martes, 25 de diciembre de 2012

Restauración política de Cánovas.

 El artífice de  la Restauración fue Antonio Cánovas del Castillo (antiguo ministro de la Unión Liberal) que, con realismo práctico, buscó un consenso de las fuerzas liberales que permitiera una amplia mayoría en la que pudiera sustentarse el nuevo sistema político, dándole así estabilidad y continuidad.
Cánovas fue el líder indiscutido del partido conservador hasta que murió en un atentado en 1897.
El líder del  otro partido dinástico (el progresista) fue Mateo Práxedes Sagasta.
Estos dos partidos fueron la base del bipartidismo y del turnismo en los que se sustentó el nuevo sistema político, cuando esta base falló el sistema de la Restauración entró en una crisis de la que no salió.
Para iniciar el proceso Restaurador, Cánovas consiguió que la desterrada Isabel II renunciara a sus derechos al trono en 1870.

Cánovas, defendió:
*.- Un sufragio censitario y una soberanía compartida entre Rey y Cortes, equidistante entre la monarquía conservadora de Isabel II, constitución de 1845 y la monarquía democrática de Amadeo I de Saboya, constitución de1869.
*.- El alejamiento de los militares de la vida política y poner término a sus pronunciamientos (fuente continua de inestabilidad política en España).
*.- Un sistema bipartidista (dos partidos burgueses y liberales, que aceptasen el nuevo sistema y que pacíficamente se fueran turnando en el poder).
*.- La alternancia pacífica de estos dos partidos dinásticos (los que aceptaban el sistema de la Restauración, la constitución de 1876 y la monarquía de Alfonso XII).

El Partido Conservador de Cánovas representaba a la antigua Unión Liberal  y sería también el partido de los antiguos Moderados. Defensor de la tradición, del orden y de las buenas relaciones con la Iglesia. Partidario del sufragio censitario y del recorte de las libertades individuales y colectivas.
Tenía sus feudos electorales en el medio rural del sur e interior peninsular.
Sus bases: la vieja nobleza, la aristocracia rural y terrateniente, la gran burguesía y las clases medias.
El Liberal, liderado por el antiguo progresista Práxedes Mateo Sagasta, sería el heredero de los ideales de 1869 adaptados a los límites del sistema canovista.
Sus bases electorales estaban centradas en las ciudades, la periferia peninsular y el norte industrial: burguesía comercial e industrial, los profesionales liberales y la población urbana, Progresistas, radical-constitucionalistas, republicanos y descontentos de Cánovas.
Defendía el sufragio universal,  el aumento y desarrollo de las libertades y un cierto laicismo (incluso en determinados casos anticlerical).

Estos dos partidos controlaron inicialmente toda la vida política, se fueron turnando pacíficamente en la labor del gobierno y dieron apariencia democrática al sistema.
Sus diferencias ideológicas no eran muy importantes. Habían pactado no realizar leyes que el otro partido necesitase derogar para gobernar.
En la práctica, su alternancia en el poder no se hacía en función del resultado de las elecciones sino por decisión del Rey o por un pacto entre los líderes de los dos partidos.

Las elecciones estaban adulteradas por el caciquismo.
El sistema de turno  tuvo la gran virtud de garantizar la alternancia pacífica en el poder, poniendo fin durante un largo periodo al intervencionismo militar y a los pronunciamientos.
Sin embargo, el turno fue un puro artificio político, destinado a mantener apartados del poder a las fuerzas que quedaban fuera del estrecho sistema diseñado por Cánovas.

El turno en el poder no era la expresión de la voluntad de los electores, sino que los dirigentes de los partidos lo acordaban y pactaban previamente. Una vez acordada la alternancia, y el consiguiente disfrute del presupuesto, se producía el siguiente mecanismo:
El Rey nombraba un nuevo Jefe de Gobierno y le otorga el decreto de disolución de Cortes
El nuevo gobierno convocaba unas elecciones completamente adulteradas, “fabricaba” los resultados mediante el  “encasillado”, la asignación previa de escaños en los que se dejaba un número suficiente a la oposición.
Este sistema de adulteración electoral no fue único de la España de la época, el “transformismo” en Italia y el “rotativismo” en Portugal fueron sistemas similares.

