viernes, 17 de marzo de 2017

"Si un niño vive en hostilidad, aprende a pelear"

"Si un niño vive en hostilidad, aprende a pelear"
Los malos tratos siguen latentes en nuestra sociedad sin distinción de condición económica o cultural.
Cuando pensamos en "malos tratos", automáticamente pensamos en la violencia doméstica, abuso de poder, acoso moral; no relacionamos con estos términos a la infancia, a los niños, y sin embargo, son los más afectados y los más indefensos.
Según la ley se considera maltrato infantil realizado a todo menor de 18 años cuando su salud física o mental, o su seguridad, están en peligro, ya sea por acciones y omisiones llevadas a cabo por los padres u otras personas responsables de su cuidado produciéndose, entonces, el maltrato por acción, omisión o negligencia.
Según esta definición, podríamos enumerar diferentes tipos de maltrato:
· Maltrato físico: cualquier lesión física infringida en el cuerpo del niño, realizada con la intención de dañar.
· Abandono o Negligencia: cuando los padres o tutores no atienden, si quiera, las necesidades básicas del menor.
· Abuso sexual: el niño es usado por un adulto o por otro niño mayor, para su satisfacción sexual, y frente a este el niño no puede dar un consentimiento con conocimiento.
· Maltrato psicológico o emocional: toda aquella acción que produzca un daño mental o emocional en el niño, causándole perturbaciones de magnitudes suficientes para afectar la dignidad, alterar su bienestar, o incluso perjudicar su salud.
Los niños maltratados no se suelen presentar afectados por un solo maltrato, normalmente las consecuencias de éstos se hallan relacionadas. Por ejemplo: a un niño que se le maltrata físicamente, también se le está dañando emocionalmente.
El maltrato psicológico recoge las siguientes acciones que vamos a describir a continuación. En ocasiones, éstas, resultan ser habituales sin reparar en el límite donde termina una llamada de atención para corregir y empieza el maltrato psicológico:
.- Cuando se ridiculiza, se insulta, se menosprecia a un niño, se le maltrata; cuando se le somete a presenciar actos violentos físicos o verbales hacia miembros de la familia; atar a un niño a algún mueble, amenazarlo, intimidarlo, chantaje emocional; aislarlo, privarle de su libertad a oscuras, rechazarlo implícita o explícitamente, incluso acercarlo al mundo de la droga, el alcohol, los vicios...etc.; todo esto puede causar deterioros en el desarrollo social, emocional o intelectual del niño.
Curiosamente, este tipo de maltrato está muy asumido en nuestra sociedad, a pesar de que la lista es muy extensa.
Este tipo de maltrato también se halla ligado al abandono emocional, donde el niño no recibe afecto, estimulación, apoyo y protección necesarias para cada etapa en su evolución personal.
Sin embargo, dependerá de la severidad de los daños realizados al niño las consecuencias más o menos latentes que se plasmarán en su forma de ser y de desarrollarse como persona

CONSECUENCIAS DEL MALTRATO PSICOLÓGICO
Los niños aprenden de lo que viven y la falta de un entorno familiar positivo y sano, hace que se desarrollen copiando esas actitudes y "aptitudes" negativas considerándolas normales, si no se frenan.
Los malos tratos psicológicos y la negligencia produce:
*.- Los niños sólo reciben un mensaje: no son dignos de amor y respeto
*.- Su autoestima es afectada, sintiéndose inferiores ante otras personas.
*.- Su carácter suele ser triste, melancólico, frustrado y débil, pudiendo buscar salidas en otros círculos de maltratos.
*.- Suelen padecer ansiedad crónica
*.- Ante las experiencias nuevas se excitan desmesuradamente, aunque éstas sean positivas.
*.- En pocas ocasiones demuestran alegría o placer.
*.- Tienen dificultades en el aprendizaje.
*.- El niño que no se siente amado tiene mala imagen de sí mismo y percibe un entorno amenazante y poco seguro
*De adultos suelen ser propensos a tener depresiones
*.- El exponer a un niño al abuso verbal hace que éste se cohíba y no se manifieste nunca de manera espontánea, suprimiendo, incluso aspectos de su conducta con el entorno lo que implicaría, también, lentitud del conocimiento del medio.
*.- La carencia de afecto hace que el niño lo busque por donde sea, llegando incluso a de pender de afecto que le pueda mostrar cualquier adulto (expuesta los abusos de toda índole).
Una vez conseguido que el adulto se fije el niño vuelve a abandonar por miedo a un nuevo rechazo o abandono.
*.- De adulto le puede resultar muy difícil mantener una relación de pareja sana y duradera.

