miércoles, 28 de junio de 2017

PEDRO SÁNCHEZ EN BRAZOS DE PABLO IGLESIAS

PEDRO SÁNCHEZ EN BRAZOS DE PABLO IGLESIAS

Todas las informaciones que llegan a mi mesa de trabajo subrayan la abducción de Pedro Sánchez por Pablo Iglesias. El líder podemita es un conversador formidable, un encantador de serpientes, un político sagaz, un peso pesado de verdad. Juega con el cuitado Pedro Sánchez como el gatazo con el ratoncillo menor.
En un excelente editorial, el diario El Mundo condensa la realidad política del encuentro en la tercera fase entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. “El PSOE -se lee en la página editorial de El Mundo- puede quedar atrapado en su laberinto. Porque echarse en brazos de Iglesias sin ser capaz de hacer una oposición útil y responsable no parece buen negocio. La repentina abstención ante el Tratado de Libre Comercio de la UE y Canadá ha sido el primer guiño a Podemos. Y todo apunta que se repetirá con el rechazo a negociar el techo de gasto. Pero el PSOE tiene mucho que perder si es percibido como un partido de bloqueo cada vez más lejano de la centralidad política”.
Lo que no me parece tan seguro es que Pedro Sánchez esté personalmente equivocado. El líder socialista no da preferencia a los intereses generales de España. Tampoco a los de su partido. Solo piensa en él mismo. Sabe que en el Congreso actual puede sumar 179 escaños, gracias a Podemos y a los aliados de Podemos. Y eso le basta para tumbar a Mariano Rajoy en una moción de censura. El problema de Sánchez es que Rajoy también lo sabe y convocará elecciones generales si se intenta plantear de nuevo una moción de censura. En esas elecciones, Pedro Sánchez puede sufrir su tercera derrota, retroceder aún más y, sobre todo, resultar sorpassado por Podemos. Menudo negocio para su partido pero también para él.

La "democracia", según Podemos

Manuel Llamas
La "democracia", según Podemos
La única "democracia" legítima para Podemos es el anticapitalismo, y éste ya ha demostrado ser incompatible con la libertad del individuo.
2017-04-14
Podemos irrumpió en la vida política española, aprovechándose muy hábilmente de la grave crisis institucional y económica que ha padecido el país en los últimos años, con un claro discurso antistablishment que, en última instancia, cuestionaba la legitimidad del sistema democrático vigente e incluso la ejemplar y admirada transición que se llevó a cabo a finales de los años 70.
Por esta misma razón, el partido de Pablo Iglesias acordó una fórmula muy particular para que sus miembros tomaran posesión de sus cargos como diputados y senadores tras las pasadas elecciones generales. Así, en lugar de jurar la Constitución sin más, prometieron acatarla, sí, pero también "trabajar para cambiarla". No es ninguna casualidad que la frase en cuestión esté inspirada en la toma de posesión de Hugo Chávez como presidente de Venezuela en 1999: "Juro delante de Dios, juro delante de la patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución haré cumplir e impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la república nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. Lo juro".
Es decir, podemitas y chavistas coinciden en que su principal cometido no es cumplir y hacer cumplir la Constitución, sino cambiarla por otra, modificando así los cimientos sobre los que se asienta la democracia representativa moderna. No en vano, el propio Pablo Iglesias se comprometió durante su primer discurso como secretario general del partido morado, en noviembre de 2014, a "abrir el candado de la Constitución de 1978" por la vía de un "nuevo proceso constituyente". Y, aunque un año después, justo antes de las elecciones generales, maquilló su promesa para no asustar demasiado al personal, insistió en que la Carta Magna necesita una reforma de calado -lo cual también implicaría abrir un proceso constituyente, solo que no lo dijo de forma expresa-.
Pero, ¿cambiarla para qué? ¿Qué modelo proponen a cambio? La "democracia popular", también conocida como "república popular" o "república democrática", cuyo título alberga la construcción de estados socialistas, a imagen y semejanza de la antiguas exrepúblicas soviéticas, entre otros modelos de similar naturaleza. Regímenes, en definitiva, donde la "democracia" tan sólo figura en la denominación del país, como en la antigua RDA (República Democrática Alemana), pero que, en la práctica, no son más que retrógradas y crueles dictaduras cuyo ejercicio condena a la población a la más absoluta represión, miseria y violación de derechos y libertades fundamentales.
La Constitución Bolivariana de Venezuela, la nueva Carta Magna que prometió Chávez blandiendo como bandera el "socialismo del siglo XXI", logró su objetivo: derrocar el sistema previo, gravemente herido por la corrupción y el nefasto rentismo estatista que instauró el tradicional bipartidismo durante décadas, para, a continuación, sustituirlo por un modelo socioeconómico mucho más politizado donde el poder se concentra casi única y exclusivamente en las manos del jefe supremo, el presidente de la República -ayer Chávez, hoy Maduro-, sin contrapesos de ningún tipo.
El chavismo mantuvo cierto apoyo popular mientras los ingentes ingresos procedentes del petróleo llenaban las arcas del Estado para repartir prebendas y subvenciones de todo tipo entre una población que, desde hace tiempo, vivía infantilizada y deseaba ser mantenida por el poder político en lugar de prosperar por sí misma mediante el libre comercio y la empresarialidad. Sin embargo, una vez desaparecido el espejismo petrolero, la muy estatalizada economía venezolana comenzó a mostrar sus miserias tras años de expropiaciones, inseguridad jurídica y nula productividad. Fue entonces cuando, tal y como se ha encargado de demostrar la historia una y mil veces, el "socialismo del siglo XXI" mostró su verdadero rostro sin ambages, avanzando hacia la dictadura en la que se ha convertido hoy, en medio de la peor recesión, hiperinflación y desabastecimiento que ha sufrido Venezuela a lo largo de su historia.
El golpe de estado de Maduro
Tras el reciente golpe de estado que propició Nicolás Maduro a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, pocos se atreven hoy a afirmar que Venezuela sigue siendo una "democracia", puesto que el Parlamento y sus miembros han sido desposeídos de toda autoridad y competencias… Y esos pocos son, precisamente, los de Podemos. Cuando el petróleo cotizaba en máximos y el régimen disponía de recursos, los miembros de la cúpula podemita no dejaban de lanzar loas a la "República Bolivariana" venezolana, tildando a Chávez de héroe y libertador y a su revolución de "fiesta ciudadana" y ejemplo de "democracia". De hecho, Luis Alegre afirmaba en 2006 que la experiencia de Venezuela demostraría "la compatibilidad entre comunismo y democracia".
Erró como yerran todos los comunistas. Cuando se acabó el maná petrolero y los venezolanos comenzaron a padecer los destrozos de más de una década de socialismo chavista, los podemitas justificaron el desastre económico y social de la revolución escudándose en argumentos surrealistas, como que las colas kilométricas en los supermercados se debían a que los venezolanos tenían mucho dinero para gastar (Errejón dixit) o que la escasez de productos básicos era culpa de especuladores y "empresarios ladrones" (Monedero dixit). Y, finalmente, cuando Maduro ejecutó su golpe e instauró la dictadura de forma oficial, ¿qué hizo Podemos? Avalar y apoyar a los suyos…
En sus tres años de vida, el partido morado nunca ha condenado el estado de represión y profunda pobreza que padecen los venezolanos: en el Parlamento Europeo evitaron pedir en su día la liberación del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma; en enero de 2016 se negaron a firmar un manifiesto en el que se pedía a Maduro que respetase la victoria de la oposición en la Asamblea; en abril de ese mismo año evitaron pedir la pronta liberación de presos políticos en Venezuela; el pasado septiembre Monedero tildaba de "golpista" la protesta social en las calles de Caracas contra Maduro; y el pasado marzo, tras el golpe a la Asamblea, Podemos también se negó a apoyar en el Congreso una declaración institucional de condena.
De hecho, algunos van incluso más allá y apoyan abiertamente esta particular deriva. Es el caso de Alberto Garzón cuando afirma que "los grandes empresarios de distribución se han coordinado en no pocas ocasiones para provocar episodios de escasez que enfurecieran a las masas", cuando critica "la sobreactuación de los poderes políticos europeos, entre ellos de PP, PSOE y CS, en relación a la justa y razonable detención y encarcelamiento del golpista Leopoldo López", o cuando señala que la suspensión de las atribuciones de la Asamblea "ha sido una acción legal y constitucional y desde luego en ningún caso un Golpe de Estado como repiten los voceros de la derecha oligárquica".
Y lo mismo sucede con Juan Carlos Monedero al señalar que "cuando la Asamblea decidió desconocer el poder legítimo del Presidente se estaba poniendo al margen de la Constitución. Se colocaron por voluntad propia en desacato", y, como no fue disuelta, "no hay tal golpe de Estado". Más bien al revés, puesto que "la Asamblea es la que está complicando el Estado de derecho".
"Democracia" es socialismo
¿"Demócratas"?, ¿dónde? No pueden ser demócratas quienes avalan y apoyan un golpe de estado para instaurar una dictadura plena en Venezuela, en contra de la voluntad mayoritaria de la población; quienes veneran a dictadores y asesinos como Fidel Castro o el Che; quienes aspiran a reinstaurar en España la desastrosa y fratricida II República, cuya bolchevización y posterior pucherazo electoral en el 36 desembocó en una trágica guerra civil; y quienes, en definitiva, pretenden colectivizar los medios de producción y acabar con el actual marco de derechos y libertades que impera en España mediante una nueva Constitución… ¡La suya!
El problema de fondo es que, si bien Podemos usa constantemente el término "democracia" a modo de anzuelo para pescar votos, el significado que le otorgan es diametralmente opuesto al del común de los mortales. La única "democracia" legítima para Podemos es el anticapitalismo (más conocido como comunismo), y éste ya ha demostrado en todas y cada una de las ocasiones que es incompatible con la libertad y prosperidad de los individuos, tal y como también ejemplifica hoy Venezuela, su última víctima.


