domingo, 24 de septiembre de 2017

miro

La tristeza es un estado mental relativamente pasajero

El sentimiento de tristeza es un estado psicológico relativamente habitual, y que no es por sí mismo indicador de ningún trastorno mental. Es, sencillamente, la reacción psicológica ante algo que nos ha herido o ante unas circunstancias difíciles de las que nos parece complicado escapar. La aparición de la tristeza, el llanto y los lloros es algo totalmente normal.
La tristeza es una más de las  emociones humanas, y no es mala ni nos debe preocupar en exceso que alguien esté triste durante unos días. Podemos estar tristes cuando perdemos a un familiar o a un amigo cercano, podemos sentir tristeza cuando se nos trunca un plan e incluso podemos sentirnos así sin motivo aparente, tal vez por un cambio hormonal o porque nos hemos levantado con un estado de ánimo bajo.
Por tanto, una de las diferencias entre la tristeza y la depresión es que la primera es de esperar, mientras que pocas personas desarrollan depresión a lo largo de su vida.

La tristeza es un estado mental relativamente pasajero

El sentimiento de tristeza es un estado psicológico relativamente habitual, y que no es por sí mismo indicador de ningún trastorno mental. Es, sencillamente, la reacción psicológica ante algo que nos ha herido o ante unas circunstancias difíciles de las que nos parece complicado escapar. La aparición de la tristeza, el llanto y los lloros es algo totalmente normal.
La tristeza es una más de las  emociones humanas, y no es mala ni nos debe preocupar en exceso que alguien esté triste durante unos días. Podemos estar tristes cuando perdemos a un familiar o a un amigo cercano, podemos sentir tristeza cuando se nos trunca un plan e incluso podemos sentirnos así sin motivo aparente, tal vez por un cambio hormonal o porque nos hemos levantado con un estado de ánimo bajo.
Por tanto, una de las diferencias entre la tristeza y la depresión es que la primera es de esperar, mientras que pocas personas desarrollan depresión a lo largo de su vida.

SE MOFAN DEL ESTADO

El 61% de los catalanes considera que el referéndum no es válido

El 61% de los catalanes considera que el referéndum no es válido

Los catalanes están cada vez más convencidos de que el resultado de la consulta, en caso de que se pueda celebrar, no puede tener valor legal para proclamar la independencia.

La Guardia Civil registra la consejería de Economía.
La Guardia Civil registra la consejería de Economía. ALBERT GARCIA
A una semana del referéndum de autodeterminación de Cataluña convocado por la Generalitat y suspendido por el Tribunal Constitucional, los catalanes están cada vez más convencidos de que, en caso de que se pueda celebrar, su resultado no puede tener valor legal para proclamar la independencia. Una clara mayoría de catalanes defienden la celebración de un referéndum acordado, pero no el que plantea la Generalitat: sin garantías, sin pacto con el Gobierno y sin que se establezca un mínimo de participación.
Casi dos tercios de los catalanes (61%) consideran que este referéndum no puede ser considerado válido internacionalmente y, de hecho, solo cuatro de cada diez (40%) creen que se podrá celebrar con normalidad en todo el territorio de Cataluña.
Con el ruido en la calle en aumento por la detención de los organizadores del referéndum y con las medidas de intervención económica del Gobierno sobre la Generalitat en marcha aumenta la sensación de que el referéndum no está bien planteado. Así lo refleja el sondeo de Metroscopia elaborado sobre la base de 2.200 encuestas entre el lunes y el jueves, justo antes y después de que se activaran dichas medidas. Comparado con la última encuesta, publicada por EL PAÍS hace 15 días, van en aumento los críticos con el referéndum planteado. Los defensores de la forma como se ha tramitado la votación han bajado del 41% al 39%, mientras que los contrarios han aumentado ocho puntos, hasta el 52%.
La primera encuesta de septiembre se realizó justo en el momento de la crispada sesión parlamentaria en la que la oposición al completo llegó a ausentarse para no votar la ley del referéndum. Sin embargo, la preocupación por la falta de garantías ha ido en aumento desde entonces. Solo un 34% de los encuestados creen que la votación reúne todas las garantías para ser considerado legal y válido, cuatro puntos menos que hace dos semanas. Los contrarios son el 61% y resulta reseñable que entre ellos se cuentan el 30% de los votantes del PDeCAT y el 37% de los partidarios de la CUP.

