lunes, 20 de marzo de 2017

LA SOCIEDAD CIVIL CATALANA DENUNCIA EL INTENTO DE GOLPE DE ESTADO

Sin eufemismos, por fin. Sin tapujos ni veladuras. Hablando en plata. La Sociedad Civil Catalana ha denunciado, respaldada por una copiosa manifestación, el intento de golpe de Estado que perpetra la Generalidad. Se trata de un golpe de Estado no violento, en principio, pero decidido contra la Constitución y contra las sentencias del Tribunal Constitucional.

Ya era hora que en Cataluña se calificara con claridad el propósito de Arturo Mas, Oriol Junqueras, Puigdemont y sus cómplices de instrumentar un golpe de Estado que descuartizaría la unidad de España. La Constitución de 1978 es abierta y prevé su reforma. A través del artículo 168, los golpistas podían haber intentado, sin salirse de la ley, la secesión de Cataluña. Han hecho caso omiso de la Carta Magna y se han lanzado a la pirueta de los hechos consumados en una acción que solo tiene un hombre real: intento de golpe de Estado.

La Sociedad Civil Catalana ha reaccionado ante la tropelía y ha tenido el valor cívico de denunciarla. Los partidos constitucionalistas españoles, encabezados por el PP, el PSOE y Ciudadanos, no han explicitado de forma clara su apoyo a este sector que representa el sentir mayoritario de los catalanes amedrentados por los poderes públicos de la Comunidad Autónoma.

Aseguran que decae la euforia secesionista. No estoy seguro. La Generalidad sigue gastando cantidades ingentes de dinero para mantener el fuego soberanista. El Gobierno de la nación ha encargado a Soraya Sáenz de Santamaría que negocie. Se necesita algo más y también, a partir de ahora, que se califique con claridad la maniobra de la Generalidad como lo que es: un intento de golpe de Estado.