LA CONSTITUCIÓN DE 1876 (estableció el sistema de la Restauración)
*.- La nueva Constitución de 1876, en lo fundamental, fue heredera de la moderada de 1845 aunque incorporando algunos aspectos defendidos en el Sexenio. Fue elaborada y aprobada en unas Cortes constituyentes, elegidas por sufragio universal, con mayoría canovista.
*.- Inspirada por Canovas del Castillo, estableció la Soberanía compartida de las Cortes con el Rey (negando el principio de soberanía nacional).
*.- Cortes Bicamerales (Congreso elegido y Senado, con senadores de derecho propio, vitalicios y electos por sufragio censitario):
*.- El Monarca tenía el poder ejecutivo (designaba a los Ministros y tenía el mando directo del Ejército), compartía con las Cortes el poder legislativo (teniendo el derecho a veto de las leyes aprobadas por éstas) y podía convocar, suspender o disolver las Cortes.
*.-  Los Ayuntamientos y las Diputaciones fueron controlados por el Gobierno y se suprimieron los Fueros vascos:
*.- Confesionalidad católica, garantía del sostenimiento del culto y del clero y el reconocimiento de otras creencias pero sin manifestaciones públicas.
*.- Reconocía teóricamente derechos y libertades, que en la práctica  fueron limitados o aplazados durante los gobiernos de Cánovas.
*.- No especificó el tipo de sufragio para elegir el Congreso. Posteriormente, bajo el gobierno del Partido Conservador de Canovas se aprobó la Ley Electoral de 1878 que estableció el  voto censitario, limitado a los mayores contribuyentes. Con Sagasta  se estableció universal.

  Varios grupos políticos, sociales e ideológicos no aceptaron el nuevo sistema, quedando excluidos del mimo:
*.- Los Carlistas, tradicionalistas y monárquicos, no aceptaron a Alfonso XII como Rey (no lo consideraron legítimo por una cuestión sucesoria y se oponían al liberalismo que representaba) en su defensa del tradicionalismo.
*.- Los partidos republicanos (con base social en las clases medias urbanas), defensores de una República y contrarios a una Monarquía conservadora..
*. El movimiento obrero: anarquistas y socialistas poco a poco fueron consolidándose frente a un régimen político que consideraban burgués, conservador y clerical. 
*.- Los nacionalistas, principalmente en Cataluña y País Vasco”, en defensa de su “identidad amenazada” se opusieron a las medidas centralizadoras y uniformizadoras del “nacionalismo político” del sistema liberal.
*.- La oposición intelectual, pensadores, profesores universitarios, novelistas… se mostraron contrarios a un sistema que pensaban que hacía inviables la modernización del país y la representación

La Restauración abarca un período de la Historia de España, comprendido entre 1874 y 1923, en el que se restauró la Monarquía y la dinastía de los Borbones en la persona de Alfonso XII.
Incluyo también la Regencia de María Cristina (1885-1901) y el reinado de Alfonso XIII (1901-1931), aunque el sistema político de la Restauración dejó de estar vigente en 1923, con la Dictadura de Primo de Rivera.
El pronunciamiento militar del General Martínez, el 29 de diciembre de 1874, inició la Restauración y puso fin a la I República y al Sexenio Revolucionario.
El sistema de la Restauración acabó con otro pronunciamiento militar (13 de septiembre 1923), el que inició la Dictadura de Primo de Rivera.

El artífice de  la Restauración fue Antonio Cánovas del Castillo (antiguo ministro de la Unión Liberal) que, con realismo práctico, buscó un consenso de las fuerzas liberales que permitiera una amplia mayoría en la que pudiera sustentarse el nuevo sistema político, dándole así estabilidad y continuidad.
Cánovas fue el líder indiscutido del partido conservador hasta que murió en un atentado en 1897.
El líder del  otro partido dinástico (el progresista) fue Mateo Práxedes Sagasta.
Estos dos partidos fueron la base del bipartidismo y del turnismo en los que se sustentó el nuevo sistema político, cuando esta base falló el sistema de la Restauración entró en una crisis de la que no salió.
Para iniciar el proceso Restaurador, Cánovas consiguió que la desterrada Isabel II renunciara a sus derechos al trono en 1870.

Cánovas, defendió:
*.- Un sufragio censitario y una soberanía compartida entre Rey y Cortes, equidistante entre la monarquía conservadora de Isabel II, constitución de 1845 y la monarquía democrática de Amadeo I de Saboya, constitución de1869.
*.- El alejamiento de los militares de la vida política y poner término a sus pronunciamientos (fuente continua de inestabilidad política en España).
*.- Un sistema bipartidista (dos partidos burgueses y liberales, que aceptasen el nuevo sistema y que pacíficamente se fueran turnando en el poder).
*.- La alternancia pacífica de estos dos partidos dinásticos (los que aceptaban el sistema de la Restauración, la constitución de 1876 y la monarquía de Alfonso XII).

