martes, 12 de abril de 2016
lunes, 11 de abril de 2016
Lo que nunca se ha contado sobre la campaña de acoso y derribo a Adolfo Suárez
El libro «Suárez.
Acoso y derribo», del periodista Emilio Contreras, relata las conspiraciones,
las traiciones y el cerco al primer presidente del Gobierno de la democracia
contados por primera vez por sus colaboradores más cercanos
EMILIO
CONTRERASMadrid - 10/04/2016 a las 04:37:38h. - Act. a las 04:37:41h.
La próxima semana
sale a la venta el libro «Suárez. Acoso y derribo» (La Esfera de los Libros),
del periodista Emilio Contreras, quien relata las conspiraciones, las
traiciones y el cerco al primer presidente del Gobierno de la democracia. Sus
colaboradores más cercanos han contado por primera vez quiénes y por qué
intrigaron contra él hasta lograr que dimitiera. Publicamos una selección de
fragmentos de la obra.
La deslealtad de
Carmen Díez de Rivera
Carmen solo estuvo en
Moncloa diez meses y diez días. Una vez legalizado el Partido Comunista quedó
despejado el camino hacia las primeras elecciones generales y, a partir de ese
momento, comenzó su disidencia. Ella creía sinceramente que la misión de Adolfo
Suárez debía terminar ahí, y se oponía frontalmente a que se presentara como
candidato. Estaba convencida de que en las primeras elecciones democráticas era
imprescindible dar una imagen de limpieza que exigía eliminar la más mínima
sospecha de aprovechamiento interesado por el Gobierno de los resortes del
poder. Así se lo hizo saber al presidente con toda claridad e, incluso, con
crudeza.
Suárez la escuchó con
respeto y le ofreció todas las garantías de que las elecciones serían limpias,
pero no logró convencerla. Al comprobar que Suárez no aceptaba su opinión,
Carmen comenzó a criticarle a espaldas suyas. Desde su despacho oficial hablaba
por teléfono con miembros de la oposición, como el liberal Antonio de Senillosa
o el socialista Enrique Tierno Galván, en cuyo partido luego militó, y con
otros dirigentes de la izquierda, vertiendo contra su jefe duras críticas y
palabras de desprecio político. En ocasiones, subía el tono de voz con el
efecto de ser oída por quien ocupaba el despacho de al lado, que acto seguido
informaba al presidente. También se detectaron informaciones publicadas en la
prensa que únicamente podían salir del círculo íntimo de colaboradores del presidente.
Carmen Díez de Rivera
se oponía a que Suárez fuera candidato en las primeras elecciones
Al principio, Suárez
se negó a aceptar que tal deslealtad pudiera ser cierta. Transcurridos varios
días, uno de sus colaboradores le presentó una prueba concluyente. Con la
participación de un miembro de los servicios de Inteligencia que se había
incorporado a la Moncloa, se intervinieron los teléfonos de Carmen y se
grabaron sus llamadas en las que se le oía decir cosas tales como: «Con estos
de la derecha ya no se puede seguir; cómo no les da vergüenza; lo quieren
organizar todo desde el poder; aquí ya no se puede estar porque Adolfo sigue
siendo un franquista».
Con decepción y
tristeza, Suárez escuchó esas y otras afirmaciones grabadas y el 13 de mayo de
1976 comunicó a Carmen Díez de Rivera el cese como directora de su gabinete.
Fernando Abril:
«Adolfo es un arroyo seco»
Un día de finales de
abril de 1980 Fernando Abril, vicepresidente del Gobierno, llamó a Alberto
Recarte. «Vente a verme», le dijo y el joven asesor de Suárez acudió convencido
de que iban a hablar de algún tema económico delicado. Pero su sorpresa fue
mayúscula, porque cuando Fernando Abril le recibió no se anduvo con rodeos y,
con su estilo claro, directo y cortante, le planteó el relevo de Suárez.
«Adolfo ha hecho más que nadie por este país pero ya es un arroyo seco por el
que no corre nada, y no hay más remedio que sustituirle -le espetó-. Todos los
que le rodean son unos inútiles y el único que se salva eres tú, y eres el
único de su entorno en el que yo confío. Hay que sustituirlo y la única persona
que puede sustituirlo soy yo», insistió Abril. «Y añadió una serie de
argumentos que me sorprendieron», recuerda Recarte.
«Me quedé perplejo
-continúa- y tras escucharle me fui directamente a La Moncloa. En el trayecto
en el coche tomé notas de lo que acababa de oír para recordarlo en los términos
más precisos». Treinta y cinco años después, Recarte conserva los dos folios
con las notas, doblados y amarillentos, con el membrete de la Presidencia del
Gobierno.
«En cuanto llegué a
La Moncloa me fui a ver al presidente -prosigue Recarte- y le conté todo sin
omitir un detalle. Adolfo Suárez me escuchó en silencio y le cambió la cara
cuando oyó lo que le decía. Subió a su residencia privada, y allí estuvo dos
días sin bajar a su despacho».
Se desmonta una falsa
creencia muy extendida
Es creencia
generalizada que la decisión de legalizar al Partido Comunista se hizo sin que
tuviera conocimiento previo de ella la cúspide de las Fuerzas Armadas y a espaldas
suyas. Pero, según relata el general Andrés Casinello, tal creencia es falsa y
«hay una prueba documental» de que lo sabía. «Como director del SECED
-recuerda- yo informé personalmente y con antelación de que la legalización del
PCE se iba a producir, aunque desconocía la fecha concreta, al ministro del
Ejército, general Félix Álvarez Arenas; al de Marina, almirante Gabriel Pita da
Veiga, y al del Aire, general Carlos Franco Iribarnegaray. Los tres lo sabían».
«Queda claro
-insiste- que los ministros militares conocían el propósito del gobierno de
legalizar el Partido Comunista, no solo porque yo se la había adelantado con
anterioridad verbalmente, sino porque en la tarde del día 8 de abril de 1977
recibieron por escrito las razones del gobierno para hacerlo».
El hombre de la Unión
Soviética en la sombra
Suárez siempre tuvo
la sospecha de que la Unión Soviética era la que en último extremo movía los
hilos de la organización terrorista ETA dentro de su estrategia de provocar la
inestabilidad en España y beneficiar sus intereses estratégicos en los años de
la guerra fría. Estaba convencido de que el terrorismo etarra arreciaba cada
vez que el gobierno español o el partido que lo apoyaba, UCD, hablaban del
ingreso de España en la OTAN, y le obsesionaba la posibilidad de que una
potencia tan poderosa como era la Unión Soviética controlara de forma más o
menos disimulada al Partido Comunista de España. «Aunque esta sospecha nunca
pudo demostrarse», afirma el general Casinello.
Adolfo Suárez contó
en una ocasión en la casa de Fernando Alcón en Ávila, que a finales de marzo de
1978 el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, le había comentado que
iba a pasar las vacaciones de Semana Santa en Rumania invitado por su amigo
Nicolás Ceausescu. Pocos días después, cuando Carrillo llegó al aeropuerto de
Barajas para tomar el avión a Bucarest, Suárez, que estaba advertido del día y
la hora de su salida, le hizo una llamada telefónica a la sala de autoridades,
donde se encontraba el dirigente comunista a la espera de embarcar.
Cuando se puso al
teléfono, Suárez le dijo que le llamaba únicamente para saber quién era el
dirigente de su partido que le iba a sustituir en su ausencia para poder
establecer contacto con él en el caso de que fuera necesario. Carrillo,
alarmado, le preguntó si había algún problema con los militares. El presidente
le tranquilizó y le dijo que solo se trataba de una simple cuestión formal.
-Supongo que será
Simón Sánchez Montero -añadió Suárez como quien dice una obviedad.
-¡No!, Romero Marín
-le respondió Carrillo con la velocidad del relámpago.
Cuando Adolfo Suárez
colgó el teléfono pensó que Carrillo había caído en la trampa y le había
suministrado una información que vino a confirmar sus sospechas. Al terminar la
guerra civil, Francisco Romero Marín se había refugiado en la Unión Soviética,
donde recibió formación castrense. Se le consideraba un hombre de toda
confianza y posiblemente miembro del NKVD, antecesor del KGB.
