pujol, exhibió en una campaña pagada en diarios de todo el mundo para fingir que la Barcelona del 92, cuyos Juegos Olímpicos consiguió el franquista Samaranch y pagó toda España, no estaba en España sino en un ente sin fronteras llamado, solo en catalán, Catalunya. Ente unívoco, "un sol poble", donde no había más diferencia que la de ser catalán de nacimiento, amb arrels, o con "voluntat de ser-ho".
El sueño totalitario de Pujol era el de cualquier cerdito con nostalgia de jabalí: "Ein Volk, ein Reich, ein Führer". Un solo pueblo, el alemán; un solo Estado, al que todo se somete; y un Caudillo, al que todos obedecen. Ni siquiera entonces, cuando los gobiernos de Madrid celebraban aquel vasto sistema de latrocinio que "aseguraba la gobernabilidad de España", toda Cataluña pensaba lo mismo ni aceptaba el proyecto separatista. Menos aún ahora, cuando una mayoría de votantes catalanes rechaza la violenta imposición de la ruptura de España de los separatistas como Guardiola.
En realidad, sólo la pereza analfabeta del periodismo inglés impide preguntarle al entrenador del Manchester City: ¿cómo es posible que, de esos seis millones de los que habla, sólo dos voten a partidos separatistas; que la mayor manifestación de la historia de Cataluña haya sido la de las banderas españolas, un millón en la calle; y que el partido más votado en las últimas elecciones legales sea antinacionalista, llamado Ciudadanos? ¿Y por qué se empeña en contar las votaciones ilegales como si fueran legales?
Pero hay algo peor que la pereza analfabeta del periodismo deportivo inglés: lapereza criminal del Gobierno de España para contrarrestar esas fotos e imágenes trucadas, la campaña de intoxicación internacional que no sólo orquestaron los corresponsales amaestrados por la Generalidad, sino la TV3, el gang Roures y las televisiones de Soraya, con La Sexta a la cabeza. Hoy sabemos que de los mil heridos sólo hubo dos; que Marta Dedosrrotos es una mentirosa compulsiva que ni fue manoseada por la policía, como dijo Colau, ni nadie le rompió nada; que la famosa anciana ensangrentada se había caído por una escalera antes de que llegase la policía; que por orden de la Generalidad se computaron todas las altas en hospitales como lesiones a manos de la policía; que no hubo ni una foto de los políticos separatistas con sus heridos porque los heridos eran policías, más de un centenar; que en las fotos de las cargas de la Policía nacional se añadieron imágenes de los Mozos de Escuadra contra el 15M ¡y de la policía turca!

La violencia de los compinches de Guardiola

Más aún: en el auto del juez Llarena se reseñan más de 300 actos violentos por parte de los separatistas, dentro del cuadro violentísimo de convocar a millones de personas a participar en un Golpe de Estado, más de lo que se nunca han atrevido a hacer la ETA y sus cachorros callejeros. El terrorista Otegui es el héroe de las Diadas a que convoca Guardiola. En el último cerco institucional se coreaban gritos de apoyo al terrorismo. Y la mayoría golpista del Parlamento se niega a condenar los actos violentos.
Cataluña es una dictadura nacionalista desde hace cuarenta años. La persecución de los disidentes políticos la llevan a cabo las instituciones que en teoría representan al Estado y bandas organizadas de matones que atacan en la calle o el trabajo a quienes pretenden algo tan elemental como que sus hijos reciban la enseñanza en su lengua materna, el español, proscrito de la enseñanza pública y objeto de multa si se usa para rotular establecimientos. La violencia política en Cataluña no es la que por orden judicial padecen unos pocos golpistas sino la que desde hace décadas sufren los que se han opuesto a la dictadura separatista. El presidente en el exilio es Boadella, al que le talaron los cipreses de su casa, no Puigdemont, que no se atrevió a convocar elecciones y a evitar la cárcel, por miedo a los radicales de ERC.
El mismo día en que hablaba –o sea, que mentía- Guardiola, un muchacho era apaleado por llevar una bandera española. Lo mismo les sucedió a dos chicas por llevar el uniforme de la Selección Española de Fútbol a la que Guardiola perteneció porque económicamente le convenía. Son continuos los asaltos a los tenderetes de Sociedad Civil Catalana y las sedes del PP y Ciudadanos, que, conviene repetirlo, ha sido el partido más votado por los catalanes en las últimas elecciones legales. Nadie en España ni ningún país europeo ha acudido más veces a las urnas que los catalanes. Lo que pretendían los separatistas era convocar por la fuerza un plebiscito ilegal para proclamar la ruptura del régimen constitucional español, la sumisión de media Cataluña a la otra media y la destrucción del Estado. A eso, la máxima violencia posible contra la legalidad española y europea, le llama el cantamañanas de Sampedor "pacifismo", "democracia" y "votar".