Diversos estudios afirman que el maltrato continúa de una generación a otra, de manera que el niño maltratado, de adulto, es un maltratador en potencia. Si un niño vive en la aceptación y la amistad, aprende a encontrar el amor del mundo.


Resultados de la investigación.
En situación de enfado, usarían primeramente estrategias asertivas, para solucionar el conflicto, en segundo lugar estrategias pasivas, y en último lugar estrategias agresivas ( pero con mucha diferencia de porcentajes ).
- Sobre las actitudes que tienen sobre la persona que maltrata, y el maltrato, tres ideas han quedado bastante claras:
1. Que la familia de origen influye, en posibles conductas agresivas,  desarrolladas por los hijos, en el futuro.
2. Que el insulto reiterado es un tipo de maltrato, concretamente psicológico.
3. Que la persona es responsable de sus actúa aunque este bajo el efecto del alcohol / drogas.
- Las otras actitudes no tienen una posición clara, son ambiguas.
- Los estudiantes sólo insultarían en caso de que su pareja les pegara, y en segundo lugar les fuera infiel.
- Los estudiantes sólo pegarían en caso de que fueran pegados por su pareja.
- La gran mayoría si su pareja violenta, optarían por una actitud activa, y casi ninguno por una pasiva ( aguantar).
- En cuanto a quién acudirían o a quién se lo contarían existe una gran diversidad de opiniones.
   Hay que tener en cuenta que esta conclusiones se extraen de 10 estudios universitarios, con poblaciones de 20 sujetos cada una, y que estos resultados podrían sufrir alguna modificación, si se hubiera realizado a toda la población universitaria


Asunto: Maltrato psicológico.
El maltrato psicológico se basa en comportamientos intencionados, ejecutados desde una posición de poder y encaminados a desvalorizar, producir daño psíquico, destruir la autoestima y reducir la confianza personal. Su padecimiento lleva a la despersonalización, al mismo tiempo que genera dependencia de la persona que los inflige. El maltratador se vale para ello de insultos, acusaciones, amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, silencios, indiferencias y desprecios.
En la esfera de lo privado, aunque los hombres también lo sufren, las mujeres son las víctimas mayoritarias. Se produce asimismo en la relación de los padres con los hijos, en la que se ha detectado un incremento del maltrato de los hijos sobre sus progenitores, consecuencia de una educación cada vez más permisiva y del uso de la violencia en los conflictos del mundo de los adultos. En el ámbito público, el maltrato psicológico está presente en el mundo laboral, el conocido como "mobbing", y en el escolar, el llamado "bullying".
La mujer, principal víctima
Los malos tratos psicológicos son un fenómeno viejo. Lo que resulta novedoso es su denuncia como problema social. Los sufren mujeres de todas las edades, grupos sociales y económicos, culturas y países. Su gran incidencia, la gravedad de las secuelas, el alto coste social y económico, y en especial la degradación que produce la violación del derecho de las personas a ser tratadas como tales y al respeto que merece toda existencia humana los convierten en una cuestión de gran relevancia pública.
No son tan visibles ni manifiestos como los físicos. De hecho, en muchas ocasiones la propia víctima no es consciente de ellos hasta que sufre una agresión corporal, pero sus consecuencias pueden ser más graves y duraderas en el tiempo.
Las agresiones continuadas, tanto verbales como no verbales (el silencio, la indeferencia, los gestos...), crean una relación siniestra de dependencia entre el maltratador y la víctima. Ambos terminan necesitándose. La víctima porque sola siente que no es nadie y el miedo y la angustia la paralizan, y el maltratador porque se siente que es alguien a través de la dominación que ejerce. La situación de dependencia es tal que la víctima termina protegiendo y disculpando al maltratador. Recorre hasta ahí un proceso destructivo en el que va perdiendo la confianza en sí misma y la capacidad de respuesta, se va anulando y va interiorizando que de allí no se sale y abandona toda esperanza.