Miguel Herrero de
Miñón, el ariete
Miguel Herrero de Miñón
encabezó la operación de acoso y derribo contra Suárez, golpeó con el ariete
los portones de UCD hasta abatirlos y contribuyó a la dimisión del presidente
del gobierno. No solo asumió el liderazgo en el interior del partido y del
grupo parlamentario -clave para que tuviera éxito- sino también en los medios
de comunicación y en diversas tribunas públicas.
Pero su papel más
importante lo jugó en 1977 y 1978, cuando fue uno de los llamados siete «padres
de la Constitución». Todos ellos eran diputados y fue justamente por esta
condición por la que recibieron el encargo de redactar el texto. Redactarlo
entraba en sus atribuciones y, por lo tanto, también en sus retribuciones como
parlamentarios.
Pero a Miguel Herrero
éstas no le parecieron suficientes y pidió personalmente al presidente del
Gobierno una compensación económica porque, le dijo, ese trabajo le exigía una
dedicación que iba más allá de la que requería su condición de diputado, y
suponía una merma en sus ingresos al restarle tiempo para cumplir con otros
compromisos profesionales. Le propuso la cantidad de 500.000 pesetas, que
Suárez aceptó sin discutir y que le fueron entregadas en mano con cargo a la
partida de fondos reservados.
La persona que en la
presidencia del Gobierno se ocupaba de administrar estos fondos, y que fue la
que le hizo la entrega de esa cantidad, le pidió un justificante de este pago y
Miguel Herrero le firmó un recibo por ese importe del que se dio conocimiento
al interventor delegado de Hacienda en la Presidencia, Ramón García Mena, y al
oficial mayor, Agustín Robledo, como se hacía habitualmente con todas las
cantidades que salían de esta partida presupuestaria.
«Cuidado con Armada,
que está en el asunto»
Francisco Laína,
director de la Seguridad del Estado, había sido advertido la tarde del 23-F
desde el palacio de La Zarzuela por el general Sabino Fernández Campo del
comportamiento de Alfonso Armada: «Mucho cuidado con Armada, que está metido en
el asunto, me dijo antes de las ocho de la tarde». Esa advertencia se la hizo
Fernández Campo solo hora y media después de que Tejero entrara en el Congreso
de los Diputados, porque el coronel Gómez López le había transmitido la
información que le había suministrado Andrés Casinello, jefe de los servicios
de Información de la Guardia Civil.
Cuando el general
Armada entró en el despacho del director de la Seguridad del Estado, el Rey ya
había hablado por televisión y Francisco Laína, que le estaba esperando
acompañado por el subsecretario de Interior, Luis Sánchez Harguindey, pidió al
gobernador civil de Madrid, Mariano Nicolás, que se quedara porque quería tener
testigos de lo que se hablara en ese encuentro. Armada llegó con su ayudante,
un comandante que llevaba ostensiblemente una pistola al cinto:
-Usted haga el favor
de marcharse -ordenó Laína al ayudante, que apenas había traspasado el quicio
de la puerta. El comandante salió.
Armada fue
directamente al grano: «El Rey se equivoca. Éste es un asunto entre militares y
lo tenemos que resolver entre militares», afirmó. «Y me pidió -recuerda Laína-
que ordenara a la Guardia Civil y a la Policía que se unieran a esa solución
“entre militares”». Le estaba pidiendo nada menos que, como máxima autoridad
del Ministerio del Interior en ese momento, ordenara a las Fuerzas de Orden Público
que se sumaran al golpe. La respuesta del director de la Seguridad del Estado
fue contundente:
-Tu comportamiento es
desleal, porque cuando yo hice las Milicias Universitarias me enseñaron que al
jefe hay que seguirle hasta la muerte, y tu jefe es el Rey. Y lo que tienes que
hacer es obedecer al Rey.
La república de Podemos
La república de
Podemos
Pablo Iglesias
mencionó en su primer discurso en el Congreso el pasado mes de marzo a tres
figuras políticas de la II República, de la que ahora se cumplen 85 años:
Margarita Nelken, Indalecio Prieto y Juan Negrín, tres líderes de la izquierda
radical a los que considera emblemáticos para su formación política
La república de
Podemos
Juan Negrín. Su lema
de vida: «resistir es vencer»
Este 14 de abril se
cumplen 85 años de la proclamación de la Segunda República. Quizá sea la
ocasión en que va a pasar más desapercibida la fecha, posiblemente porque los
partidos se encuentren en plena negociación para la formación de un Gobierno
que debe contar con la mediación institucional del Rey. Sin embargo, en el acto
de investidura del pasado 2 de marzo, Pablo Iglesias, líder de Podemos,
pronunció un discurso en el que hizo referencia a tres personajes políticos de
la República de 1931 por considerarlos emblemáticos para su formación: Juan
Negrín, Indalecio Prieto, y Margarita Nelken. La cita tenía la intención de
introducir elementos rupturistas, republicanos y guerracivilistas en su mensaje
de odio calculado. El motivo es el habitual de los proyectos políticos de
transformación o revolucionarios: encontrar anclajes históricos que, bien
mitificados, justifiquen su discurso político, especialmente cuando se trata de
hacer «justicia social» en contra de «los privilegiados».
La izquierda radical
española tiene una particular interpretación de la Historia atada a la división
entre opresores y oprimidos –la vieja lucha de clases–, y una buena dosis de
victimismo. De hecho, Iglesias y Monedero en su libro «¡Que no nos
representan!» (Editorial Popular, 2011), titulan el capítulo dedicado a la
Historia de España así: «Casi siempre ganaron los mismos». La única vez que no
ganaron los mismos, en esa idea de la Historia como la sucesión de
enfrentamientos, fue, la Segunda República. El relato que hacen de dicho
régimen ahonda en la visión idílica de una época reformista, voluntarista y
pacífica, truncada por la derecha. El entusiasmo popular y la libertad, dicen,
llevaron a una «victoria aplastante» de las izquierdas en las urnas, que daría
como resultado la Constitución «más democrática» de la «historia de nuestro
país». Es el típico maniqueísmo de vincular a las izquierdas con la democracia
y a las derechas con la reacción. Y esto a pesar de que el sector mayoritario
del PSOE y de la UGT, el liderado por Largo Caballero, vio la República como un
régimen transitorio hacia el socialismo; especialmente desde que rompió con los
republicanos en el verano de 1933. Fue entonces cuando Largo Caballero dijo que
la República era «lo mismo o peor que la monarquía».
La república de
Podemos
Margarita Nelken. La
mujer que dijo no al voto femenino
Historia minimizada
Qué decir del PCE,
apéndice de la III Internacional, en manos de Stalin, que no era precisamente
un defensor de las democracias. O de la CNT, que se levantó contra la República
en varias ocasiones desde julio de 1931 –cosa que minimizan Iglesias y Monedero
en sus referencias históricas–. Por ejemplo, el asunto de Casas Viejas, en las
que el gobierno de Azaña reprimió con violencia la insurrección anarquista en Cádiz,
y que provocó la crisis del gobierno, no aparece en sus libros como un hecho
determinante. Todo lo con-trario: en el relato republicano de Podemos todas las
izquierdas for-man un solo bando, democrático y modernizador. Por eso, y encaja
perfectamente con su estrategia actual, glorifican las Alianzas Obreras y,
finalmente, el Frente Popular que ganó las elecciones de 1936.
Dicha coalición de
izquierdas es presentada por los jefes de Podemos como una respuesta del pueblo
frente a las «élites o minorías que habían tenido el poder económico y
político» siempre en la historia de España. La fórmula del Frente Popular, tan
querida hoy por los dirigentes de Podemos, se desliga en su relato histórico de
la estrategia estalinista para desestabilizar las democracias, y del ansia de
poder de republicanos y socialistas. Aquel error del republicanismo –la
dependencia de los revolucionarios–, que luego fue reconocido por el propio
Manuel Azaña o Martínez Barrios, es obviado por Iglesias y Monedero. Fue tras
la victoria del Frente Popular, dice Pablo Iglesias en su libro «Disputar la
democracia. Política para tiempos de crisis»(2014), cuando la oligarquía mezcló
la «salvación de la patria» con los «intereses de clase», y se decidió a
«recuperar el poder al precio que fuera». Así estalló la Guerra Civil, afirma,
el primer episodio de la guerra de los defensores «de la libertad y la
democracia» frente al fascismo. Iglesias, claro, no tiene en cuenta la Guerra
Civil dentro del bando «republicano», y convierte la contienda en la épica de
la lucha contra el fascista.