NEGOCIACIÓN A LA VASCA

M. N
Un 57% de los catalanes creen que lo mejor sería que el Govern de Carles Puigdemont optara por una estrategia negociadora similar a la que se ha dado en el País Vasco. Además de los votantes de los partidos constitucionalistas, defienden esta opción más de un tercio de los simpatizantes del PDeCAT.
Las dudas y el rechazo mayoritario que genera el referéndum de independencia que ha planteado la Generalitat no significan, ni mucho menos, que los catalanes no quieran ser consultados sobre la autodeterminación de Cataluña. Al margen del apoyo entre las formaciones independentistas, tres de cada cuatro votantes socialistas apuestan por el referéndum pactado y también lo defiende el 57% de los de Ciudadanos y hasta un 49% de los del Partido Popular.
La medida de volver a empezar y edificar el referéndum sobre un pacto se vislumbra, sin embargo, como algo casi imposible con un Gobierno del PP. El 82% lo ve de esta manera, incluidos dos de cada tres votantes del partido de Mariano Rajoy. De hecho, se mantiene —con un resultado idéntico al del último sondeo— la proporción de catalanes que consideran al Gobierno del PP como un elemento que ha ayudado a reforzar el proceso independentista en vez de debilitarlo (82%). Dicha idea también la sustenta uno de cada cuatro votantes del PP.
Menos unanimidad aflora cuando se pregunta si la vía pactada sería más fácil con otro gobierno. Lo consideran así un 65% de los catalanes, pero la idea divide en dos el electorado de la CUP y, como es lógico, tampoco cuaja entre los votantes del PP.
Pese a las manifestaciones de los últimos días y la firmeza expresada por el presidente catalán, Carles Puigdemont, el electorado dista de estar convencido de que el referéndum se acabe llevando a cabo. En la última semana la Guardia Civil ha intervenido las tarjetas que iban a enviarse para constituir las mesas electorales, así como más de nueve millones de papeletas. Con esta situación, solo el 40% cree que la votación se podrá llevar a cabo en toda Cataluña, entre ellos más del 25% de los votantes de Esquerra Republicana y del PDeCAT. Otro tercio del electorado cree que la consulta se celebrará solo en algunos puntos de Cataluña, donde no lo puedan impedir las fuerzas de seguridad. Solo dos de cada diez, básicamente el electorado del PP (56%), auguran que la votación no se podrá celebrar en ningún lugar.
La medida más tajante que baraja el Gobierno para solucionar la cuestión, retirar competencias de la Generalitat mediante el artículo 155 de la Constitución, despierta rechazo mayoritario entre los catalanes. Solo el 13% cree que ayudaría a apaciguar la situación actual frente a un 61% que considera que la empeoraría. El rechazo a aplicar esta medida es muy mayoritario entre los partidos independentistas pero tampoco convence a los votantes de Ciudadanos o del PSC. Solo los electores del PP (65%) la defienden como una solución válida.
La salida que apuntan los catalanes es la de la negociación, por más que en estos momentos se vislumbre como algo muy remoto, al menos hasta que haya pasado la fecha del 1 de octubre. Hasta un 82% de catalanes se muestran partidarios de solucionar el problema catalán con un referéndum pactado y plenamente legal sobre la independencia. La idea seduce a la inmensa mayoría de los partidos independentistas pero también recoge numerosos apoyos entre las fuerzas constitucionalistas.

L’Església catalana es bolca amb la Generalitat


Els bisbes, centenars de sacerdots i una trentena d'entitats cristianes demanen al govern espanyol respecte per l'autogovern de Catalunya i que permeti un referèndum

