jueves, 25 de enero de 2018

El Gobierno bloqueado

El Gobierno bloqueado


El apoyo casi incondicional de Ciudadanos al PP ha dado un vuelco tras la gran victoria de Inés Arrimadas en las elecciones catalanas. De momento, el pacto alcanzado en septiembre sobre los Presupuestos Generales del Estado está en el aire, lo que deja al Gobierno en minoría y amenaza con bloquear la Legislatura. El partido de Albert Rivera, que además se siente reforzado por el éxito que auguran las encuestas, parece haber decidido hacer oposición al Ejecutivo en lugar de aparecer como su correa de transmisión.
Mariano Rajoy, que hace cuatro meses contaba también con el apoyo del PNV a las cuentas del Estado, estaba convencido de poder gobernar hasta 2020. Ahora, si no es capaz de aprobar los Presupuestos en primavera, ya se plantea la posibilidad de disolver las Cortes. El avispero catalán ha espantado a los nacionalistas vascos y ha robustecido a Ciudadanos, que ya no teme, incluso podría desear, que se convoquen nuevas elecciones generales.
Ante esta desbandada, Mariano Rajoy intenta acercarse a Pedro Sánchez con quien ya ha tenido varias reuniones “secretas” para resucitar el pacto de Toledo sobre las pensiones y sobre financiación autonómica. Los todavía dos grandes partidos quieren escenificar pactos de Estado y, de paso, marginar a Ciudadanos para intentar frenar su imparable ascenso.
Pero el Gobierno sabe que no puede contar con el PSOE para aprobar los Presupuestos, que es su gran prioridad para prolongar la Legislatura. Y Ciudadanos parece haber decidido pasar a la Oposición con todas las consecuencias. Albert Rivera se ha mostrado despreciado por la soberbia de Rajoy, que tras ser investido como presidente del Gobierno con el apoyo de Ciudadanos, se ha olvidado de cumplir el pacto de Gobierno que le llevó a La Moncloa.
Mariano Rajoy ha encallado. Se siente desbordado por las triquiñuelas de los separatistas que siempre van por delante y parece ser incapaz de ceder ante las exigencias de Ciudadanos para sacar adelante los Presupuestos. El Gobierno está bloqueado, el Congreso de los Diputados, vacío de contenido, y la Legislatura, en el aire. No basta con alardear de los éxitos económicos. Ya es hora de que el presidente del Gobierno reaccione, frene en seco el robustecido desafío secesionista y enderece el pacto con Ciudadanos para aprobar los Presupuestos. Si no, estaría obligado a convocar elecciones generales y jubilarse.

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