Poder asimétrico
En la raíz de la violencia contra las mujeres se evidencia la asimetría de poder que ha propiciado el sistema patriarcal y machista imperante, y que ha llevado a un abuso con la persona más desfavorecida en este esquema, la mujer. Por ello, los expertos inciden en no presentar el problema como si fuera "de las mujeres", ya que si bien son ellas quienes los sufren, se trata de una dificultad de la que los varones han de ser conscientes y deben trabajar por superarla.
El psicoterapeuta Luis Bonino, especialista desde hace más de tres lustros en masculinidad y relaciones de género, ha elaborado una clasificación que identifica conductas para intentar conseguir la dominación:
•    intimidación.
•    Toma repentina del mando: tomar decisiones sin consultar, monopolizar.
•    La apelación al argumento de la lógica y la "razón" para imponer ideas o elecciones.
•    La insistencia abusiva, a fin de obtener por agotamiento lo que desea a cambio de un poco de "paz".
•    El control del dinero.
•    El uso expansivo del espacio físico.
•    La maternalización de la mujer, es decir, la creación de condiciones para que ésta dé prioridad al cuidado de las otras personas.
•    La manipulación emocional, que genera en la mujer dudas sobre sí misma y propicia sentimientos negativos y de dependencia.
•    Las descalificaciones que conllevan la indefensión.
•    La desautorización y desvalorización que generan sentimientos de inferioridad.
•    El paternalismo desde el que se trata a la mujer como si fuera una niña.
•    La falta de intimidad.
•    El distanciamiento. Las mentiras, el incumplimiento de promesas...
•    La autoindulgencia con la que elude el maltratador su propia responsabilidad.
•    El intento de generar lástima a través de comportamientos autolesivos o amenazas de suicidio.
Retrato de una mujer objeto de maltratos psicológicos
Síntomas y manifestaciones
•    Dolores de espalda y articulaciones.
•    Irritabilidad.
•    Cefaleas.
•    Insomnio.
•    Fatiga permanente.
•    Tristeza, ánimo deprimido y ganas de llorar sin motivo aparente.
•    Ansiedad y angustia.
•    Inapetencia sexual.
Actitud
•    Sensación de vergüenza.
•    Sentimiento de culpa.
•    Temor generalizado.
•    Mantenimiento de una mirada huidiza.
•    Dejadez social y escasez comunicativa: explicaciones vagas y confusas.
Señales de alerta de conductas que evidencian o derivan hacia el maltrato psicológico (Según el psiquiatra Murphy y O'Leary ):
•    Ignora los sentimientos de la pareja.
•    Ridiculiza o insulta la mayoría de los valores, creencias, religión, raza, herencia o clase de la pareja.
•    Utiliza su visto bueno, aprecio o afecto como castigo.
•    Continuamente le critica, le insulta o le grita.
•    Le humilla en privado y/o en público.
•    Rechaza mantener relaciones sociales en su compañía.
•    Controla el dinero y todas las decisiones.
•    Rechaza compartir el dinero o que usted trabaje.
•    No permite su acceso al dinero o a las llaves del coche u otros bienes.
•    Con frecuencia le amenaza con abandonarla o dice que se va.
•    Le amenaza con hacerle daño a usted o a su familia.
•    Le acosa con asuntos que él imagina que usted está haciendo.
•    Le manipula con mentiras y contradicciones.
•    Destruye los muebles, hace destrozos en las paredes o rompe útiles domésticos durante las discusiones con usted.
•    Maneja armas de forma amenazante.
•    Le hace sentir inferior, mala o culpable
•    Le ignora no e contesta, la deja sola sin decir donde va creando una situación angustiosa y que puede derivar en crisis de ansiedad
•    Controla lo que hace a quién ve, con quién habla, lo que lee y adonde va. Si usted se niega a contestar sus preguntas lo achaca a una falta de confianza y amor, haciéndola sentir culpable
•    Con la excusa de ser celoso no le deja salir.
•    NNo toma en serio los reclamos de ella sobre el maltrato. Niega que existan abusos y la tacha de loca o exagerada. La culpa de provocar estas actitudes patológicas y es ella la culpable de sus agresiones. Es inocente. Ella le induce.
•    La asusta con hacerla daño, con suicidarse o autolesionarse o con denunciarla falsamente
•    La obliga a obedecer hasta el sometimiento absoluto.
•    Exige explicaciones por todo y pretende conocer hasta su pensamiento más recóndito pues no quiere que tenga “secretos” para él.
•    Formula prohibiciones.
•    Fiscaliza a los parientes, los amigos, los vecinos, los compañeros de estudio o trabajo, sospechando, desconfiando o criticándolos. Haciéndola sentir inútil e inferior.
•    Obliga  a la mujer a formar una alianza con él para aislarse o enfrentarse a los demás-
•    Ante cualquier duda o cuestionamiento de ella, declara que los parientes o amigos “le calientan la cabeza”.
•    Amenaza con abandonarla si no hace lo que él desea.
•    Se irrita y tiene estallidos de violencia.
•    Se burla de los enojos de ella.
•    Siempre da más importancia a lo que le pasó a él que a qué le paso a ella. Por supuesto ante el mismo acto ella tiene motivaciones bajas y sucias pero él no.
  