Felipe VI ha presidido hoy el acto conmemorativo de las elecciones del 15 de junio de 1977

Felipe VI ha presidido hoy el acto conmemorativo de las elecciones del 15 de junio de 1977 con un discurso en el hemiciclo del Congreso, uno de los de mayor calado que ha protagonizado desde su proclamación como rey hace tres años.
La de hoy, ha sido la tercera vez que don Felipe ha intervenido ante la Cámara Baja después de que lo hiciera cuando asumió la jefatura del Estado y en la apertura de la legislatura el pasado 17 de noviembre.
Éstas son las principales frases del discurso de algo más de 20 minutos de duración que el Rey ha pronunciado ante los diputados y senadores:
1- "Lo que hoy disfrutamos constituye un extraordinario patrimonio moral y material que no debemos silenciar ni ignorar, que no podemos dividir, ni mucho menos destruir".
2 - "Ningún camino que se emprenda en nuestra democracia puede, ni debe, conducir a la ruptura de la convivencia, al desconocimiento de los derechos democráticos de todos los españoles o a la negación de los valores esenciales de la Europa a la que pertenecemos".
3 - "Fuera de la ley, nos enseña la historia, solo hay arbitrariedad, imposición, inseguridad y, en último extremo, la negación misma de la libertad".
4- "El coraje, la valentía, la ilusión, la determinación y la esperanza deben seguir plenamente vigentes en nuestro ánimo para proyectar nuestra convivencia hacia el futuro y seguir impulsando el progreso de nuestra Nación".
5 - "40 años después, la Corona reafirma, ante los legítimos representantes de la soberanía nacional, su compromiso irrevocable con la democracia, con el entendimiento entre todos los españoles y con su convivencia en libertad".
6- "A pesar de que ha habido errores y equivocaciones, luces y sombras, como en todos los asuntos humanos, que debemos cambiar, corregir y reformar, los españoles podemos sentirnos orgullosos de lo que hemos construido juntos en estas cuatro décadas".
7 - "Al rey Juan Carlos, junto con toda aquella generación que abrió el camino de nuestra democracia, quiero ofrecerles el testimonio más profundo de nuestra gratitud, homenaje y admiración".
8- "Los diputados y senadores elegidos en 1977 tenían ante sí una responsabilidad histórica: dar la respuesta política a nuestros errores del pasado y superar las diferencias entre los españoles, convencidos de que la Guerra Civil y la dictadura eran (...) una inmensa tragedia sobre la que no cabía fundar el porvenir de España".
9- "Los diputados y senadores de la legislatura constituyente pueden estar muy orgullosos y satisfechos de su tarea. Porque al renunciar cada uno de ellos, consciente y deliberadamente, a imponer su visión de España o sus propias convicciones sobre las de los demás, construyeron con una gran generosidad y voluntad integradora la España que querían construir los españoles".
10- "Si hoy la democracia y la libertad son una evidencia, se lo debemos a ellos".
11- "La Constitución del 78 proclamó su voluntad de proteger a todos los pueblos de España en el ejercicio de sus culturas y tradiciones, de sus lenguas y de sus instituciones, y reconoció el autogobierno de sus nacionalidades y regiones, que son también patrimonio de todos los españoles".
12- "El terrorismo felizmente derrotado con toda la fuerza de la sociedad española, con el peso de nuestro estado de derecho y con la cooperación internacional".