Complejo de superioridad, complejo de inferioridad

¿Qué enfermedad moral lleva a Guardiola y los guardiolos catalanes a vivir instalados en la mentira compulsiva, en el embuste total y absoluto? Esta misma semana, el médico del Bayern, que tuvo que dejar el club por los celos de Guardiola y que ha vuelto a su club al largarse el demagogo, daba esta pista en un libro: "Guardiola se cree más que nadie, pero esa superioridad que exhibe esconde un profundo complejo de inferioridad"Hay quien dice que el famoso complejo de superioridad de los catalanes les ha llevado al extremo de creerse argentinos. Con Messi en el Barça, difícil. Pero es cierto que la fatuidad que a diario exhiben, al modo de Guardiola, tantos políticos y periodistas catalanes esconde una duda primordial: si somos tan modernos y tan superiores al resto de España, ¿por qué nunca hemos sido independientes, ni capaces de vencer a esa antigualla de Estado casposo? Si España vale tan poco y Cataluña tanto, ¿cómo es que nunca jamás, ni antes ni después de los romanos, hemos valido más que ellos?
Para no contestar esta pregunta han hecho falta cuarenta años de dictadura política, de inmersión lingüística, de desinformación mediática, de corrupción de los Gobiernos de Madrid y de la conversión de toda la clase dirigente de Barcelona en una mafia cleptocrática para, finalmente, perpetrar un golpe de Estado, luego arrepentirse, después reafirmarse en plantar cara a los jueces, a continuación huir de la Justicia, luego gemir, siempre llorar y, mientras se agrede a los indefensos, seguir quejándose.
Esa enfermedad moral de vivir en perpetua impostura, exhibiendo a diario su fanfarronería miedosa, no la cura el médico de Sampedor ni Freud resucitado. Para mí que no tiene cura. Lo importante es evitar el contagio.

Maduro calla ante la matanza en una cárcel y la fuga en otra

VENEZUELA

Maduro calla ante la matanza en una cárcel y la fuga en otra

Sábado 31 de marzo de 201801:37h
El chavismo mantiene silencio ante estos dos episodios que redundan en la crisis de seguridad del país.
La Semana Santa se está atragantando para el chavismo en Venezuela. No obstante, en estos días se han acumulado dos casos que han disparado la preocupación de la población de dicha nación caribeña. El fallecimiento de 68 personas en el motín desaerrollado en una cárcel y la fuga, al día siguiente, de 21 detenidos que se escaparon de un calabozo son dos síntomas encadenados de la creciente inseguridad ante la que el régimen no se pronuncia.
Así, el paisaje se completa con el informe del Observatorio Venezolano de Prisiones, que estima que en los calabozos policiales venezolanos hay 32.600 detenidos, cuando el espacio es para unos 8.500. Y la tragedia acontecida en las instalaciones carcelarias de Valencia -en la que murieron 68 personas- arribó hasta la ONU, organismo que se declaró "horrorizado" por ese hecho a través de un comunicado emitido por su oficina de Derechos Humanos.
El incendio desarrollado en dicha comisaria, sita en Carabobo (centro del país), y el cúmulo de muertes consiguiente han llevado a Ángel Álvarez, diputado opositor del partido Voluntad Popular, a declarar que en ese "lamentable hecho es la evidencia que en Venezuela no hay respeto a los Derechos Humanos y que el derecho a la vida está siendo cercenado". "Cada hora que pasa oscurece más esta masacre", proclamó el político opositor.