En las siguientes líneas se muestran ejemplos de esa comunicación que vulnera nuestros derechos básicos y qué a la larga merman nuestra autoestima:

• Moralización: Es una forma muy sutil de control. La persona se cree dueña de la verdad absoluta y juzga a los demás con su baremo. Lo hace con palabras paternalistas, desde el prisma es que es una persona respetable. "Una buena esposa es la que da placer a su marido aunque no le apetezca, así que vete preparándote"."Un buen padre debe velar por sus hijos, y si pienso que debes estudiar medicina en vez de dedicarte a la pintura lo hago por tu bien".

• Interpretar: Este tipo de comunicación supone que la persona que habla hace una lectura de pensamiento del otro. "No vas a dormir conmigo porque estás vengándote de lo de ayer". "Seguro que piensas que no soy capaz de hacerlo yo solo".

• Tergiversación: El receptor sospecha de la intención del emisor y reacciona como si éste fuera a criticarlo. Ante la frase: "Hoy la comida está buena" la respuesta agresiva sería: "Quieres decir suelo cocinar mal, ¿no es eso?".

• Interrogar: La persona agresiva se dedica a preguntar en plan policiaco. Muchas veces está el tema de los celos como tema de este tipo de preguntas. "¿Puedes darme una buena explicación por la qué entienda yo que has llegado a las 17:35 y no a las 17:30 como quedamos?¿No te estarás viendo con ese?¿Qué?¿Es bueno en la cama?".

• Mandar u ordenar: Imaginemos por un instante que nuestra pareja tiene la costumbre de mandar hacer o lo que es lo mismo, de ordenar. Una persona normal se dará cuenta de qué él otro podría hacer muchas cosas que delega y lo qué es más molesto, es la forma de expresión tan negativa añadiendo a ello una creencia de superioridad implícita. Frases cómo: "Quiero que me planches los pantalones con raya, cómo a mí me gustan, ¿es qué tu no sabes nada?". El maltratador piensa que el respeto de los demás se obtiene de esta forma, sometiendo a la gente a su
 voluntad y la mayoría de las veces no practica con el ejemplo, es decir le gusta que le hagan pero no le gusta hacer.

• Imponer soluciones: El individuo toma la decisión sin consultar a los demás miembros de la familia o a la pareja. "A mí me apetece ir a Madrid en vacaciones, así qué para qué hablar más. Lo he dicho yo y basta"."Donde manda patrón no manda marinero".

• Criticar: Existen dos tipos de crítica, la constructiva o sugerencia y la crítica destructiva. Nos centraremos en esta última, que provoca un malestar en la persona que la recibe. La primera sirve para buscar una solución, la segunda se basa en la confrontación. Eres una pesada, todo el día hablando de tu madre.¿Te he hablado alguna vez de mi familia sin qué me lo preguntaras?".

• Reprender: La persona en vez de sugerir cambios, directamente critica de forma destructiva: "La tortilla es una bazofia, está intragable, eres malísima cocinando y me tienes harto, parece que lo haces aposta. Mi madre, esa sí qué sabe".