Pancarta proreferèndum a la façana de la Parròquia Sant Medir a Barcelona.
Pancarta proreferèndum a la façana de la Parròquia Sant Medir a Barcelona.  EL PAÍS
La comunitat catòlica de Catalunya ha generat desenes de manifestos en els últims dies condemnant les accions judicials contra els membres de la Generalitat investigats per l'organització de l'1-O i a favor que es pugui celebrar un referèndum. Alguns específicament partidaris de l'1-O i uns altres de l'autodeterminació, s'han posicionat en aquest sentit des de les més altes instàncies de les diòcesis, passant per rectors i entitats cristianes educatives. La Conferencia Episcopal Tarraconense, que aplega els bisbes catalans, va fer pública dimecres passat una nota demanant que, “en aquest moment de la història de Catalunya”, “es respectin els drets i les institucions”.
Els bisbes catalans van difondre el maig passat un altre comunicat en el qual assenyalaven que “convé que siguin escoltades les legítimes aspiracions del poble català, perquè sigui estimada i valorada la seva singularitat nacional”. La Comissió Permanent de la Conferència Episcopal Espanyola (CEE) celebrarà la setmana que ve una reunió que “podria definir una postura com a institució”, si així es consensua i es considera pertinent, segons fonts de la CEE. La Comissió Permanent està formada per 24 membres, entre ells el cardenal arquebisbe de Barcelona, Juan José Omella, l'arquebisbe de Urgell, Joan Enric Vives, i el bisbe de Tortosa, Enric Benavent.
Aquest divendres es va fer públic un manifest signat per 300 capellans i diaques que crida els catòlics catalans a votar l'1-O: “Davant la impossibilitat de pactar les condicions per portar-ho a terme de forma acordada, considerem legítima i necessària la realització d'aquest referèndum”. Unes trenta institucions cristianes catalanes també s'han solidaritzat aquesta setmana amb les protestes contra la detenció de catorze càrrecs de la Generalitat i els registres en diverses dependències del govern català.
El dimecres, el mateix dia de l'operació ordenada pel jutge Ramírez Sunyer, catorze entitats catòliques van difondre una carta en què mostraven el seu “suport a les institucions catalanes, i el rebuig a les últimes actuacions de l’Estat espanyol contra la democràcia i l’estat de dret”. Entre els signants hi ha l’Escola Pia de Catalunya, la Congregació Vedruna i la Fundació Claret, de la Congregació dels Claretians de Catalunya. Els missioners claretians també han defensat que, “d'acord amb la doctrina social de l’Església, Catalunya té el dret a decidir lliurement el seu futur”.
Els escolapis catalans han condemnat per la seva banda el que consideren una acció “contra les institucions catalanes i contra membres del nostre poble”, i han defensat la necessitat que la ciutadania es manifesti en contra de les accions judicials. Els maristes i La Salle Catalunya van coincidir dijous passat en demanar respecte per a totes les opinions polítiques i que “la ciutadania sigui escoltada”. La Fundació Jesuïtes Educació —vinculada als centres educatius de la Companyia de Jesús— va expressar “el seu desencís davant la situació política que es viu a Catalunya amb reiterats episodis que posen en joc la llibertat d'expressió de tots els catalans”. Els darrers a sumar-se a la protesta van ser aquest divendres cinc monestirs femenins benedictins i cistercencs, que van reclamar l'autodeterminació i van condemnar "la vulneració dels drets del govern i del poble català".

Malestar amb Omella

Omella —aragonès— i Benavent —valencià—, representants de les diòcesis catalanes a la Comissió Permanent de la CEE, són dos dels referents de les veus més moderades sobre l'exigència d'un referèndum. Omella va causar malestar entre l'independentisme arran de la missa dedicada a les víctimes per l'atemptat gihadista de la Rambla. Omella no va parlar en cap moment en català i es va referir als representants polítics catalans com a “autoritats autonòmiques”, mentre que sí que es va dirigir específicament al rei, al president i a la vicepresidenta del govern. Diversos mitjans de comunicació van assegurar que el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, va increpar Omella després de la cerimònia. L’Arquebisbat de Barcelona va negar que s’hagués produït aquesta discussió.
El Vaticà ha estat cautelós amb el procés d'independència a Catalunya. El Papa Francesc va valorar el 2014 en una entrevista al diari La Vanguardia que “hi ha casos que seran justs i casos que no seran justs, però la secessió d'una nació sense un antecedent d'unitat forçosa cal agafar-la amb moltes pinces i analitzar-la cas per cas”.

RELIGIOSOS MEDIÀTICS I PARTIDARIS DE LA CONSULTA

C. SEGURA
El procés d'independència ha comptat amb diversos religiosos mediàtics. Els exemples més populars són els de les monges Teresa Forcades i Lucía Caram. Forcades és una religiosa benedictina de Montserrat i una de les líders de la plataforma de l'esquerra alternativa Procés Constituent. Caram, d'origen argentí, és membre de la comunitat dominicana de Manresa. Caram s'ha declarat admiradora d’Artur Mas, ha destacat per les seves simpaties pel PDeCAT i l'autodeterminació de Catalunya. Totes dues són personatges televisius coneguts, però mentre la celebritat de Forcades es concentra molt a Catalunya, Caram és àmpliament coneguda a la resta d’Espanya per les seves intervencions en programes de cadenes com Tele5 o Cuatro.
El bisbe de Solsona, Xavier Novell, és un altre dels noms mediàtics de l'independentisme català, tot i que no al mateix nivell que Caram i Forcades. Novell ha estat durament criticat per partits d'esquerres i sectors progressistes de l’Església per algunes de seves reflexions, considerades massa retrògrades. L’Ajuntament de Cervera el va declarar el maig passat persona non grata per unes valoracions sobre l'homosexualitat i l'adolescència. En una glossa d'aquest setembre, Novell destacava la legitimitat de la consulta de l'1-O.
El paper de Montserrat com a far espiritual del nacionalisme català es manté viu, també des dels mitjans. L'abat de Montserrat, Josep Maria Soler, va assegurar l'abril passat durant una entrevista a TV-3 que el Vaticà reconeixeria la independència de Catalunya. Soler i l'abat de Poblet, Octavi Vilà, van escriure dijous passat una nota conjunta en què destacaven “l'obligació d'interpretar el be comú del país escoltant la veu de la majoria i respectant alhora la dels qui es troben en minoria”.