Podemos


Tras varios meses de protestas pacíficas y con el país totalmente destrozado social y económicamente por los años de chavismo, la situación en Venezuela se torna cada día más complicada y la cúpula de la dictadura se muestra cada día más nerviosa.
Así, las menciones a la violencia y las amenazas son más y más frecuentes aunque en pocas ocasiones han resultado tan explícitas como este martes durante un discurso del propio Nicolás Maduro este martes, en el que ha hablado de lo que ocurría "si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia –como si la situación actual no fuera de caos y violencia– nosotros iríamos al combate".

Maduro ha asegurado también que "jamás nos rendiríamos" y, para que no quede ninguna duda, ha asegurado que "lo que no pudimos con los votos lo haríamos con las armas", ha gritado entre los aplausos del público.

Maduro amenaza a los venezolanos: "Lo que no se pueda con los votos lo haríamos con las armas"




Tras varios meses de protestas pacíficas y con el país totalmente destrozado social y económicamente por los años de chavismo, la situación en Venezuela se torna cada día más complicada y la cúpula de la dictadura se muestra cada día más nerviosa.
Así, las menciones a la violencia y las amenazas son más y más frecuentes aunque en pocas ocasiones han resultado tan explícitas como este martes durante un discurso del propio Nicolás Maduro este martes, en el que ha hablado de lo que ocurría "si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia –como si la situación actual no fuera de caos y violencia– nosotros iríamos al combate".
Maduro ha asegurado también que "jamás nos rendiríamos" y, para que no quede ninguna duda, ha asegurado que "lo que no pudimos con los votos lo haríamos con las armas", ha gritado entre los aplausos del público.

martes, 27 de junio de 2017

Por qué no existe la «Plurinacionalidad»