El chavismo guarda silencio absoluto sobre la tragedia


Y criticó Álvarez, a su vez, que no se conozcan "las cifras exactas ni los nombres de las víctimas" que fallecieron el pasado miércoles en los calabozos de este edificio policial de la ciudad de Valencia. Asimismo, ha afeado que todavía falten identificaciones y que muchos de los cuerpos no han sido entregados a sus familiares. Diversas ONG han calificado ese tenebroso incidente como un motín y las familias de las víctimas llevan tres días concentrados en los alrededores de ese centro carcelario.
Esos allegados de los perecidos acuden a la comisaría intentando recopilar información sobre sus seres queridos y, de paso, llevan alimentos y otros productos a los reclusos que siguen en ese penal. Todo ello mientras que Nicolás Maduro, Néstor Reverol -ministro de Interior-, Iris Varela -ministra de Asuntos Penitenciarios- y Tarek Saab -fiscal general- guardan silencio sobre estos acontecimientos.
El mencionado fiscal sólo abrió la boca cuando comunicó al país la muerte de 66 hombres y dos mujeres en un "presunto incendio". Ese fue el discurso oficialista en la noche del pasado miércoles. Nada más. No dieron más detalles de esa tragedia unas autoridades que siguen usando esa táctica que niega a la población la versión oficial de lo ocurrido. El mutismo de Maduro y Reverol, dos personas realmente activas en las redes sociales, resulta contradictoria con sus costumbres.

Los manifestantes han recorrido en silencio las calles de Jafre, han pasado por la vivienda del dramaturgo objeto de pintadas y han acabado con la lectura de un manifiesto

Boadella encabeza una manifestación en el pueblo de Gerona donde tiene su residencia

Los manifestantes han recorrido en silencio las calles de Jafre, han pasado por la vivienda del dramaturgo objeto de pintadas y han acabado con la lectura de un manifiesto

Gerona.
Tiempo de lectura 2 min.
31 de marzo de 2018. 16:19h
Comentada43
El dramaturgo y autoproclamado presidente de la plataforma satírica Tabarnia, Albert Boadella, ha encabezado hoy una manifestación contra el nacionalismo en el municipio gerundense de Jafre, donde tiene residencia y donde ha denunciado agresiones contra su propiedad.
Boadella estaba acompañado por su hija Mariana y por un centenar de personas, entre las que se encontraban representantes políticos del PP y Ciudadanos como Concepció Veray y Jordi Cañas.
Los manifestantes han recorrido en silencio las calles de Jafre, han pasado por la vivienda del dramaturgo que ha sido objeto de pintadas y han acabado con la lectura de un manifiesto por parte de Mariana Boadella, quien ha explicado el cambio en la relación con los vecinos en los últimos años.
Su padre ha explicado posteriormente que la acción de este sábado es de "solidaridad", pero no sólo con él "si no con la gente que, en este país, están señalados por todo el nacionalismo" que pretende acabar "con la disidencia".
Albert Boadella ha recordado que, en España, ya se conocen "las consecuencias, con casi mil muertos, por parte del nacionalismo etarra".
Según Boadella, "en Cataluña se está por el pensamiento único y quien no está con él es señalado", tras lo que ha reclamado su derecho a no rendirse y a manifestarse en un municipio que también considera suyo.
"Quieren eliminar cualquier disidencia con formas de incitación a la violencia, con formas xenófobas, que es la tradición del nacionalismo", ha añadido el autoproclamado presidente de Tabarnia.
Albert Boadella ha rememorado cuando llegó a Jafre, donde había "paz, tranquilidad y cierta alegría de vivir", que se ha convertido en los últimos años en un clima en el que la gente les considera "enemigos".
Para Boadella, esta situación se reproduce "en el conjunto de Cataluña" y aboga por hacerle frente "en nombre de la libertad y de la democracia que hay en España, que es libre y presidida por una Constitución".
El dramaturgo ha reiterado que la manifestación de Jafre le ha recordado a "las del País Vasco de hace años, donde una minoría de gente defendía la libertad y estaba contra el nacionalismo provocador de tantas desgracias en la Europa del siglo XX".
Tras recorrer las calles tras una pancarta en la que aparecía un rostro silenciado, Albert Boadella ha sido obsequiado con un pastel típico Pascua en Cataluña, conocido como 'mona', en la que aparecía su rostro junto a una bandera de España y a otra de Tabarnia.


Leer más:  Boadella encabeza una manifestación en el pueblo de Gerona donde tiene su residencia  https://www.larazon.es/espana/boadella-encabeza-una-manifestacion-en-el-pueblo-de-gerona-donde-tiene-su-residencia-DJ18005798?sky=Sky-Abril-2018#Ttt1iy5VrTq1KUVf
Convierte a tus clientes en tus mejores vendedores: http://www.referion.com