• Amenaza o coacción: En el maltrato psicológico que lleva años es muy típico encontrar que el agresor amenaza o coacciona si no se cumple algo con hacer o dejar de hacer algo. Es bueno recordad que el Código recoge la figura de las amenazas y coacciones cómo delito, esto muchas veces se pasa por el calor de la discusión. "Si me abandonas, te mato". "Cómo no calles a ese asqueroso mocoso, le parto la cara".

• Culpabilizar y hacerse la víctima: Este fenómeno es muy corriente. El agresor proyecta su agresividad en la víctima y se percibe como inocente. "Ella me provoca, soy un hombre y debo responder así, si la pego o me enfado es porque me saca de mis casillas, ella se lo ha buscado. Es la verdadera culpable, además una paliza o qué la pongan en su sitio le viene bien".

• Pseudoaprobación: La persona aparenta comprensión pero deja un poso de culpabilidad en la persona que la escucha?Sí es cierto qué tu madre está en el hospital, lo entiendo, sé qué la quieres, bueno? y está su marido, qué esa es "aquí te espero, estaré solo, esperándote, echándote de menos para que me hagas la cena, pero lo entiendo, ella es lo primero para ti. Vete cariño".

• Tranquilizar: La persona tras haber hecho algo malo, tiende a indicar qué la otra está nerviosa, qué no controla sus emociones y ella le pide qué se tranquilice, demostrando lo buena persona qué es. "Sí, estaba con Ana en la cama, tranquilízate, estás histérica...si no es para tanto. Te sentirás mejor cuando me vista y nos vayamos a casa, tranquilízate. Te pones nerviosa por tonterías.".

• Retirarse: Hay un tipo de agresividad que se caracteriza por la pasividad, por la falta de compromiso para arreglar la situación. "Me molesta verte así, me voy no sé cuándo volveré. No te molestes en esperarme, a lo mejor ni vengo en varios días". Se trata de una respuesta pasivo-agresiva muy difícil de rectificar en la persona que elude el conflicto. Imaginemos que hablamos sobre un tema importante y de golpe el otro sin dar una explicación.


La agresividad verbal puede ser muy sutil o en cambio puede ser el típico repertorio de insultos. Se puede hablar de agresividad cuando la forma de hablar casi siempre es para desvalorizar al otro, no por un insulto aislado.

El problema cuando se detecta deberá consultarse a especialistas para que se tomen las medidas oportunas. Al ser un tipo de conducta muy difícil de probar requeriremos la actuación de profesionales si se decide una ruptura no conciliatoria.
  

Es una lista muy extensa de actitudes y rasgos psicológicos característicos y podría serlo más, sin embargo todos esos rasgos se resumen en una realidad muy triste: falta de amor hacia la víctima de los maltratos por parte de alguien con una personalidad patológica. Situación delicada y escabrosa, que requiere analizar cada caso concreto y enfrentarse al problema para evitar males mayores. ¿Cómo cambiar la mentalidad de una persona? Ama y haz lo que quieras, dijo San Agustín; bonito pensamiento, que contiene una gran sabiduría, pero el paso verdaderamente difícil es lograr que una persona ame. Creo que la familia puede ayudar, además de los profesionales, a las personas en tal situación. También creo que es importante la comprensión de los motivos y carácter de la persona agresora, a la hora de tomar una decisión difícil, y valorar la posibilidad de corregirlos. Un tema muy delicado.
  
¡Uff! La victimización es cómplice del maltrato. Ambas cosas son peligrosas. Intencionado o no, es insano. Anónimo, si eres libre de dejar la relación sin riesgo a las represalias (a que te asesinen, o a que te hagan la vida imposible, a tí o a tus hijos si los tienes, etc), estás eligiendo. Si soy insultada me defenderé, y si me siento menospreciada constantemente por mi pareja, dejará de serlo. Me da igual como se le llame o lo que piense el especialista o si tengo que estar sola el resto de mi vida o si mi expareja se arrepiente o no... Pero no siempre se ve el proceso venir y puede llegar el momento en que uno no es dueño de sus actos. He ahí la cuestión. Si he perdido el control y/o la autoestima, espero saber reconocerlo y pedir ayuda sin vergüenza. Lo que pretende Ofelia es que estemos en guardia, porque el maltrato no suele comenzar de forma descarada. No está incriminando a nadie, caray. Joder. Rayos! Tampoco yo lo he leído entero. Conozco el tema, por desgracia. Dos abuelas, el hijo de una de ellas... y el/la siguiente podría ser cualquiera de l@s niet@s porque esto deja secuelas a las siguientes generaciones.