Expertos consultados por LA RAZÓN alertan sobre la peligrosa ambigüedad del concepto propuesto por Pedro Sánchez. Todos coinciden en que este término «inventado» no es la respuesta al fin de las tensiones territoriales en España: «Es vacío y peligroso».
Por qué no existe la «Plurinacionalidad»
Expertos consultados por LA RAZÓN alertan sobre la peligrosa ambigüedad del concepto propuesto por Pedro Sánchez. Todos coinciden en que este término «inventado» no es la respuesta al fin de las tensiones territoriales en España: «Es vacío y peligroso».
Reforma constitucional
Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida hoy en Bruselas, tras asistir a la reunión del Consejo Europeo.
Rajoy insta a Sánchez a ser claro y explicar qué es la plurinacionalidad
25 de junio de 2017. 04:21h
Andrés Rojo,
Por qué no existe la «Plurinacionalidad»
«New Deal», «Perestroika»... son ejemplos de como espontáneamente, en un ámbito político determinado, surge un nombre, una denominación, que logra polarizar el debate y dar forma tangible a algo que hasta ese momento no era más que una idea, un escurridizo concepto llamado, quizá, a cambiar la manera que tenemos de ver nuestro país o nuestro mundo. ¿Podría pertenecer el término «plurinacionalidad» a este linaje privilegiado de vocablos proféticos? ¿Podríamos estar ante la clave para la solución de las tensiones territoriales en España? La respuesta de los expertos a estas preguntas parece inclinarse por un rotundo «no».
Santiago Muñoz Machado, catedrático de Derecho Administrativo y secretario de la Real Academia Española, concede que el vocablo «lingüísticamente hablando, no es una palabra mal montada» ya que se compone de «nacionalidad» y del prefijo «pluri» que significaría algo así como «pertenecer a muchas naciones». Esa es la acepción que maneja el diccionario de la RAE ya que «nacionalidad» no está en el diccionario en el sentido del artículo dos de la Constitución sino en el sentido de pertenencia a un país o nación determinados. «Sin embargo, desde un punto de vista jurídico es un concepto que no existe», recuerda Muñoz Machado, autor de más de cincuenta títulos y experto en derecho constitucional, administrativo y comunitario europeo. «En el mundo del derecho se conoce la doble nacionalidad pero no conozco el caso de nacionales de un Estado que lo sean al mismo tiempo de tres o cuatro». Para el profesor, la expresión que vienen utilizando los políticos –en el sentido de que «España es una nación de naciones y por tanto un Estado plurinacional»– parece darle al término «nación» un significado estrictamente cultural. «No pueden referirse se a la nación como titular de la soberanía sino como un hecho cultural, con unas costumbres propias, un territorio, una historia, etc... pero claro, esto nos llevaría a decir que todas las provincias españolas son pequeñas naciones, porque ¿que provincia española no tiene una cultura propia y una historia singular?». Se trataría por tanto de un «concepto un poco vacío que puede tener proyecciones políticas preocupantes». Desde el punto de vista del derecho constitucional no hay más nación que la española y no hay más sujeto soberano que la nación española, explica Muñoz Machado. Y añade: «Usar el término ‘‘plurinacionalidad’’ para asignar a determinados territorios la cosoberanía con el Estado es un empeño del que podría hablarse sólo si se modifica la Constitución, pero no creo que el soberano pueblo español acepte una repartición de la soberanía».
Más que un concepto articulado, «plurinacionalidad suena más bien a una maniobra táctica, a un juego de palabras sin apoyo ni en el derecho constitucional, ni en la historia de España, ni en la propia teoría política». Son palabras de Benigno Pendás, director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Aunque es cierto que existen casos de Estados plurinacionales –está el ejemplo de Suiza– «España es una gran nación histórica que se integra, como dice la Constitución, por nacionalidades y regiones», recuerda este académico Número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Letrado de Cortes Generales y jefe de la asesoría jurídica del Senado. Pendás considera positivo que, por lo menos, el PSOE no haya puesto en entredicho la unidad de España y recuerda que el texto del articulo dos de la Constitución está escrito por el socialista Tierno Galván. «De momento es sólo retórica de momento pero el reconocimiento de una realidad nacional implica en buena medida el tránsito hacia un estado propio. Nuestro estado autonómico parte en cambio de una única realidad nacional y un amplísimo reconocimiento a la pluralidad de España». Sin embargo ha de cuidarse la terminología porque «con las palabras que a veces introducen factores que son luego difíciles de controlar y lo cierto es que solo una lectura interesada de la Constitución puede llevar a hablar de pluralidad de naciones».
Algo de sabiduría sobre el poder de las palabras puede atribuírsele al dramaturgo catalán Alberto Boadella, que nos recuerda: «Invenciones literarias sobre Cataluña se pueden hacer las que se quieran pero la realidad no admite estos matices. Y la realidad es la que es: en Cataluña el Gobierno y una parte importante de la sociedad no quiere ni hablar de estar unida a España». Boadella cree que, aunque los políticos se inventen cosas como «plurinacionalidad» pensando en «marear la perdiz», lo necesario es «atacar la realidad directamente». Es inútil tratar de seducir a una gente que no está dispuesta a ninguna seducción, a gente que está dispuestos a la separación y cualquier compensación económica significaría siempre atentar contra la igualdad de los españoles. «El PSOE y Podemos hacen el típico juego que ha hecho siempre la izquierda, que ha sido muy responsable de lo que pasa en Cataluña». Boadella cree que «intentan estar con Dios y con el César pensando que así su mina de votos les dará buenos resultados». «Yo creo que se equivocan con Cataluña como se han equivocada siempre», resume.
El historiador Henry Kamen confiesa su perplejidad ante un término como «plurinacionalidad» y recuerda que debe establecerse una definición clara y un contexto ante de utilizar un concepto como ese para describir una realidad compleja. Recuerda que Baltasar Gracián en el siglo XVII no tenía ningún problema en admitir que en España coexisten muchas naciones pero matiza que el concepto de nación que se manejaba entonces apenas tiene nada que ver con el que se le da ahora a la misma palabra. Juan Valera llegó incluso a afirmar que si con nación se hace referencia a un Estado completamente formado y articulado, entonces la España de finales del XIX no era una nación. «Da la impresión de que los políticos que utilizan ‘‘plurinacionalidad’’ no tienen conciencia del concepto ni de la noción que están utilizando. Me parece bastante insensato y no tiene ningún sentido».
Jesús Laínz, autor de «España contra Cataluña», opina sencillamente que el término «es una estupidez que no se sostiene desde ningún punto de vista» y recuerda que no se trata de una invención pues la izquierda lo resucita ahora aunque siempre ha estado latente, como demuestran los documentos internos del PSOE en los años 70 y durante la Transición. «La izquierda, desde la guerra Civil, se ‘‘nacionalistizó’’», explica. «Antes era un partido internacionalista para el que las patrias y las fronteras eran cosas burguesas sin interés. Pero entonces comparten derrota y trinchera con el separatismo vasco y catalán y se contagian de ello». Para Laíz, cuarenta años después de la transición, la izquierda está resucitando el concepto «por convencimiento pero también por estrategia para hacer un Frente Nacional y aislar a la derecha». «La razón es que Pedro Sánchez sabe que no va a llegar a la Moncloa sin este tipo de concesiones que, por supuesto, son suicidas porque es imposible llegar a un pacto con los que quieren acabar con la nación que aspiras a presidir», explica. Parte del problema es la falta de contundencia en la derecha, algo que «ya sucedió en el 78 con el famoso concepto de ‘‘nacionalidad’’ en la Constitución que, no se nos olvide, es la puerta semántica y jurídica para todo esto». Lo más preocupante de la actitud del PSOE es que este parche que quieren llevar a cabo será utilizado por los separatistas, que se servirán de él hasta el paso siguiente, que es la secesión. Así lo confesó el propio Joan Tardá en una entrevista el pasado mes de octubre en la revista «Jot Down»: «Vamos a hacer con la izquierda española una parte del viaje hasta la estacion federal. Cuando lleguemos al estado federal español la izquierda española bajara del tren y nosotros continuaremos hasta la estación final, que es la república de Cataluña».
No estará de más escuchar en estas líneas la voz de otros «expertos» en España, los del pasado, aquellos que murieron hace años pero nos dejaron su voz en negro sobre blanco para iluminar el presente. Como por ejemplo el inevitable Ortega: «Un estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrógrada y camina hacia su dispersión». Y otro español y vasco con su innegable dosis de espíritu profético, Miguel de Unamuno, quien parecía tener delante de los ojos el estado autonómico nacido de la Transición cuando avisó de que «con ese grupito de parlamentillos, de pequeños parlamentos regionales –o nacionales, nos es igual– sobre los que haya una especie de Reichstag, de Dieta del Estado español, no se corregirá ninguno de nuestros males, sino que se agravarán más bien. Y si no, al tiempo».
Y el tiempo es hoy.