Su narración de la
Segunda República define un enemigo: la derecha, a la que relaciona con los
terratenientes, el Ejército, y la Iglesia, que tampoco, por cierto, en su
mayoría eran demócratas de libro. La CEDA fue para Iglesias y Monedero el
«primer partido de masas de la derecha», que pretendía emular «los modelos
fascistas y nacional-socialista» –como si fueran iguales–, y, claro, su
inclusión en el Gobierno republicano de octubre de 1934 provocó la revolución de
ese año. Incluso usan el término «Bienio negro», hoy dese-chado por los
historiadores profesionales, para señalar los gobiernos republicanos de
derechas entre 1933 y 1936. Es más, Pablo Iglesias, en su libro citado, se
apoya en Tuñón de Lara, historiador marxista, para decir que lo de1934 fue una
«insurrección obrera» en «defensa de la legitimidad republicana contra una
infiltración fascista en el poder», la de la CEDA. La legalidad queda en un
segundo plano, explica, cuando el poder carece de legitimidad; en este caso, no
era legítimo porque no se trataba de un gobierno de izquierdas.
El republicanismo que
sostiene Podemos no es el que ve en la República una forma de Estado, sino una
revolución social para acabar con «los males de la patria», que diría Lucas
Mallada, tanto económicos, como educativos, culturales y políticos. En
realidad, no hay diferencia con lo que pensaban algunos de los principales
dirigentes republicanos del momento. La República era vista como una fórmula
para ajustar cuentas con lo que para ellos había sido un lastre para la
modernidad. Por eso, la revolución de 1934 tuvo el objetivo, señalado así por
Companys, entre otros, de «rectificar» la República, cuyo gobierno estaba
legalmente en manos de la derecha.
La república de
Podemos
Indalecio Prieto.
Promotor de la autonomía del País Vasco
Discursos de
exclusión
En el relato
politizado que hace Podemos de la Segunda República no cuentan la
«brutalización» de la política –en expresión de G. L. Mosse–, la violencia
normalizada, los discursos de exclusión y antidemocráticos tanto a derecha como
a izquierda, incluidos en ese clima de intolerancia, ansia y frustración que
hizo exclamar a Ortega y Gasset, ya en septiembre de 1931, «¡No es esto, no es
esto!», y que están recogiendo hace años los historiadores profesionales.
Podemos ha incluido en su discurso el guerracivilismo y el anticlericalismo, y
usa el mito de la Segunda República hasta el punto de que alguno de sus
«activistas», hoy cargos públicos, iniciaron su carrera con gritos como
«¡Arderéis como en el 36!». Lo que hay detrás de esta interpretación de la
Segunda República, además de azuzar las emociones como resortes políticos, es
la de sostener que la Transición y el régimen del 78 no establecieron una
verdadera democracia. De esta manera, según refiere Juan Carlos Monedero en su
libro «La Transición contada a nuestros padres», fue una salida que dieron los
privilegiados a la dictadura para tener el «menor coste empresarial y
financiero posible». Por eso, dice, los crímenes del franquismo se echaron al
olvido, y se hurtó el poder al pueblo. No se culminó la Transición, insiste,
hasta que se cercaron las sedes del PP tras los atentados del 11-M, y se pudo
gritar al gobernante que mentía. La derrota del consenso de la Transición, de su
mito, vendría cuando la gente se «empoderó» el 15-M. En definitiva, la batalla
por la memoria colectiva –algo inexistente, porque la memoria solo puede ser
individual–, que ya inició Zapatero, ha sido retomada con fuerza por el
populismo socialista, empeñado en adaptar la historia del país a su discurso.
¿Homenaje para cerrar
heridas?
Una vocal del grupo
municipal de Ahora Madrid, la marca de Podemos, registró en la Junta de Usera
una moción el 29 de marzo para una declaración institucional con motivo de este
aniversario del 14 de abril. El objetivo era «homenajear y recordar» a los que
«fueron represaliados en su lucha por un país más justo». Únicamente de esta
manera, asegura, podemos «llegar a una democracia real» que ajuste cuentas con
el franquismo y devuelva la «dignidad» al pueblo. Al tiempo, pedía que se
declarase que la «monarquía borbónica no es más que un pilar para sostener la
corrupción» que «despoja al pueblo de su soberanía». La monarquía, asegura, es
ilegítima porque fue Franco «quien designó como sucesor a Juan Carlos de
Borbón», por lo que reclama un «proceso constituyente hacia la República»
siguiendo la «Carta Magna». Finalmente, el sector más oportunista integrado en
Podemos consiguió que Alicia Santos Hernández, la vocal, retirase esta
declaración antes de que se celebrara su discusión el pasado 6 de abril.
Lo que nunca se ha contado sobre la campaña de acoso y derribo a Adolfo Suárez
El libro «Suárez.
Acoso y derribo», del periodista Emilio Contreras, relata las conspiraciones,
las traiciones y el cerco al primer presidente del Gobierno de la democracia
contados por primera vez por sus colaboradores más cercanos
EMILIO
CONTRERASMadrid - 10/04/2016 a las 04:37:38h. - Act. a las 04:37:41h.
La próxima semana
sale a la venta el libro «Suárez. Acoso y derribo» (La Esfera de los Libros),
del periodista Emilio Contreras, quien relata las conspiraciones, las
traiciones y el cerco al primer presidente del Gobierno de la democracia. Sus
colaboradores más cercanos han contado por primera vez quiénes y por qué
intrigaron contra él hasta lograr que dimitiera. Publicamos una selección de
fragmentos de la obra.
La deslealtad de
Carmen Díez de Rivera
Carmen solo estuvo en
Moncloa diez meses y diez días. Una vez legalizado el Partido Comunista quedó
despejado el camino hacia las primeras elecciones generales y, a partir de ese
momento, comenzó su disidencia. Ella creía sinceramente que la misión de Adolfo
Suárez debía terminar ahí, y se oponía frontalmente a que se presentara como
candidato. Estaba convencida de que en las primeras elecciones democráticas era
imprescindible dar una imagen de limpieza que exigía eliminar la más mínima
sospecha de aprovechamiento interesado por el Gobierno de los resortes del
poder. Así se lo hizo saber al presidente con toda claridad e, incluso, con
crudeza.
Suárez la escuchó con
respeto y le ofreció todas las garantías de que las elecciones serían limpias,
pero no logró convencerla. Al comprobar que Suárez no aceptaba su opinión,
Carmen comenzó a criticarle a espaldas suyas. Desde su despacho oficial hablaba
por teléfono con miembros de la oposición, como el liberal Antonio de Senillosa
o el socialista Enrique Tierno Galván, en cuyo partido luego militó, y con
otros dirigentes de la izquierda, vertiendo contra su jefe duras críticas y
palabras de desprecio político. En ocasiones, subía el tono de voz con el
efecto de ser oída por quien ocupaba el despacho de al lado, que acto seguido
informaba al presidente. También se detectaron informaciones publicadas en la
prensa que únicamente podían salir del círculo íntimo de colaboradores del
presidente.
Carmen Díez de Rivera
se oponía a que Suárez fuera candidato en las primeras elecciones
Al principio, Suárez
se negó a aceptar que tal deslealtad pudiera ser cierta. Transcurridos varios
días, uno de sus colaboradores le presentó una prueba concluyente. Con la
participación de un miembro de los servicios de Inteligencia que se había
incorporado a la Moncloa, se intervinieron los teléfonos de Carmen y se
grabaron sus llamadas en las que se le oía decir cosas tales como: «Con estos
de la derecha ya no se puede seguir; cómo no les da vergüenza; lo quieren
organizar todo desde el poder; aquí ya no se puede estar porque Adolfo sigue
siendo un franquista».
Con decepción y
tristeza, Suárez escuchó esas y otras afirmaciones grabadas y el 13 de mayo de
1976 comunicó a Carmen Díez de Rivera el cese como directora de su gabinete.
