viernes, 10 de marzo de 2017

Podemos vuelve a cargar contra la prensa




Lejos de hacer en menor atisbo de autocrítica ante el comunicado de la Asociación de la Prensa de Madrid -APM- que denunciaba presiones y amenazas por parte de Podemos, la formación morada ha pasado al contraataque. Dicho comunicado parece haber escocido, toda vez que desde el partido radical siguen empeñados en pasar de verdugos a víctimas, cuando la realidad es la que es.
Sólo Iñigo Errejón ha pedido un “análisis”, quizá porque él mismo ha sufrido recientemente las iras de los suyos, tras una feroz campaña en las redes sociales donde los partidarios de Pablo Iglesias le dedicaban toda suerte de improperios. Y algo parecido sufrió Rita Maestre en Madrid, en su pugna con Rafael Mayoral. Por otra parte, coacciones y violencia verbal -cuando no rebasa la frontera de la palabra, que más de una ve ha pasado- forman parte del modus operandi habitual de la izquierda radical.
Es un hecho que todos los partidos, sin excepción, presionan en mayor o menor medida a la prensa. En el caso de Podemos, sin embargo, se rebasan todos los límites. Desde el matonismo que practican en “sus” redes sociales -el manejo en Factbook y twitter es de manual- hasta las “discretas” amenazas, los radicales procuran llevar a cabo un férreo control de lo que ellos consideran que debe publicarse. No en vano, el propio Pablo Iglesias se ha mostrado partidario de legislar para cercenar a la carta la libertad de expresión. Quien no cree en la democracia tiene a atacar a sus pilares, y el derecho a la información es uno de los más sólidos y necesarios.