Leer más:  Por qué no existe la «Plurinacionalidad»  http://www.larazon.es/espana/por-que-no-existe-la-plurinacionalidad-NF15458234?sky=Sky-Junio-2017#Ttt1M2sLhYUnSZKO
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Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida hoy en Bruselas, tras asistir a la reunión del Consejo Europeo.
ESPAÑA
Rajoy insta a Sánchez a ser claro y explicar qué es la plurinacionalidad
25 de junio de 2017. 04:21h
Andrés Rojo,
Por qué no existe la «Plurinacionalidad»
«New Deal», «Perestroika»... son ejemplos de como espontáneamente, en un ámbito político determinado, surge un nombre, una denominación, que logra polarizar el debate y dar forma tangible a algo que hasta ese momento no era más que una idea, un escurridizo concepto llamado, quizá, a cambiar la manera que tenemos de ver nuestro país o nuestro mundo. ¿Podría pertenecer el término «plurinacionalidad» a este linaje privilegiado de vocablos proféticos? ¿Podríamos estar ante la clave para la solución de las tensiones territoriales en España? La respuesta de los expertos a estas preguntas parece inclinarse por un rotundo «no».
Santiago Muñoz Machado, catedrático de Derecho Administrativo y secretario de la Real Academia Española, concede que el vocablo «lingüísticamente hablando, no es una palabra mal montada» ya que se compone de «nacionalidad» y del prefijo «pluri» que significaría algo así como «pertenecer a muchas naciones». Esa es la acepción que maneja el diccionario de la RAE ya que «nacionalidad» no está en el diccionario en el sentido del artículo dos de la Constitución sino en el sentido de pertenencia a un país o nación determinados. «Sin embargo, desde un punto de vista jurídico es un concepto que no existe», recuerda Muñoz Machado, autor de más de cincuenta títulos y experto en derecho constitucional, administrativo y comunitario europeo. «En el mundo del derecho se conoce la doble nacionalidad pero no conozco el caso de nacionales de un Estado que lo sean al mismo tiempo de tres o cuatro». Para el profesor, la expresión que vienen utilizando los políticos –en el sentido de que «España es una nación de naciones y por tanto un Estado plurinacional»– parece darle al término «nación» un significado estrictamente cultural. «No pueden referirse se a la nación como titular de la soberanía sino como un hecho cultural, con unas costumbres propias, un territorio, una historia, etc... pero claro, esto nos llevaría a decir que todas las provincias españolas son pequeñas naciones, porque ¿que provincia española no tiene una cultura propia y una historia singular?». Se trataría por tanto de un «concepto un poco vacío que puede tener proyecciones políticas preocupantes». Desde el punto de vista del derecho constitucional no hay más nación que la española y no hay más sujeto soberano que la nación española, explica Muñoz Machado. Y añade: «Usar el término ‘‘plurinacionalidad’’ para asignar a determinados territorios la cosoberanía con el Estado es un empeño del que podría hablarse sólo si se modifica la Constitución, pero no creo que el soberano pueblo español acepte una repartición de la soberanía».
Más que un concepto articulado, «plurinacionalidad suena más bien a una maniobra táctica, a un juego de palabras sin apoyo ni en el derecho constitucional, ni en la historia de España, ni en la propia teoría política». Son palabras de Benigno Pendás, director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Aunque es cierto que existen casos de Estados plurinacionales –está el ejemplo de Suiza– «España es una gran nación histórica que se integra, como dice la Constitución, por nacionalidades y regiones», recuerda este académico Número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Letrado de Cortes Generales y jefe de la asesoría jurídica del Senado. Pendás considera positivo que, por lo menos, el PSOE no haya puesto en entredicho la unidad de España y recuerda que el texto del articulo dos de la Constitución está escrito por el socialista Tierno Galván. «De momento es sólo retórica de momento pero el reconocimiento de una realidad nacional implica en buena medida el tránsito hacia un estado propio. Nuestro estado autonómico parte en cambio de una única realidad nacional y un amplísimo reconocimiento a la pluralidad de España». Sin embargo ha de cuidarse la terminología porque «con las palabras que a veces introducen factores que son luego difíciles de controlar y lo cierto es que solo una lectura interesada de la Constitución puede llevar a hablar de pluralidad de naciones».
Algo de sabiduría sobre el poder de las palabras puede atribuírsele al dramaturgo catalán Alberto Boadella, que nos recuerda: «Invenciones literarias sobre Cataluña se pueden hacer las que se quieran pero la realidad no admite estos matices. Y la realidad es la que es: en Cataluña el Gobierno y una parte importante de la sociedad no quiere ni hablar de estar unida a España». Boadella cree que, aunque los políticos se inventen cosas como «plurinacionalidad» pensando en «marear la perdiz», lo necesario es «atacar la realidad directamente». Es inútil tratar de seducir a una gente que no está dispuesta a ninguna seducción, a gente que está dispuestos a la separación y cualquier compensación económica significaría siempre atentar contra la igualdad de los españoles. «El PSOE y Podemos hacen el típico juego que ha hecho siempre la izquierda, que ha sido muy responsable de lo que pasa en Cataluña». Boadella cree que «intentan estar con Dios y con el César pensando que así su mina de votos les dará buenos resultados». «Yo creo que se equivocan con Cataluña como se han equivocada siempre», resume.
El historiador Henry Kamen confiesa su perplejidad ante un término como «plurinacionalidad» y recuerda que debe establecerse una definición clara y un contexto ante de utilizar un concepto como ese para describir una realidad compleja. Recuerda que Baltasar Gracián en el siglo XVII no tenía ningún problema en admitir que en España coexisten muchas naciones pero matiza que el concepto de nación que se manejaba entonces apenas tiene nada que ver con el que se le da ahora a la misma palabra. Juan Valera llegó incluso a afirmar que si con nación se hace referencia a un Estado completamente formado y articulado, entonces la España de finales del XIX no era una nación. «Da la impresión de que los políticos que utilizan ‘‘plurinacionalidad’’ no tienen conciencia del concepto ni de la noción que están utilizando. Me parece bastante insensato y no tiene ningún sentido».
Jesús Laínz, autor de «España contra Cataluña», opina sencillamente que el término «es una estupidez que no se sostiene desde ningún punto de vista» y recuerda que no se trata de una invención pues la izquierda lo resucita ahora aunque siempre ha estado latente, como demuestran los documentos internos del PSOE en los años 70 y durante la Transición. «La izquierda, desde la guerra Civil, se ‘‘nacionalistizó’’», explica. «Antes era un partido internacionalista para el que las patrias y las fronteras eran cosas burguesas sin interés. Pero entonces comparten derrota y trinchera con el separatismo vasco y catalán y se contagian de ello». Para Laíz, cuarenta años después de la transición, la izquierda está resucitando el concepto «por convencimiento pero también por estrategia para hacer un Frente Nacional y aislar a la derecha». «La razón es que Pedro Sánchez sabe que no va a llegar a la Moncloa sin este tipo de concesiones que, por supuesto, son suicidas porque es imposible llegar a un pacto con los que quieren acabar con la nación que aspiras a presidir», explica. Parte del problema es la falta de contundencia en la derecha, algo que «ya sucedió en el 78 con el famoso concepto de ‘‘nacionalidad’’ en la Constitución que, no se nos olvide, es la puerta semántica y jurídica para todo esto». Lo más preocupante de la actitud del PSOE es que este parche que quieren llevar a cabo será utilizado por los separatistas, que se servirán de él hasta el paso siguiente, que es la secesión. Así lo confesó el propio Joan Tardá en una entrevista el pasado mes de octubre en la revista «Jot Down»: «Vamos a hacer con la izquierda española una parte del viaje hasta la estacion federal. Cuando lleguemos al estado federal español la izquierda española bajara del tren y nosotros continuaremos hasta la estación final, que es la república de Cataluña».
No estará de más escuchar en estas líneas la voz de otros «expertos» en España, los del pasado, aquellos que murieron hace años pero nos dejaron su voz en negro sobre blanco para iluminar el presente. Como por ejemplo el inevitable Ortega: «Un estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrógrada y camina hacia su dispersión». Y otro español y vasco con su innegable dosis de espíritu profético, Miguel de Unamuno, quien parecía tener delante de los ojos el estado autonómico nacido de la Transición cuando avisó de que «con ese grupito de parlamentillos, de pequeños parlamentos regionales –o nacionales, nos es igual– sobre los que haya una especie de Reichstag, de Dieta del Estado español, no se corregirá ninguno de nuestros males, sino que se agravarán más bien. Y si no, al tiempo».