Fernando Abril:
«Adolfo es un arroyo seco»
Un día de finales de
abril de 1980 Fernando Abril, vicepresidente del Gobierno, llamó a Alberto
Recarte. «Vente a verme», le dijo y el joven asesor de Suárez acudió convencido
de que iban a hablar de algún tema económico delicado. Pero su sorpresa fue
mayúscula, porque cuando Fernando Abril le recibió no se anduvo con rodeos y, con
su estilo claro, directo y cortante, le planteó el relevo de Suárez. «Adolfo ha
hecho más que nadie por este país pero ya es un arroyo seco por el que no corre
nada, y no hay más remedio que sustituirle -le espetó-. Todos los que le rodean
son unos inútiles y el único que se salva eres tú, y eres el único de su
entorno en el que yo confío. Hay que sustituirlo y la única persona que puede
sustituirlo soy yo», insistió Abril. «Y añadió una serie de argumentos que me
sorprendieron», recuerda Recarte.
«Me quedé perplejo
-continúa- y tras escucharle me fui directamente a La Moncloa. En el trayecto
en el coche tomé notas de lo que acababa de oír para recordarlo en los términos
más precisos». Treinta y cinco años después, Recarte conserva los dos folios
con las notas, doblados y amarillentos, con el membrete de la Presidencia del
Gobierno.
«En cuanto llegué a
La Moncloa me fui a ver al presidente -prosigue Recarte- y le conté todo sin
omitir un detalle. Adolfo Suárez me escuchó en silencio y le cambió la cara cuando
oyó lo que le decía. Subió a su residencia privada, y allí estuvo dos días sin
bajar a su despacho».
Se desmonta una falsa
creencia muy extendida
Es creencia
generalizada que la decisión de legalizar al Partido Comunista se hizo sin que
tuviera conocimiento previo de ella la cúspide de las Fuerzas Armadas y a
espaldas suyas. Pero, según relata el general Andrés Casinello, tal creencia es
falsa y «hay una prueba documental» de que lo sabía. «Como director del SECED
-recuerda- yo informé personalmente y con antelación de que la legalización del
PCE se iba a producir, aunque desconocía la fecha concreta, al ministro del
Ejército, general Félix Álvarez Arenas; al de Marina, almirante Gabriel Pita da
Veiga, y al del Aire, general Carlos Franco Iribarnegaray. Los tres lo sabían».
«Queda claro
-insiste- que los ministros militares conocían el propósito del gobierno de
legalizar el Partido Comunista, no solo porque yo se la había adelantado con
anterioridad verbalmente, sino porque en la tarde del día 8 de abril de 1977
recibieron por escrito las razones del gobierno para hacerlo».
El hombre de la Unión
Soviética en la sombra
Suárez siempre tuvo
la sospecha de que la Unión Soviética era la que en último extremo movía los
hilos de la organización terrorista ETA dentro de su estrategia de provocar la
inestabilidad en España y beneficiar sus intereses estratégicos en los años de
la guerra fría. Estaba convencido de que el terrorismo etarra arreciaba cada
vez que el gobierno español o el partido que lo apoyaba, UCD, hablaban del
ingreso de España en la OTAN, y le obsesionaba la posibilidad de que una
potencia tan poderosa como era la Unión Soviética controlara de forma más o
menos disimulada al Partido Comunista de España. «Aunque esta sospecha nunca
pudo demostrarse», afirma el general Casinello.
Adolfo Suárez contó
en una ocasión en la casa de Fernando Alcón en Ávila, que a finales de marzo de
1978 el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, le había comentado que
iba a pasar las vacaciones de Semana Santa en Rumania invitado por su amigo
Nicolás Ceausescu. Pocos días después, cuando Carrillo llegó al aeropuerto de
Barajas para tomar el avión a Bucarest, Suárez, que estaba advertido del día y
la hora de su salida, le hizo una llamada telefónica a la sala de autoridades,
donde se encontraba el dirigente comunista a la espera de embarcar.
Cuando se puso al
teléfono, Suárez le dijo que le llamaba únicamente para saber quién era el
dirigente de su partido que le iba a sustituir en su ausencia para poder
establecer contacto con él en el caso de que fuera necesario. Carrillo,
alarmado, le preguntó si había algún problema con los militares. El presidente
le tranquilizó y le dijo que solo se trataba de una simple cuestión formal.
-Supongo que será
Simón Sánchez Montero -añadió Suárez como quien dice una obviedad.
-¡No!, Romero Marín
-le respondió Carrillo con la velocidad del relámpago.
Cuando Adolfo Suárez
colgó el teléfono pensó que Carrillo había caído en la trampa y le había
suministrado una información que vino a confirmar sus sospechas. Al terminar la
guerra civil, Francisco Romero Marín se había refugiado en la Unión Soviética,
donde recibió formación castrense. Se le consideraba un hombre de toda
confianza y posiblemente miembro del NKVD, antecesor del KGB.
Miguel Herrero de
Miñón, el ariete
Miguel Herrero de
Miñón encabezó la operación de acoso y derribo contra Suárez, golpeó con el
ariete los portones de UCD hasta abatirlos y contribuyó a la dimisión del
presidente del gobierno. No solo asumió el liderazgo en el interior del partido
y del grupo parlamentario -clave para que tuviera éxito- sino también en los
medios de comunicación y en diversas tribunas públicas.
Pero su papel más
importante lo jugó en 1977 y 1978, cuando fue uno de los llamados siete «padres
de la Constitución». Todos ellos eran diputados y fue justamente por esta
condición por la que recibieron el encargo de redactar el texto. Redactarlo
entraba en sus atribuciones y, por lo tanto, también en sus retribuciones como
parlamentarios.
Pero a Miguel Herrero
éstas no le parecieron suficientes y pidió personalmente al presidente del
Gobierno una compensación económica porque, le dijo, ese trabajo le exigía una
dedicación que iba más allá de la que requería su condición de diputado, y
suponía una merma en sus ingresos al restarle tiempo para cumplir con otros
compromisos profesionales. Le propuso la cantidad de 500.000 pesetas, que
Suárez aceptó sin discutir y que le fueron entregadas en mano con cargo a la
partida de fondos reservados.
La persona que en la
presidencia del Gobierno se ocupaba de administrar estos fondos, y que fue la
que le hizo la entrega de esa cantidad, le pidió un justificante de este pago y
Miguel Herrero le firmó un recibo por ese importe del que se dio conocimiento
al interventor delegado de Hacienda en la Presidencia, Ramón García Mena, y al
oficial mayor, Agustín Robledo, como se hacía habitualmente con todas las
cantidades que salían de esta partida presupuestaria.
«Cuidado con Armada,
que está en el asunto»
Francisco Laína,
director de la Seguridad del Estado, había sido advertido la tarde del 23-F
desde el palacio de La Zarzuela por el general Sabino Fernández Campo del
comportamiento de Alfonso Armada: «Mucho cuidado con Armada, que está metido en
el asunto, me dijo antes de las ocho de la tarde». Esa advertencia se la hizo
Fernández Campo solo hora y media después de que Tejero entrara en el Congreso
de los Diputados, porque el coronel Gómez López le había transmitido la
información que le había suministrado Andrés Casinello, jefe de los servicios
de Información de la Guardia Civil.
Cuando el general
Armada entró en el despacho del director de la Seguridad del Estado, el Rey ya
había hablado por televisión y Francisco Laína, que le estaba esperando
acompañado por el subsecretario de Interior, Luis Sánchez Harguindey, pidió al
gobernador civil de Madrid, Mariano Nicolás, que se quedara porque quería tener
testigos de lo que se hablara en ese encuentro. Armada llegó con su ayudante,
un comandante que llevaba ostensiblemente una pistola al cinto:
-Usted haga el favor
de marcharse -ordenó Laína al ayudante, que apenas había traspasado el quicio
de la puerta. El comandante salió.
Armada fue
directamente al grano: «El Rey se equivoca. Éste es un asunto entre militares y
lo tenemos que resolver entre militares», afirmó. «Y me pidió -recuerda Laína-
que ordenara a la Guardia Civil y a la Policía que se unieran a esa solución
“entre militares”». Le estaba pidiendo nada menos que, como máxima autoridad
del Ministerio del Interior en ese momento, ordenara a las Fuerzas de Orden
Público que se sumaran al golpe. La respuesta del director de la Seguridad del
Estado fue contundente:
-Tu comportamiento es
desleal, porque cuando yo hice las Milicias Universitarias me enseñaron que al
jefe hay que seguirle hasta la muerte, y tu jefe es el Rey. Y lo que tienes que
hacer es obedecer al Rey.