El maltrato psicológico se suele manifestar como un largo proceso en donde la víctima no aprecia cómo el agresor vulnera sus derechos, cómo le falta al respeto, la humilla y la víctima va progresivamente perdiendo autoestima y seguridad en sí misma.

El inicio es variable, depende de las personas que configurarán la relación y de circunstancias diversas. Unos maltratadores comienzan en el noviazgo a dar muestras de señas de violencia psicológica, otros empiezan a mostrar algunos signos tras el embarazo del primer hijo o de repente sin haber una señal propiamente dicha la persona es otra para su pareja o los que le rodean.

En el caso de parejas hay una etapa de atracción o enamoramiento en la que la víctima no se da cuenta de ciertas señales que no pasarán desapercibidas para otros. Desde un control de la imagen, un sentido de posesión exagerado o ciertas señales que conviene hacer patentes para que la víctima no se vaya sumergiendo en una situación de caos e indefensión.

Casi todos reconocemos los insultos, las continuas comparaciones para descalificarnos, el tono de voz duro y desagradable, un volumen alto con el ejemplo clásico de los chillidos y gritos, la mirada fija, la risa sarcástica y sabemos distinguir una cara de asco cuando nos hablan. Estos signos a los que restamos importancia van provocando en nosotros malestar interno y profundo.

Es interesante analizar los aspectos no verbales y no quedarse meramente con el mensaje que nos llega de nuestro interlocutor. A veces hay esposas y esposos que se sorprenden de lo que ha sucedido porque han pasado por alto este aspecto tan importante de la comunicación. Sólo notaban cierta desazón tras una frase como un te quiero. No analizaban los gestos y su incongruencia con el mensaje trasmitido.

Frente al maltrato psicológico hay una serie de respuestas adecuadas que pueden limitar el incremento de la respuesta agresiva de nuestro interlocutor o si no al menos, serán alarma que nos avisarán qué lo mejor es marcharse. Este tipo de respuestas se suelen aprender en sesión clínica de cara a afrontar la ruptura y rehacer una posible vida nueva de pareja.

En las siguientes líneas se muestran ejemplos de esa comunicación que vulnera nuestros derechos básicos y qué a la larga merman nuestra autoestima:

· Moralización: Es una forma muy sutil de control. La persona se cree dueña de la verdad absoluta y juzga a los demás con su baremo. Lo hace con palabras paternalistas, desde el prisma es que es una persona respetable. "Una buena esposa es la que da placer a su marido aunque no le apetezca, así que vete preparándote"."Un buen padre debe velar por sus hijos, y si pienso que debes estudiar medicina en vez de dedicarte a la pintura lo hago por tu bien".

· Interpretar: Este tipo de comunicación supone que la persona que habla hace una lectura de pensamiento del otro. "No vas a dormir conmigo porque estás vengándote de lo de ayer". "Seguro que piensas que no soy capaz de hacerlo yo sola".

· Tergiversación: El receptor sospecha de la intención del emisor y reacciona como si éste fuera a criticarlo. Ante la frase: "Hoy la comida está buena" la respuesta agresiva sería: "Quieres decir suelo cocinar mal, ¿no es eso?".

· Interrogar: La persona agresiva se dedica a preguntar en plan policiaco. Muchas veces está el tema de los celos como tema de este tipo de preguntas. "¿Puedes darme una buena explicación por la qué entienda yo que has llegado a las 17:35 y no a las 17:30 como quedamos?¿No te estarás viendo con esa?¿Qué?¿Es buena en la cama?".