Y el tiempo es hoy.

LOS DRONES TERRORISTAS

Martes 27 de junio de 2017, 13:12h

Scotland Yard ha lanzado el primer aviso. El terrorismo yihadista está dispuesto a utilizar drones con explosivos en los países europeos. Y, además, en un futuro inmediato. En Francia, en Alemania, en Italia, en España y sin duda en los Estados Unidos de América, el procedimiento anunciado ha causado especial alarma. Se sabe que los yihadistas están utilizando ya en la guerra de Siria, y con gran eficacia, la fórmula explosiva de los drones.
A diferencia de los misiles, los drones son relativamente baratos y su eficacia terrorista podría resultar demoledora. Por referirnos a España, sería fácil explosionar un dron en una plaza de toros, en un partido de futbol, en una procesión de Semana Santa, sobre el Palacio de la Zarzuela, sobre la catedral de Santiago, sobre el ministerio del Interior, sobre el Palacio Real o el de la Moncloa. Los ejemplos podrían multiplicarse.
Las furgonetas asesinas, los camiones desbocados, los suicidas con cinturones explosivos, los cuchillos de cocina desenvainados o la bomba lapa son procedimientos anticuados. Al dron se le dirige desde lejos sin riesgo para los asesinos. Y si no se los controla en origen, solo cabe la complicada operación de tirotearlos y que exploten en el aire. La prohibición de fabricar drones, aparte de resultar compleja, no evitaría que el terrorista se hiciera con el artefacto y lo utilizara cuando le vinera en gana.
Se comprende la preocupación de las Fuerzas de Seguridad ante la nueva amenaza que se vislumbra nítidamente en el horizonte. De nada servirán los registros individuales a la entrada de las manifestaciones artísticas o deportivas. El dron dispone de vida propia y de muerte segura si el terrorista decide utilizarlo. En Inglaterra se ha dado la primera voz de alarma. En España, nación que está bajo el punto de mira del terrorismo yihadista, se están estudiando ya las fórmulas para controlar la nueva amenaza que se cierne sobre todos.

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300 años del nacimiento de la masonería moderna

Pedro Fernández Barbadillo

300 años del nacimiento de la masonería moderna


Los símbolos otorgan un lenguaje particular | Wikipedia
El día de San Juan Bautista de 1717 los miembros de cuatro logias masónicas se reunieron en la taberna del Ganso y la Parrilla de Londres para crear una nueva, que recibió el nombre de Gran Logia de Inglaterra. Nació así la masonería especulativa moderna.
Jacobo II (1633-1701)
En la convulsa Inglaterra del siglo XVII ya existían otras masonerías, asociaciones donde se reunían aristócratas y estudiosos, con independencia de su fe religiosa. Constituían, también, un apoyo a la dinastía Estuardo, restaurada en 1660, cuyos últimos reyes, Carlos II y su hermano Jacobo II, eran católicos. Tal era el ambiente en el país que una banda de protestantes fanáticos trató de asesinar a ambos en el complot de Rye House (1683).
Al nacerle a Jacobo un varón en 1688, los protestantes organizaron una revolución contra él. En 1701, el Parlamento, controlado por la oligarquía protestante, excluyó a los Estuardo del trono y llamó a la dinastía Hannover, cuyo primer monarca fue Jorge I (1714). Sin embargo, la causa de los Estuardo fue mayoritaria en Irlanda y Escocia, y muy popular en Inglaterra. Los jacobitas quedaron vencidos en 1745-46, pero hasta entonces contaron con el respaldo de España y Francia. Los regimientos leales a Jacobo II afincados en Francia y España trajeron al continente europeo las primeras logias.

Las Constituciones de Anderson

Las medidas tomadas contra los jacobitas en las islas británicas abarcaron a los masones. La transformación de la masonería inglesa concluyó con la aprobación de un nuevo código: las Constituciones de Anderson, así llamadas por su redactor principal.
Constituciones de Anderson, 1723
Entre otras cosas, se exigía al masón que no fuera "un estúpido ateo". La divinidad a la que reconocían era un ser tan indefinido que algunos le acabaron denominando Gran Arquitecto y otros Jahbulon. Se prohibía la participación en conjuras y motines; es decir, se imponía la adhesión a los Hannover y su régimen. También se establecía la ayuda a los hermanos aunque hubiesen cometido delitos, prescripción de la que se beneficiaron conspiradores y hasta estafadores como el supuesto conde de Cagliostro.
Por otro lado, la masonería se presentaba como una sociedad secreta dueña de un conocimiento gnóstico que comunicaba a los iniciados mediante rituales y aprendizajes esotéricos. Ese conocimiento provenía de Adán, que lo había transmitido a Caín (sic), y de él había pasado a patriarcas del Antiguo Testamento, como Noé, Moisés y Salomón. Jesucristo, sus apóstoles y la Virgen María no aparecían.

El duque de Wharton

El primer masón activo conocido en España fue Philip Wharton (1698-1731), duque de Wharton y firmante de las Constituciones de Anderson como Gran Maestro (1722-24). Este personaje representa los bandazos de su época: fue tory y whig, hannoveriano y jacobita, masón y antimasón…
Una de sus humoradas fue parodiar a sus antiguos hermanos con la creación en 1724 de la Anciana Noble Orden de los Gormogons, que pretendía haber sido instituida por el primer emperador de la China, miles de años antes que Adán y haber tenido como miembro a Confucio. Para disolverla, se acusó a sus miembros de jacobitas.
En 1726, Wharton se convirtió al catolicismo para casarse con una joven irlandesa y en 1728 fundó en Madrid la logia French Arms. Luego pasó a Francia y unió las logias abiertas en ese país, por lo que se le considera el primer gran maestre de la masonería francesa. Falleció en la indigencia en 1731 y está enterrado en el monasterio de Poblet.