Tras escuchar el
rechazo frontal a su propuesta, recuerda Laína, el general Armada «se desfondó
y su rostro se convirtió en el de un hombre vencido y hundido. Era la imagen de
la derrota».
domingo, 10 de abril de 2016
Los vínculos de Podemos con Venezuela
Los vínculos de
Podemos con Venezuela
Pagos de Caracas a
Monedero por asesorar a Chávez y 7.000 euros mensuales a los dirigentes de CEPS
Los pagos de
Venezuela a Monedero
ABC publicó el 9 de
febrero de 2015 un documento que revela cómo Juan Carlos Monedero, entonces
número tres de Podemos, cobraba y repatriaba a España los sueldos que Hugo
Chávez le pagaba por su asesoría.
Se trata de una
«solicitud de autorización de adquisición de divisas internacionales» que el
profesor universitario tuvo que cumplimentar el 24 de septiembre de 2010 para
cambiar unos 250.000 bolívares por 35.000 euros y llevarlos a España.
Monedero consignó que
se trataba de una «remisión de honorarios profesionales a mi país de origen,
producto de las asesorías realizadas bajo la dirección del Gobierno Nacional».
La solicitud cursada a Cadivi, la Comisión de Administración de Divisas,
reflejaba que esa cantidad fue generada entre enero de 2009 y septiembre de
2010.
En esas mismas
fechas, empresarios españoles con negocios en Venezuela tardaban varios meses
en lograr la autorización del Gobierno de Hugo Chávez para enviar divisas a
España, debido a las restricciones de capital.
Vida de lujo en
Caracas
Los días 16 y 17 de
febrero de 2015, ABC desveló cómo los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro
dieron un trato preferencial a la fundación sin ánimo de lucro CEPS (Centro de
Estudios Políticos y Sociales), a la que pertenece la plana mayor de Podemos
-Pablo Iglesias, Luis Alegre, Carolina Bescansa, Íñigo Errejón y Alberto Montero,
el profesor que le otorgó la polémica beca-.
Venezuela ha firmado
convenios con CEPS que le han reportado unos 300.000 euros anuales, alrededor
de cuatro millones de euros en los últimos doce años. Según los documentos
publicados por este diario, un 75 por ciento de ese dinero revertía a España y
el 25 por ciento restante servía para cubrir el elevado tren de vida de los
asesores desplazados.
Una buena parte de
ese millón de euros gastado en Venezuela se fue en alquileres en las mejores
zonas de Caracas. Chávez y luego Maduro abonaban a CEPS 7.000 euros mensuales
por cada asesor que enviaban a Caracas, con despacho en el Palacio Presidencial
de Miraflores.
TERTULIA POLÍTICA EN
'LASEXTA NOCHE' (LASEXTA)
El 'zasca' de Inda al
podemita Maraña: "¿Eres ahora portavoz de CEPS?"
"No, si lo que
hay que hacer es no hablar de Podemos porque os ponéis nerviosos cuando
hablamos de su financiación"
Juan Velarde, 10 de
abril de 2016 a las 09:47
La financiación
ilegal por parte de Podemos fue el tema esencial el 9 de abril de 2016 en el
programa de debate y análisis político de 'laSexta Noche' (laSexta).
Para no variar, la
cuota podemita y propodemita salió como un torrente a desacreditar las
informaciones que a tal respecto han salido publicadas en determinados medios
de comunicación, entre ellos Periodista Digital -Así destapó Periodista Digital
en 2013 la financiación de los torturadores chavistas a Podemos-.
En la noche del 9 de
abril de 2016 quien venía con ganas de enmarañar las cosas, amén de Jorge
Verstrynge -"Lo que publica ABC es como decir que he dado por culo a una
cabra"-, fue el director de Infolibre, Jesús Maraña. Sin embargo, se
encontró enfrente de él a Eduardo Inda quien le cuestionó sobre si se había
convertido en el nuevo portavoz del Centro de Estudios Políticos y Sociales
(CEPS) la fundación que fue la matriz de lo que hoy es Podemos.
El rifirrafe entre
ambos comenzó desde el momento en que Maraña puso en tela de juicio las
informaciones sobre esa financiación de Podemos por parte del fallecido
presidente de Venezuela Hugo Chávez -"Esta es la prueba definitiva de que
Hugo Chávez ayudó a crear Podemos en España"-.
Jesús Maraña:
"Tengo que decir que me parece escandaloso el proceso que se ha seguido
con esas informaciones sin judicializarse. Cuando se han judicializado, que han
sido en cuatro ocasiones, se han rechazado".
Eduardo Inda:
"Lo que ha habido son denuncias inconsistentes que se han archivado. es
que estás faltando a la verdad".
Jesús Maraña:
"El rigor del informe PISA es de este calibre. La policía incluye entre
los financiadores de Pablo Iglesias a la fundaciín de El Corte Inglés que le
pagó una beca en 2008".
Eduardo Inda: "Y
también se incluye que el Gobierno de Irán le paga el teléfono".
Jesús Maraña:
"Si yo comprendo que llevamos dos años que cuanto más se hable de
Venezuela y ahora menos de Panamá, mejor".
Eduardo Inda:
"No, si lo que hay que hacer es no hablar de Podemos porque os ponéis
nerviosos cuando hablamos de su financiación".
Jesús Maraña:
"Lo que me parece escandaloso es que ese famoso informe ha estado meses
sin judicializarse en un órgano policial. Se trate de Podemos o de otro
partido, en términos democráticos, me parece peligroso. Además, para ser
preciso, hay que dar las otras versiones también y la Fundación CEPS ha hecho
un comunicado preciso sobre sus cuentas hasta 2013".
Eduardo Inda:
"¿Pero tú eres ahora el portavoz de CEPS? ¿En calidad de qué hablas?"
Inicio España
Bienvenidos al banco
de Podemos
La matriz de la
entidad que articula el «crowdfunding» del partido de Iglesias tiene un capital
de 54,3 millones de euros
Se define como «una
herramienta al servicio de la transformación social» y financia asociaciones de
extrema izquierda
Con una única
sucursal en Bilbao y agentes en Madrid y Barcelona, Fiare es la filial de un
«banco ético» italiano que, sin embargo, ofrece sus servicios a abertzales y
radicales de izquierda
Bienvenidos al banco
de Podemos
Podemos confía el
control de sus campañas de microcréditos y su actividad financiara a Fiare,
cuya única sede en España está en Bilbao
Manu Fernández /
Telepress
Las últimas derivadas
de la investigación que la Unidad de Delincuencia Fiscal y Económica (UDEF)
está realizando sobre la presunta financiación ilegal de Podemos ha provocado
que la atención mediática se fije en un pequeño banco llamado Fiare Banca
Ética, la entidad elegida por Podemos para dotarse de servicios financieros y
articular y controlar tanto las campañas de microcréditos –con las que recibe
dinero de sus simpatizantes para pagar sus campañas electorales– como sus
actividades de «crowdfunding». Se da la circunstancia de que este banco, además
de contar con Podemos en su cartera de clientes, también es la entidad
financiera preferida de numerosos ayuntamientos gobernados por la izquierda
abertzale como Donostia, Rentería, Azpeitia, Hernani, Villaba, y financia ONG y
asociaciones de extrema izquierda tanto en el País Vasco como en el resto de
España. ¿Pero qué tiene de especial este pequeño banco para que el partido de
Pablo Iglesias haya decidido confiarle en exclusiva los secretos de su
financiación?
Fiare no es
técnicamente un banco español, sino la sucursal en España de un banco italiano:
Banca Popolare Etica. Esta entidad pionera de la llamada «banca ética» con más
de 16 años de historia, 54,3 millones de euros de capital social y 38.209
socios, de los cuales algo más de 31. 945 son personas físicas y 6.264 son
personas jurídicas. Los orígenes de Fiare están en Fundación Inversión y Ahorro
Responsable, organización creada en 2003 con sede en Bilbao producto de la
unión varios grupos interesados en la banca ética. Dos años más tarde Fiare
empieza a operar en España como agente de Banca Popolare Etica pero no es hasta
octubre de 2014, cuando Fiare obtiene su ficha bancaria del Banco de España,
concretamente la número 1.550. Hasta el momento, el banco sólo podía prestar
servicios muy puntuales a sus socios y clientes al estar controlado por la
legislación italiana, pero en la actualidad puede dar todos los servicios
básicos de la banca comercial: tarjetas de débito (integradas en Servired),
libretas de ahorro, domiciliación de recibos e incluso banca por Internet. Los
depósitos están garantizados por Fondo de Garantía de Depósitos. El hecho de
que no se trate de un banco español sino de una sucursal de un banco extranjero
(de manera similar a como, por ejemplo, ING España es una sucursal de la matriz
holandesa del banco) no supone que las actividades de Fiare estén bajo el
control de la legislación italiana o sean menos transparentes que las de
cualquier entidad española, aseguran desde la Asociación Española de Banca.
