martes, 14 de marzo de 2017

RECONSIDERAR EL BREXIT

Martes 14 de marzo de 2017, 10:46h

Un socialista inteligente y constructivo, el antiguo primer ministro británico Tony Blair, trabaja activamente en una campaña para reconsiderar el brexit. El Tribunal Supremo del Reino Unido le ha dado la razón en el primer envite: la aprobación del brexit corresponde a la Cámara de los Comunes. Los ciudadanos votan en las elecciones para que la soberanía nacional sea administrada por los parlamentarios elegidos. El populismo propugna derivar las cuestiones que estima oportunas al referéndum directo. Pero lo profundamente democrático es que decidan los representantes del pueblo, reconduciendo las vehemencias y las demagogias a la responsabilidad parlamentaria.
Solo el 51,9% de los británicos votó por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. A la vista de las consecuencias y a pesar de la intransigencia de Theresa May, la primera ministra dispuesta a consumar a toda costa el brexit, son muchos los políticos responsables que consideran conveniente reconsiderar el asunto y buscar salida democrática a un despropósito que puede resultar perjudicial para Gran Bretaña y para Europa. Tony Blair se ha puesto al frente de la sensatez, preocupado por las consecuencias económicas del brexit. Y también por las consecuencias políticas a la vista de la reacción de los parlamentos de Escocia e Irlanda del Norte.
Analistas sagaces consideran inviable revertir lo ya decidido y que cuenta con el posterior respaldo parlamentario. Sin embargo, la musculatura política de algunos de los discrepantes abre la posibilidad de que se reconsidere democráticamente lo que una decisión populista y un tanto demagógica desencadenó. Son muchos los que desean mantener la larga tradición de la democracia británica, la de que se debata, se apruebe o se rechace la cuestión, cuando llegue el momento oportuno, en una nueva sesión de la Cámara de los Comunes.