Las primeras prohibiciones en Europa

Una minoría selecta y que exige el secreto a sus miembros sobre sus compañeros, reuniones y rituales so pena de castigo causa desconfianza. Por ello, en seguida varios Estados prohibieron a los francmasones. Los primeros en hacerlo fueron los Estados Generales de los Países Bajos (1735). Al año siguiente lo hizo el cantón de Berna y en 1737 Luis XV de Francia. En Inglaterra la nueva masonería prosiguió su trabazón con la dinastía: el príncipe de Gales aceptó ser iniciado.
Retrato del papa Clemente XII (1739)
La primera condena de la Iglesia católica la realizó el papa Clemente XII mediante la bula In Eminenti, dada en abril de 1738. Aparte de las amenazas a los Estados, al papa le movía "la salud de las almas". A diferencia del secreto y el gnosticismo masónicos, Jesucristo había predicado de modo exotérico: "Yo he hablado abiertamente al mundo". Los siguientes papas renovaron la condena a los católicos que ingresen en una masonería con la excomunión. Y se mantiene en el Código de Derecho Canónico.
Unos meses después de esta bula, ingresó en la masonería el príncipe Federico de Hohenzollern, que como rey de Prusia fue el monarca europeo más militarista y agresivo desde Luis XIV de Francia. Sin embargo, los masones de entonces estaban entusiasmados con él.
Aunque hubo logias en Gibraltar y Menorca, ocupados por los ingleses, debido a las prohibiciones papales y la persecución ordenada por los reyes Borbón, en España no arraigó la masonería hasta el siglo XIX. Según unas versiones, la trajeron los marinos españoles que en Brest constituyeron una logia en 1801 por imitación de los franceses. Lo innegable es que la hermandad penetró en España con el usurpador José I, que fundó la Gran Logia Nacional de España. Los Bonaparte se habían apoderado de los orientes franceses para ponerlos a su servicio.
Fernando VII prohibió la masonería porque en las logias se conspiraba contra su absolutismo. En el reinado de su hija, la masonería se incrustó en el Estado y la política.

Regímenes masónicos

Tanto sus miembros como sus adversarios, atribuyen a la masonería una enorme influencia en las grandes convulsiones políticas desde la revolución francesa en adelante. Y es innegable su intervención, no pacífica, ni legal, ni democrática, en golpes de estado, magnicidios y la independencia de la América española. En el siglo XIX, los masones franceses arrumbaron los requisitos que les obligaban a reconocer la existencia de Dios y a no entrometerse en política y con ellos arrastraron a sus obediencias en otros países.
Estados Unidos ha sido el único país donde existió un partido anti-masónico como tal. Se fundó en 1828, con el apoyo del expresidente John Quincy Adams, después del asesinato de un masón arrepentido.
La III República francesa, régimen masónico por excelencia en Europa, llegó a fichar a los oficiales militares según su adhesión a la Iglesia o a la hermandad, para que el Gobierno postergase a los primeros y ascendiese a los segundos. Ese sectarismo tuvo consecuencias en la Primera Guerra Mundial: los militares gratos a la masonería fueron tal desastre que tuvieron que ser sustituidos por otros más competentes pero hasta entonces apartados, como Ferdinand Foch y Philippe Petáin.
El jesuita José Antonio Ferrer Benimeli, muy favorable a la masonería, reconoce a la vista de la presencia de tres ministros del Gobierno Provisional de la República, el gobernador civil y el alcalde de Madrid y numerosos diputados y subsecretarios en el Gran Oriente Español (Jefes de Gobierno masones. España 1868-1936) que "hubo una especie de simbiosis entre la República y la masonería".
Sin embargo, en todos los cataclismos políticos hay masones como víctimas. El duque de Orleans, Felipe Igualdad, gran maestre del Gran Oriente de Francia, que se humilló hasta el punto de definirse en la como bastardo y de votar la ejecución de su primo Luis XVI, también cayó bajo la guillotina. Y en la guerra civil española de 1936, la chusma izquierdista asesinó a varios masones, como el general López Ochoa y el ex diputado Melquiades Álvarez, mientras otros hermanos, como Diego Martínez Barrio y Juan Simeón Vidarte, desempeñaron altos cargos en el Frente Popular. En el bando nacional, el presidente de la Junta Técnica fue el masón general Miguel Cabanellas.
Los masones son pocos, pero poderosos. En febrero, François Hollande, cuando concluía su mandato, visitó la sede del Gran Oriente de Francia y elogió a los masones:
Mi presencia constituye un reconocimiento de lo que habéis aportado a la República. La República sabe cuánto os debe y siempre estaréis ahí para defenderla.
El socialista Pablo Castellano afirma (Yo sí me acuerdo) que su correligionario francés Roland Dumas, ministro de Asuntos Exteriores, le ofreció adherirse a la masonería.