El Partido Conservador de Cánovas representaba a la antigua Unión Liberal  y sería también el partido de los antiguos Moderados. Defensor de la tradición, del orden y de las buenas relaciones con la Iglesia. Partidario del sufragio censitario y del recorte de las libertades individuales y colectivas.
Tenía sus feudos electorales en el medio rural del sur e interior peninsular.
Sus bases: la vieja nobleza, la aristocracia rural y terrateniente, la gran burguesía y las clases medias.
El Liberal, liderado por el antiguo progresista Práxedes Mateo Sagasta, sería el heredero de los ideales de 1869 adaptados a los límites del sistema canovista.
Sus bases electorales estaban centradas en las ciudades, la periferia peninsular y el norte industrial: burguesía comercial e industrial, los profesionales liberales y la población urbana, Progresistas, radical-constitucionalistas, republicanos y descontentos de Cánovas.
Defendía el sufragio universal,  el aumento y desarrollo de las libertades y un cierto laicismo (incluso en determinados casos anticlerical).

Estos dos partidos controlaron inicialmente toda la vida política, se fueron turnando pacíficamente en la labor del gobierno y dieron apariencia democrática al sistema.
Sus diferencias ideológicas no eran muy importantes. Habían pactado no realizar leyes que el otro partido necesitase derogar para gobernar.
En la práctica, su alternancia en el poder no se hacía en función del resultado de las elecciones sino por decisión del Rey o por un pacto entre los líderes de los dos partidos.

Las elecciones estaban adulteradas por el caciquismo.
El sistema de turno  tuvo la gran virtud de garantizar la alternancia pacífica en el poder, poniendo fin durante un largo periodo al intervencionismo militar y a los pronunciamientos.
Sin embargo, el turno fue un puro artificio político, destinado a mantener apartados del poder a las fuerzas que quedaban fuera del estrecho sistema diseñado por Cánovas.

El turno en el poder no era la expresión de la voluntad de los electores, sino que los dirigentes de los partidos lo acordaban y pactaban previamente. Una vez acordada la alternancia, y el consiguiente disfrute del presupuesto, se producía el siguiente mecanismo:
El Rey nombraba un nuevo Jefe de Gobierno y le otorga el decreto de disolución de Cortes
El nuevo gobierno convocaba unas elecciones completamente adulteradas, “fabricaba” los resultados mediante el  “encasillado”, la asignación previa de escaños en los que se dejaba un número suficiente a la oposición.
Este sistema de adulteración electoral no fue único de la España de la época, el “transformismo” en Italia y el “rotativismo” en Portugal fueron sistemas similares.

LA CONSTITUCIÓN DE 1876 (estableció el sistema de la Restauración)
*.- La nueva Constitución de 1876, en lo fundamental, fue heredera de la moderada de 1845 aunque incorporando algunos aspectos defendidos en el Sexenio. Fue elaborada y aprobada en unas Cortes constituyentes, elegidas por sufragio universal, con mayoría canovista.
*.- Inspirada por Canovas del Castillo, estableció la Soberanía compartida de las Cortes con el Rey (negando el principio de soberanía nacional).
*.- Cortes Bicamerales (Congreso elegido y Senado, con senadores de derecho propio, vitalicios y electos por sufragio censitario):
*.- El Monarca tenía el poder ejecutivo (designaba a los Ministros y tenía el mando directo del Ejército), compartía con las Cortes el poder legislativo (teniendo el derecho a veto de las leyes aprobadas por éstas) y podía convocar, suspender o disolver las Cortes.
*.-  Los Ayuntamientos y las Diputaciones fueron controlados por el Gobierno y se suprimieron los Fueros vascos:
*.- Confesionalidad católica, garantía del sostenimiento del culto y del clero y el reconocimiento de otras creencias pero sin manifestaciones públicas.
*.- Reconocía teóricamente derechos y libertades, que en la práctica  fueron limitados o aplazados durante los gobiernos de Cánovas.
*.- No especificó el tipo de sufragio para elegir el Congreso. Posteriormente, bajo el gobierno del Partido Conservador de Canovas se aprobó la Ley Electoral de 1878 que estableció el  voto censitario, limitado a los mayores contribuyentes. Con Sagasta  se estableció universal.

  Varios grupos políticos, sociales e ideológicos no aceptaron el nuevo sistema, quedando excluidos del mimo:
*.- Los Carlistas, tradicionalistas y monárquicos, no aceptaron a Alfonso XII como Rey (no lo consideraron legítimo por una cuestión sucesoria y se oponían al liberalismo que representaba) en su defensa del tradicionalismo.
*.- Los partidos republicanos (con base social en las clases medias urbanas), defensores de una República y contrarios a una Monarquía conservadora..
*. El movimiento obrero: anarquistas y socialistas poco a poco fueron consolidándose frente a un régimen político que consideraban burgués, conservador y clerical. 
*.- Los nacionalistas, principalmente en Cataluña y País Vasco”, en defensa de su “identidad amenazada” se opusieron a las medidas centralizadoras y uniformizadoras del “nacionalismo político” del sistema liberal.
*.- La oposición intelectual, pensadores, profesores universitarios, novelistas… se mostraron contrarios a un sistema que pensaban que hacía inviables la modernización del país y la representación