Actualmente, Fiare cuenta con una sola sucursal en Bilbao y con agentes en
Madrid y Barcelona.
Además de por la
fecha de su aparición, Fiare y Podemos también comparten una misma retórica.
Tanto es así que el texto en el que la entidad describe su misión podría haber
salido perfectamente de la pluma de un Iglesias o un Errejón: «Fiare es una
herramienta al servicio de la transformación social a través de la financiación
de proyectos de la economía social y solidaria y la promoción de una cultura de
la intermediación financiera, bajo los principios de la transparencia, la
participación, la democracia y el crédito como derecho». En virtud de estos
principios, por ejemplo, Fiare no sólo considera a la hora de conceder un
crédito cuestiones de índole económica sino también los elementos no económicos
como «la evaluación de la sensibilidad social, ambiental y ética».
Muestra de la peculiar
sensibilidad «ética» de Fiare es el acuerdo que en 2014 se suscribió con
Udalbiltza (acrónimo de Euskal Herriko Udal eta Udal Hautetsien Biltzarra, la
asamblea de ayuntamientos y electos municipales de Euskal Herria), una entidad
creada en 1999 por los partidos nacionalistas firmantes del pacto de Estella
que aglutinaba a ayuntamientos y concejales independentistas en Vascongadas,
Navarra y el País Vasco francés. En 2003, Baltasar Garzón detuvo a 8 concejales
de la Udalbiltza y precintó sus sedes. La asociación fue ilegalizada por formar
parte de ETA en 2003 por Garzón pero ha sido reflotada por Bildu y actualmente
cuenta con 183 ayuntamientos a los que, en virtud del acuerdo suscrito con
Fiare, se les instaba a abrir cuentas en esta entidad financiera.
Fiare tuvo que salir
al paso de las informaciones que le ligaban con ayuntamientos gobernados por
Bildu y con Podemos y en un comunicado dejaron claro que «Fiare Banca Ética no
apoya a ningún partido o movimiento político, pero esto no quiere decir que no
busquemos la implicación de aquellas instituciones locales que quieran
comprometerse, como parte de sus actividades, en el desarrollo de circuitos de
intermediación financiera coherentes con nuestros objetivos». Lejos de
considerar su relación con Podemos, los ayuntamientos gobernados por Bildu o el
entramado de asociaciones y ONG del entorno de ETA algo preocupante o
contradictorio con su concepto de «banca ética», Fiare dijo que «la decisión de
algunos movimientos y partidos políticos de optar por las finanzas éticas es
una opción coherente si lo que se busca con ello es la transformación de la
sociedad, y esperamos que marque un camino en el que cada vez más fuerzas
políticas quieran utilizar su propio dinero de manera responsable».
Existe también un
curioso paralelismo entre Podemos y Fiare: la génesis de ambas organizaciones
es previa a la crisis económica, que no se desató con virulencia hasta 2008. La
Fundación CEPS –el embrión político de Podemos donde trabajaron Iglesias, Monedero,
Errejón, Bescansa, Alegre, etc.– y Fiare Banca Ética nacen en un momento de
bonanza económica y aprovechan el descontento generado por las consecuencias de
las crisis para medrar. Contra lo que suele argumentar la retórica del partido
de Iglesias, Podemos no surge como un movimiento social espontáneo que quiere
llevar a las instituciones la indignación y las protestas por la crisis, sino
que ya existía desde hacía años, fuertemente subvencionado por el régimen
chavista de Venezuela, y es cuando estalla la crisis cuando se constituye en
partido político y comienza «el asalto al cielo».
Como ha venido
informando LA RAZÓN la última semana, la UDEF investiga determinadas donaciones
realizadas a través del sistema de «crowdfunding» de Podemos por personas sin
recursos ni patrimonio. Dichas aportaciones superan en decenas de ocasiones los
5.000 euros y han resultado «muy llamativas» a los agentes encargados de la
investigación de la presunta financiación ilegal de Podemos, ya han sido
llevadas a cabo por personas exentas del pago del IRPF por situarse por debajo
de los 12.000 euros anuales de ingresos brutos. La UDEF sospecha que la
explicación de estas donaciones podría estar en la técnica denominada
informalmente por la Policía «pitufeo», es decir, el sistema por el cual se
inyectan en las cuentas oficiales de la formación fondos de los cuales se
prefiere ocultar su procedencia. Esta es la última derivada en una
investigación que comenzó con el rastreo de los fondos que desde el gobierno de
Venezuela fueron dedicados a propiciar la aparición en nuestro país de un
movimiento político afín al chavismo a través de la Fundación CEPS. Por otro
lado están los fondos percibidos por Pablo Iglesias y miembros de su equipo de
confianza por la producción de diversos programas de televisión emitidos por
Hispan TV, fondos cuyo origen puede rastrarse hasta el régimen iraní.
Bienvenidos al banco
de Podemos
Un «mecenas» de la
izquierda abertzale
«Peru Sasía»
El actual presidente
de Fiare Banca Etica, Pedro Manuel Sasía –conocido como Peru Sasía–, es una
figura habitual en los foros, conferencias y encuentros organizados por
diversas organizaciones de la izquierda abertzale. Sasía ha participado en
charlas organizadas por Aralar (una de las formaciones que forma parte de la coalición
Bildu en el País Vasco y Nafarroa Bai en Navarra), Herria 2000 Eliza y la
Coordinadora de Sacerdotes de Euskal Herria. Doctor en Ciencias Químicas por la
Universidad del País Vasco, durante 20 años desarrolló su actividad en el
ámbito industrial, principalmente en el área medioambiental. También ha dado
clases de Ética Cívica y Profesional en la Universidad de Deusto. de
Bienvenidos al banco
de Podemos
La matriz de la
entidad que articula el «crowdfunding» del partido de Iglesias tiene un capital
de 54,3 millones de euros
Se define como «una
herramienta al servicio de la transformación social» y financia asociaciones de
extrema izquierda
Con una única
sucursal en Bilbao y agentes en Madrid y Barcelona, Fiare es la filial de un
«banco ético» italiano que, sin embargo, ofrece sus servicios a abertzales y
radicales de izquierda
Bienvenidos al banco
de Podemos
Podemos confía el
control de sus campañas de microcréditos y su actividad financiara a Fiare,
cuya única sede en España está en Bilbao
Manu Fernández /
Telepress
Las últimas derivadas
de la investigación que la Unidad de Delincuencia Fiscal y Económica (UDEF)
está realizando sobre la presunta financiación ilegal de Podemos ha provocado
que la atención mediática se fije en un pequeño banco llamado Fiare Banca
Ética, la entidad elegida por Podemos para dotarse de servicios financieros y
articular y controlar tanto las campañas de microcréditos –con las que recibe
dinero de sus simpatizantes para pagar sus campañas electorales– como sus
actividades de «crowdfunding». Se da la circunstancia de que este banco, además
de contar con Podemos en su cartera de clientes, también es la entidad
financiera preferida de numerosos ayuntamientos gobernados por la izquierda
abertzale como Donostia, Rentería, Azpeitia, Hernani, Villaba, y financia ONG y
asociaciones de extrema izquierda tanto en el País Vasco como en el resto de
España. ¿Pero qué tiene de especial este pequeño banco para que el partido de
Pablo Iglesias haya decidido confiarle en exclusiva los secretos de su
financiación?
