miércoles, 13 de septiembre de 2017

El objetivo del Estado Islámico: la plaza de Sant Jaume

El objetivo del Estado Islámico: la plaza de Sant Jaume
El Estado Islámico ha ordenado cometer nuevos atentados en Cataluña y, en concreto, llama a atacar la sede de la Generalitat situada en pleno centro de Barcelona
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11 de septiembre de 2017. 21:22h
J.M.Zuloaga.  @JMZuloaga Madrid.
Una semana después del 17-A, los yihadistas distribuyeron a través de uno de sus canales los nuevos objetivos: la emblemática plaza de Sant Jaume es uno de los lugares marcados
Una semana después del 17-A, los yihadistas distribuyeron a través de uno de sus canales los nuevos objetivos: la emblemática plaza de Sant Jaume es uno de los lugares marcados
La plaza de Sant Jaume de Barcelona, lugar emblemático del catalanismo, figuraba también entre los objetivos de una publicación del Estado Islámico, el canal «Lone Mujahid», su línea de comunicación en inglés, que tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición de ayer, proponía atacar de nuevo la Ciudad Condal. Junto a un mapa del Metro de Barcelona, sinagogas, bares, etcétera, se destacaba la citada Plaza, que constituye el centro de encuentro de miles de catalanes durante la Diada aunque el recorrido oficial de la manifestación no pase por este lugar. Además, hay que señalar que en la ciatada plaza se encuentra el centro neurálgico del poder político catalán ya que allí están tanto la Generalitat como el Ayuntamiento de la ciudad.
Los yihadistas, en su línea habitual de ordenar atrocidades a sus «moujahidines» (luchadores), les proponen precisamente ataques en plazas públicas llenas de ciudadanos donde, según ellos, se reúnen para «transgredir»: «coge un coche y rueda sin miedo; coge un cuchillo y hazles sangrar tanto como sea posible; golpéalos con una fuerte explosión; cualquier forma de ataque que infunda terror en sus corazones negros».

Para animar a que se cometan nuevas atentados, recuerdan a los que perpetraron los terribles del pasado 17 de agosto: «Sin fronteras, sin importar su raza o nacionalidad». En medios antiterroristas se comenta que debe ser muy duro para los separatistas, que promovieron una inmigración masiva de musulmanes para «catalanizarlos» y que les votaran a ellos (lo que no ha ocurrido), la frase anterior. A la hora de matar, no distinguen a unos de otros.
Más desestabilización
Las mismas fuentes expresan su preocupación por el hecho de que en este tipo de textos para fomentar el terrorismo se cite últimamente y de forma repetida textos de El Corán. En este caso: «191-193: matadlos donde quieran con ellos, y expúlsalos de donde os han echado».
Tal y como adelantó este periódico, la elección de Barcelona y Cataluña para cometer los atentados del 17-A no fue una casualidad. Los yihadistas, como lo demostraron el 11-M en Madrid, buscan aquellos países o zonas en los que existen enfrentamientos entre la población con el fin de ahondar en sus contradicciones.
En un texto publicado a finales de agosto, el estado Islámico pedía a sus combatientes que hicieran en secreto la yihad, tanto en su modalidad de actores solitarios como integrantes de células. El objetivo central, además de causar el mayor número de muertos y destrucción, era «agotar al enemigo y hacer que se derrumbe y se retire». Admiten que es la manera «más repulsiva de derrocar a los Estados, sus gobiernos, además de despertar el espíritu de la yihad en el corazón de los creyentes». La finalidad de los atentados de Cataluña, según las citadas fuentes, queda clara y por lo que ha ocurrido tras las acciones criminales, tanto a nivel operativo como político, no se puede decir que, de alguna manera, hayan logrado, en todo o en parte, ese objetivo central.
El hecho de que la célula de Ripoll, que no pudo llevar a cabo todos sus planes criminales tras la explosión en el piso de la localidad tarraconense de Alcanar, hubiera recibido del Estado Islámico la indicación de mantener su actividad en el tiempo es una demostración más de esta estrategia. Llegado el momento, cuando decidieran utilizar las mochilas o los cinturones bomba, cargados de metralla, los terroristas, en teoría, se tendrían que suicidar. Pero cabe la posibilidad, como ocurrió con los artefactos utilizados en la masacre de Madrid del 11-M, que pudieran ser activados con temporizadores o teléfonos móviles. En los manuales que distribuye el Estado Islámico entre sus combatientes se explica la forma de realizar atentados con esta técnica de detonación.
Que una semana después de los atentados del 17-A la banda yihadista estuviera reclamando la comisión de nuevas acciones criminales en Barcelona, es un dato, según las mencionadas fuentes, que deberían tener en cuenta los responsables de la seguridad en esta Comunidad Autónoma y sus responsables políticos. Lo que está ocurriendo es de la suficiente gravedad y trasmite una llamativa situación de crispación y contradicciones como para que los terroristas islamistas eligieran este territorio para cometer sus fechorías. Por supuesto, no trataban de beneficiar a unos u otros españoles enfrentados, sino a sí mismos, dentro de la estrategia de desestabilización de Occidente.


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