Oposición no sólo en España

La desconfianza respecto al poder oculto de los masones se mantiene en muchos ambientes. Y no sólo católicos o españoles. Castellano recuerda que los laboristas británicos trataron de que los partidos socialistas europeos aprobaran una moción en la que se prohibiese el ingreso de masones, pero fueron derrotados por la unión de las delegaciones italiana, francesa y española.
Como reacción a las numerosas quejas por promociones de funcionarios y políticos y de negocios arreglados en las logias, el Gobierno de Tony Blair instó a los jueces y policías masones a que revelasen su militancia. Así se supo en 1999 que en Inglaterra y Gales había 2.700 logias abiertas, a las que pertenecían casi 1.500 jueces y magistrados.
En 2008, un grupo de masones que trabajaba en el Palacio de Buckingham, incluidos policías de escolta, abrió una logia y quiso llamarla Logia de la Casa Real. Un sobrino de la reina Isabel, el duque de Kent, es el gran maestre de la Gran Logia Unida de Inglaterra.
En Italia la logia P-2, dirigida por Licio Gelli y vinculada al Gran Oriente, conmocionó al país, ya que se había infiltrado en el Estado y la sociedad, y sus miembros aparecían implicados en numerosos delitos y conspiraciones. A principios de año, la comisión parlamentaria contra el crimen organizado se hizo con una lista de unos 400 masones establecidos en Sicilia y Calabria, que cree que podrían estar relacionados con las diferentes mafias. Un sector de la opinión pública pide establecer la incompatibilidad entre ser masón y funcionario; y también se propone la completa abolición.
En España, donde hubo un tribunal dedicado a perseguir a los hermanos entre 1940 y 1963, uno los partidos con mayores vínculos con la masonería es Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). La principal "tierra de masones" española es Canarias, una de cuyas capitales, Las Palmas, ha tenido cuatro alcaldes masones. En esta región, varias instituciones han aprobado en los últimos meses mociones, con el voto a favor de todos los partidos, para alabar y honrar a la masonería.
Uno de los pocos políticos españoles masones que reconoce su pertenencia a la hermandad es el socialista Jerónimo Saavedra. Los masones, según él,
Tratan de perfeccionarse como individuos, a nivel moral y espiritual, pero no de forma aislada pues pertenecemos y vivimos en sociedad. Trabajamos en valores democráticos y luego los trasladamos a la ciudadanía, al exterior, colaborando. No tenemos ninguna exclusiva. Somos un factor más de colaboración en el progreso de la humanidad.
Niceto Alcalá Zamora, que fue presidente de la II República española y tuvo que entendérselas con masones desde la misma instauración del nuevo régimen, no es tan positivo sobre la labor de la masonería. En sus memorias tiene esta descripción:
En su acción sobre los individuos no creo que a nadie lo haya hecho mejor de lo que por sí ya fuese; y en cambio he visto varios casos de personalidad contradictoriamente desdoblada, en los cuales el hombre quería seguir siendo noble y leal, pero el masón resultaba falso e ingrato. Mi impresión resumida es la de una fuerza que en cuanto tiene de inofensiva no es seria y en lo serio no es inofensiva

FERRAZ DESCARTA UNA MOCIÓN DE CENSURA "POR AHORA"

nacional

Esí será el acoso de Sánchez a Rajoy en el Parlamento

(Foto: Efe)
El objetivo es “echar a Rajoy de la Moncloa” y el plan pasa por una operación de desgaste del Gobierno y el PP en el Congreso de los Diputados. Un año y un día después de las elecciones del 26J, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han vuelto a reunirse para trazar una nueva hoja de ruta que les permita llegar a la Moncloa.
Ambos coinciden en el fondo; ahora buscan hacerlo también en las formas. Tras el fracaso morado de hace unos días, una nueva moción de censura parece descartada, al menos de momento. Pero que el nuevo PSOE de Sánchez se abstuviera ante dicha iniciativa es, según Iglesias, “un paso fundamental y determinante” que le hace estar “enormemente satisfecho” por haber creado “un escenario nuevo”.
El siguiente paso, algo más tímido, también tiene que ver con una abstención: la de los socialistas ante el Tratado Comercial con Canadá (CETA). Algo más tímido porque el líder de Podemos lo considera insuficiente, aunque lo reconoce “valiente”, por lo que valora “positivamente” este “medio paso”. No obstante, y aunque insta al PSOE a actuar “sin complejos”, asegura Iglesias que no va a “presionar en exceso”: “Nosotros lo que queremos es colaboración, no queremos ponérselo difícil a nadie”.
Quince meses después de su último encuentro, esta primera reunión, según el líder morado, “ha ido muy bien”. Durante algo más de hora y media, ambos han hablado “sobre la necesidad de articular una alternativa al PP”. Encima de la mesa también han puesto la lucha contra la pobreza infantil, un plan de rescate juvenil, el tratado comercial de la UE con Canadá (CETA), las pensiones y una posible moción de censura, entre otros temas.
“Podemos y el PSOE tenemos claro que la estrategia ahora es trabajar y meditar”, ha explicado Pedro Sánchez durante una entrevista en Al rojo vivo (laSexta) después de la reunión. Para ello pondrán en marcha una “agenda común”: Margarita Robles e Irene Montero, como portavoces de PSOE y Podemos en la Cámara Baja, serán las encargadas de “empezar los contactos para formar equipos de trabajo”.
“El enfrentamiento entre las izquierdas es ganancia de la derecha”, ha resumido Sánchez tras un encuentro que ha certificado el deseo compartido por PSOE y Podemos de “desalojar al PP de las instituciones, sacarles del Gobierno”, según Iglesias.


PSOE, CCOO y UGT recuperan su mejor sintonía

La reunión entre ambos se produce un día después de la que el reelegido secretario general ha mantenido con sus homólogos de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Pepe Álvarez. Un encuentro que ha servido para visualizar el entendimiento entre las tres Ejecutivas, que han acordado trabajar en una subida del salario mínimo interprofesional, un “plan de rescate” a los jóvenes y otro para desempleados mayores de 50 años, entre otros asuntos.
Pero la gran noticia podría venir de la liquidación de las reformas laborales de 2010 y 2012. “Hemos hablado de derogar tanto la reforma laboral del PP como la del PSOE”, reconocía este lunes la vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas. Se podría dar, pues, la circunstancia de que el nuevo Partido Socialista pusiera sus esfuerzos en fulminar uno de los grandes proyectos de José Luis Rodríguez Zapatero.
Los otros grandes objetivos de PSOE y Podemos pasan por la Ley de Seguridad Ciudadana (conocida como ley mordaza), el salario mínimo interprofesional o las pensiones. “Va a haber un intento de mayoría alternativa en el Congreso”, confirma Sánchez, dispuesto a sumar sus energías a las de Podemos y los sindicatos para hacerle la vida parlamentaria imposible a Rajoy, impedir que el Gobierno pueda gobernar y evitar, en la medida de lo posible, una moción de censura, que, de ponerse en marcha, habría de ser “trabajada y meditada”, según el reelegido líder de Ferraz, para evitar “fortalecer” al Ejecutivo. Por eso, “por ahora”, la descarta.
Pero el presidente del Gobierno se guarda un as en la manga: tiene la facultad de disolver las Cortes y convocar elecciones si considera que la legislatura es inviable. Por ahora negocia y logra cuadrar las cuentas parlamentarias, en buena medida gracias al apoyo de Ciudadanos y del PNV. Pero el PSOE y Unidos Podemos ya trabajan juntos en esta nueva etapa empujados por un objetivo compartido: “Echar a Rajoy del Gobierno y al PP de las instituciones”.