Fiare no es
técnicamente un banco español, sino la sucursal en España de un banco italiano:
Banca Popolare Etica. Esta entidad pionera de la llamada «banca ética» con más
de 16 años de historia, 54,3 millones de euros de capital social y 38.209
socios, de los cuales algo más de 31. 945 son personas físicas y 6.264 son
personas jurídicas. Los orígenes de Fiare están en Fundación Inversión y Ahorro
Responsable, organización creada en 2003 con sede en Bilbao producto de la
unión varios grupos interesados en la banca ética. Dos años más tarde Fiare
empieza a operar en España como agente de Banca Popolare Etica pero no es hasta
octubre de 2014, cuando Fiare obtiene su ficha bancaria del Banco de España,
concretamente la número 1.550. Hasta el momento, el banco sólo podía prestar
servicios muy puntuales a sus socios y clientes al estar controlado por la
legislación italiana, pero en la actualidad puede dar todos los servicios
básicos de la banca comercial: tarjetas de débito (integradas en Servired),
libretas de ahorro, domiciliación de recibos e incluso banca por Internet. Los
depósitos están garantizados por Fondo de Garantía de Depósitos. El hecho de
que no se trate de un banco español sino de una sucursal de un banco extranjero
(de manera similar a como, por ejemplo, ING España es una sucursal de la matriz
holandesa del banco) no supone que las actividades de Fiare estén bajo el
control de la legislación italiana o sean menos transparentes que las de
cualquier entidad española, aseguran desde la Asociación Española de Banca.
Actualmente, Fiare cuenta con una sola sucursal en Bilbao y con agentes en
Madrid y Barcelona.
Además de por la
fecha de su aparición, Fiare y Podemos también comparten una misma retórica.
Tanto es así que el texto en el que la entidad describe su misión podría haber
salido perfectamente de la pluma de un Iglesias o un Errejón: «Fiare es una
herramienta al servicio de la transformación social a través de la financiación
de proyectos de la economía social y solidaria y la promoción de una cultura de
la intermediación financiera, bajo los principios de la transparencia, la
participación, la democracia y el crédito como derecho». En virtud de estos
principios, por ejemplo, Fiare no sólo considera a la hora de conceder un
crédito cuestiones de índole económica sino también los elementos no económicos
como «la evaluación de la sensibilidad social, ambiental y ética».
Muestra de la
peculiar sensibilidad «ética» de Fiare es el acuerdo que en 2014 se suscribió
con Udalbiltza (acrónimo de Euskal Herriko Udal eta Udal Hautetsien Biltzarra,
la asamblea de ayuntamientos y electos municipales de Euskal Herria), una
entidad creada en 1999 por los partidos nacionalistas firmantes del pacto de
Estella que aglutinaba a ayuntamientos y concejales independentistas en
Vascongadas, Navarra y el País Vasco francés. En 2003, Baltasar Garzón detuvo a
8 concejales de la Udalbiltza y precintó sus sedes. La asociación fue
ilegalizada por formar parte de ETA en 2003 por Garzón pero ha sido reflotada
por Bildu y actualmente cuenta con 183 ayuntamientos a los que, en virtud del
acuerdo suscrito con Fiare, se les instaba a abrir cuentas en esta entidad
financiera.
Fiare tuvo que salir
al paso de las informaciones que le ligaban con ayuntamientos gobernados por
Bildu y con Podemos y en un comunicado dejaron claro que «Fiare Banca Ética no
apoya a ningún partido o movimiento político, pero esto no quiere decir que no
busquemos la implicación de aquellas instituciones locales que quieran
comprometerse, como parte de sus actividades, en el desarrollo de circuitos de
intermediación financiera coherentes con nuestros objetivos». Lejos de
considerar su relación con Podemos, los ayuntamientos gobernados por Bildu o el
entramado de asociaciones y ONG del entorno de ETA algo preocupante o
contradictorio con su concepto de «banca ética», Fiare dijo que «la decisión de
algunos movimientos y partidos políticos de optar por las finanzas éticas es
una opción coherente si lo que se busca con ello es la transformación de la
sociedad, y esperamos que marque un camino en el que cada vez más fuerzas
políticas quieran utilizar su propio dinero de manera responsable».
Existe también un
curioso paralelismo entre Podemos y Fiare: la génesis de ambas organizaciones
es previa a la crisis económica, que no se desató con virulencia hasta 2008. La
Fundación CEPS –el embrión político de Podemos donde trabajaron Iglesias,
Monedero, Errejón, Bescansa, Alegre, etc.– y Fiare Banca Ética nacen en un
momento de bonanza económica y aprovechan el descontento generado por las
consecuencias de las crisis para medrar. Contra lo que suele argumentar la
retórica del partido de Iglesias, Podemos no surge como un movimiento social
espontáneo que quiere llevar a las instituciones la indignación y las protestas
por la crisis, sino que ya existía desde hacía años, fuertemente subvencionado
por el régimen chavista de Venezuela, y es cuando estalla la crisis cuando se
constituye en partido político y comienza «el asalto al cielo».
Como ha venido
informando LA RAZÓN la última semana, la UDEF investiga determinadas donaciones
realizadas a través del sistema de «crowdfunding» de Podemos por personas sin
recursos ni patrimonio. Dichas aportaciones superan en decenas de ocasiones los
5.000 euros y han resultado «muy llamativas» a los agentes encargados de la
investigación de la presunta financiación ilegal de Podemos, ya han sido
llevadas a cabo por personas exentas del pago del IRPF por situarse por debajo
de los 12.000 euros anuales de ingresos brutos. La UDEF sospecha que la
explicación de estas donaciones podría estar en la técnica denominada
informalmente por la Policía «pitufeo», es decir, el sistema por el cual se
inyectan en las cuentas oficiales de la formación fondos de los cuales se
prefiere ocultar su procedencia. Esta es la última derivada en una investigación
que comenzó con el rastreo de los fondos que desde el gobierno de Venezuela
fueron dedicados a propiciar la aparición en nuestro país de un movimiento
político afín al chavismo a través de la Fundación CEPS. Por otro lado están
los fondos percibidos por Pablo Iglesias y miembros de su equipo de confianza
por la producción de diversos programas de televisión emitidos por Hispan TV,
fondos cuyo origen puede rastrarse hasta el régimen iraní.
viernes, 8 de abril de 2016
Personas sin recursos figuran como donantes de 5.000 euros a Podemos
Personas sin recursos
figuran como donantes de 5.000 euros a Podemos
La UDEF investiga el
sistema de «crowdfunding» con el que el partido dice haber recaudado dos
millones de euros desde su fundación
La Unidad de
Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Comisaría General de Policía
Judicial ha detectado un centenar de casos que inducen a la sospecha y que son
«muy llamativos» en el sistema de financiación de Podemos, basado en el llamado
«crowdfunding», sistema que –como asegura un mantra fundamental en la retórica
del partido– permite a esta formación política vivir de aportaciones de
personas particulares sin tener que depender de los créditos de los bancos.
Según han informado a
LA RAZÓN fuentes de la investigación, varias de esas aportaciones han sido
realizadas por personas de escasos recursos que, al ganar menos de 12.000 euros
anuales, ni siquiera están obligadas a pagar el Impuesto sobre la Renta de las
Personas Físicas (IRPF). Se trata de entregas de dinero sustanciales que, en al
menos una veintena de casos, superaron los 5.000 euros.
Las cifras y las
cantidades exactas no se quieren revelar ya que las pesquisas, que avanzan
lentamente, podrían poner en peligro el conjunto de la investigación que, una
vez que se obtengan conclusiones de peso, será puesta en conocimiento de la
Fiscalía Anticorrupción y de los organismos judiciales que corresponda.
Estamos, agregan las
fuentes consultadas, ante lo que parece un caso claro de lo que en términos
policiales se denomina «pitufeo». Una entidad –en este caso Podemos– dispone
presuntamente de cantidades de dinero importantes cuya fuente no puede
justificar. Con el objeto de incluirlas legalmente y sin sospechas en sus
cuentas públicas, la entidad busca personas afines –aunque, como ocurre en este
caso, su nivel económico sea ínfimo o nulo– para que realicen la correspondiente
donación.
Los investigadores
examinan todas las cantidades que Podemos ha recibido a través del citado
«crowdfunding» y han detectado que entre 200 y 300 personas realizaron
aportaciones de unos 1.000 euros; otras 80, entre 4.000 y 5.000 euros; y la referida
veintena, que supera los 5.000 euros. En el gráfico que acompaña estas líneas
puede observarse la relación, detallada por tramos, de las aportaciones
correspondientes a 2014, la última memoria anual publicada por Podemos, pero la
UDEF trabaja con ficheros más actualizados que incluyen datos pormenorizados de
toda la actuvidad económica de Podemos desde su fundación. La labor de los
investigadores consiste ahora en comprobar si las cifras aportadas por Podemos
al Tribunal de Cuentas, en las que se detallan miles de donaciones, escondes a
posibles «pitufos» encargados de inyectar en las cuentas del Partido fondos de
dudosa procedencia. En este sentido, el punto que más ha llamado la atención de
los investigadores es que algunos de los donantes de cantidades sustanciales
son personas que carecen de recursos y patrimonio. Sin prejuzgar los resultados
de las pesquisas, los indicios apuntan a que alguien les pudo entregar el
dinero para que se sumaran a la lista de los simpatizantes de Podemos que
participan en los programas del «crowdfunding» del partido de Pablo Iglesias.
Es decir, que se convirtieran, en definitiva, en los «pitufos» de la formación
morada.
Por su parte Podemos
ha reiterado en múltiples ocasiones cualquier práctica ilegal en su sistema de
financiación. El portal de transparencia del partido incluye información
detallada sobre las vías de financiación de Podemos. Según las cuentas
publicadas por la formación de extrema izquierda, sólo durante 2014 se
recaudaron casi 800.000 euros en donaciones de particulares, 300.000 de ellos a
través de recibos periódicos y el resto de «donaciones particulares de
‘‘crowdfunding’’». La cifra crece en 2015 hasta 1,2 millones de euros y
constituye el núcleo de la financiación privada de Podemos, ya que el resto de
sus ingresos depende del sueldo de sus cargos públicos y de las diversas
subvenciones cobradas por el partido tras su acceso a las instituciones después
de los comicios celebrados en el ciclo electoral 2014/2015.
Tal y como adelantó
LA RAZÓN en su edición de ayer, la UDEF también investiga si Podemos ha
recibido fondos de Qatar instrumentales para su fundación en 2014. Está
acreditado que algunas de las cantidades que llegaron a manos de Pablo
Iglesias, Errejón y los que conformaban el soporte mediático televisivo en el
que trabajaban mientras preparaban la creación del partido, pasaron por el
citado país aunque su origen era Irán. Sin embargo, datos que obran en poder de
los investigadores hacen pensar que la nación qatarí tuvo una participación más
directa y activa. Lo mismo ocurre con las aportaciones de dinero que se realizó
el régimen bolivariano de Hugo Chávez desde Venezuela. Recientemente han
surgido informaciones en varios medios de comunicación que apuntan a que
Venezuela «invirtió» hasta 7,3 millones de euros en suscitar la aparición en
España de movimientos políticos afines al régimen chavista. Tanto en el caso
venezolano como en el iraní, el flujo de capitales tuvo como destino la
Fundación CEPS –embrión político del partido– o personas fisicas pertenecientes
al núcleo duro de Podemos, que no existía como tal en aquellos momentos.
SÁNCHEZ, DE LOS BRAZOS DE RIVERA A LA COLETA DE IGLESIAS
08/04/2016@13:05:04
GMT+1
Luis María ANSON
Varios dirigentes de
Ciudadanos han manifestado su temor de que Pedro Sánchez cambie de socio y pase
de los brazos de Rivera a la coleta de Iglesias. No parece fácil que el líder
socialista pueda llevar a cabo su traición porque los barones del PSOE se
enfrentarán a su política personalista e intentarán paralizarle.
Al margen de la
reunión tripartita de ayer, está cada vez más claro el propósito de Sánchez de
no regresar a su casa y de hacer cuantas concesiones sean necesarias para
sentarse en la silla curul del palacio de la Moncloa.
Habrá que reconocer
al secretario general del PSOE, habilidad cierta para mantener sus aspiraciones
contra viento y marea. Después de caer estrepitosamente derrotado en las
elecciones generales, permanece con solo 90 escaños en el ojo del huracán y
todos los partidos, salvo el PP, parecen aceptarle como presidente del
Gobierno. Las discrepancias, por ejemplo, entre Podemos y Ciudadanos son
abismales. Sin embargo, están unidos por dos denominadores comunes: la decisión
de escabechar a Mariano Rajoy y la aceptación como presidente de Pedro Sánchez.
Quedan ya muy pocos
días para la convocatoria de nuevas elecciones. Pedro Sánchez se esforzará,
aunque sea a última hora y haciendo concesiones inaceptables, para presentarse
a una nueva investidura viable. Se trata de una operación circense, pero la
fortuna ayuda a los audaces. Y Pedro Sánchez avanza lanzado a una carrera
desesperada que puede terminar en un descomunal batacazo para él y su partido,
pero también en conseguir los síes imprescindibles y terminar investido
presidente del Gobierno. Menuda pirueta política.
Luis María ANSON
Con podemos, ni a
heredar Isabel San Sebastián
ISABEL SAN SEBASTIÁN
- 08/04/2016 a las 17:29:52h. - Act. a las 18:07:16h.
Guardado en: Opinión
Pedro Sánchez tiene
muy buenas razones para querer blanquear su acuerdo de Gobierno con Iglesias
metiendo en él a Rivera en calidad de coartada o elemento legitimador. Podemos
no es una fuerza democrática al uso, homologable al PSOE o incluso a Izquierda
Unida. No defiende posiciones ideológicas compatibles con el pluralismo. Ni
siquiera se molesta en disimular su verdadera naturaleza levantando la voz para
condenar la persecución implacable que sufre la oposición en Venezuela o en
Cuba. Podemos no cree en la libertad. Tampoco en las reglas del juego vigentes
en nuestro Estado de Derecho, si bien ha demostrado auténtica maestría
burlándolas a través de la fundación CEPS o las espectacularmente bien
retribuidas asesorías de Monedero, fuente de millonarios recursos procedentes
del régimen chavista. Podemos es un socio difícilmente presentable en sociedad,
por más que sus diputados resulten indispensables para conducir al líder del
PSOE hasta la Moncloa. Él lo sabe, lo saben sus «barones», algunos de sus votantes
(seguramente una minoría) y lo sabe también Ciudadanos, que por ello niega de
plano la posibilidad de compartir cama con el partido de los círculos. Vamos,
que rechaza sin ambages prestarse a ese «ménage a trois».
El acuerdo C’s-PSOE
pretendía sumar al PP a una coalición constitucionalista, no servir de base a
un Frente Popular blando
Pedro Sánchez ha
demostrado ser astuto. Su opción número uno era desde el principio lograr la
investidura con el apoyo de los naranjitos y la abstención de los podemitas, o
viceversa, escenario que llegó a vislumbrar hace unos días. En el entorno de
Rivera había quien se dejaba seducir por la posibilidad de tocar poder sin más
peaje que la aceptación «graciosa» de la venia morada, y entre los de Iglesias
algunos nombres destacados abogaban por facilitar la formación de ese
Ejecutivo, tan frágil como dependiente de su voluntad. Seguramente el ala dura
del partido habría acabado imponiendo el criterio de exigir poltronas a cambio
de votos, pero la posibilidad estuvo ahí, al alcance de la mano socialista. La
aparición de los documentos publicados por ABC, que dejan al aire vergüenzas
inconfesables referidas a la financiación de Podemos, así como la influencia
decisiva de los integrantes más solventes del grupo de Ciudadanos, parecen
haber devuelto las aguas a su cauce natural. El cauce trazado en los términos
del acuerdo suscrito con el PSOE, cuyo propósito era obligar al PP a sumarse a
una gran coalición de fuerzas constitucionalistas y nunca servir de base a un
Frente Popular blando como el que persigue Sánchez. Dicho de otro modo; que con
Podemos uno no puede ir ni a heredar, ya sea absteniéndose para dejar ser
vicepresidente a Iglesias, ya sea aceptando el apoyo expreso o tácito de sus
representantes en el Congreso. ¡Ni a heredar!
Pedro Sánchez es
ambicioso. Bloqueada su vía preferida de acceso al puesto de mando, que ya ha
saltado por los aires y esta tarde, probablemente, rubricará su defunción, no
es aventurado augurar que recurrirá al plan «b» del frente duro. Esto es, que dirá
adiós Ciudadanos y abrazará sin pudor a Iglesias, previo cálculo del tiempo
destinado a impedir que la sensatez persistente en el PSOE se encargue de
frustrar la estrategia. Tengo para mí que no se reunió en secreto con Junqueras
para hablar del cambio climático. Me dicen que el PNV ya tiene comprometido su
respaldo al matrimonio, en caso de que se consume. Quien tuvo la «brillante»
idea de alimentar a Podemos a costa de ignorar sus desmanes, con tal de dividir
a la izquierda, puede estar hoy orgulloso/a de su gran sagacidad política.
Isabel San Sebastián
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