· Mandar u ordenar: Imaginemos por un instante que nuestra pareja tiene la costumbre de mandar hacer o lo que es lo mismo, de ordenar. Una persona normal se dará cuenta de qué él otro podría hacer muchas cosas que delega y lo qué es más molesto, es la forma de expresión tan negativa añadiendo a ello una creencia de superioridad implícita. Frases cómo: "Quiero que me planches los pantalones con raya, cómo a mí me gustan, ¿es qué tu no sabes nada?". El maltratador piensa que el respeto de los demás se obtiene de esta forma, sometiendo a la gente a su voluntad y la mayoría de las veces no practica con el ejemplo, es decir le gusta que le hagan pero no le gusta hacer.

· Imponer soluciones: El individuo toma la decisión sin consultar a los demás miembros de la familia o a la pareja. "A mí me apetece ir a Madrid en vacaciones, así qué para qué hablar más. Lo he dicho yo y basta"."Donde manda patrón no manda marinero".

· Criticar: Existen dos tipos de crítica, la constructiva o sugerencia y la crítica destructiva. Nos centraremos en esta última, que provoca un malestar en la persona que la recibe. La primera sirve para buscar una solución, la segunda se basa en la confrontación. "Si no fueras un calzonazos, ya tendríamos la casa en la Sierra y yo no tendría que trabajar"."Eres una pesada, todo el día hablando de tu madre.¿Te he hablado alguna vez de mi familia sin qué me lo preguntaras?".

· Ridiculizar: Burlarse del otro en algún aspecto. "Te molesta qué bailé con Alberto, tu compañero de trabajo en la cena, ya? pero sí tú eres un pato mareado y además no te gusta bailar, en cambio él es como Fred Astaire y yo me siento como Ginger en una de sus películas. Mira el vestido que me compré, ¿crees qué estando sentada contigo, un patoso con cara de payaso, me iba a poder lucir en la fiesta de tu empresa?".

· Despreciar: Menospreciar al otro individuo. "¡Eres una inútil, no haces nada a derechas!". "Una chica tan estrecha, me estás haciendo perder el tiempo".

· Reprender: La persona en vez de sugerir cambios, directamente critica de forma destructiva: "La tortilla es una bazofia, está intragable, eres malísima cocinando y me tienes harto, parece que lo haces aposta. Mi madre, esa sí qué sabe".

· Amenaza o coacción: En el maltrato psicológico que lleva años es muy típico encontrar que el agresor o agresora amenaza o coacciona si no se cumple algo con hacer o dejar de hacer algo. Es bueno recordad que el Código recoge la figura de las amenazas y coacciones cómo delito, esto muchas veces se pasa por el calor de la discusión. "Si me abandonas, te mato". "Cómo no calles a ese asqueroso mocoso, le parto la cara".

· Culpabilizar y hacerse la víctima: Este fenómeno es muy corriente. El agresor proyecta su agresividad en la víctima y se percibe como inocente. "Ella me provoca, soy un hombre y debo responder así, si la pego o me enfado es porque me saca de mis casillas, ella se lo ha buscado. Es la verdadera culpable, además una paliza o qué la pongan en su sitio le viene bien".

· Pseudoaprobación: La persona aparenta comprensión pero deja un poso de culpabilidad en la persona que la escucha?Sí es cierto qué tu madre está en el hospital, lo entiendo, sé qué la quieres, bueno? y está su marido, qué esa es "aquí te espero, estaré solo, esperándote, echándote de menos para que me hagas la cena, pero lo entiendo, ella es lo primero para ti. Vete cariño".

· Tranquilizar: La persona tras haber hecho algo malo, tiende a indicar qué la otra está nerviosa, qué no controla sus emociones y ella le pide qué se tranquilice, demostrando lo buena persona qué es. "Sí, estaba con Ana en la cama, tranquilízate, estás histérica...si no es para tanto. Te sentirás mejor cuando me vista y nos vayamos a casa, tranquilízate. Te pones nerviosa por tonterías.".

· Retirarse: Hay un tipo de agresividad que se caracteriza por la pasividad, por la falta de compromiso para arreglar la situación. "Me molesta verte así, me voy no sé cuándo volveré. No te molestes en esperarme, a lo mejor ni vengo en varios días". Se trata de una respuesta pasivo-agresiva muy difícil de rectificar en la persona que elude el conflicto. Imaginemos que hablamos sobre un tema importante y de golpe el otro sin dar una explicación.


La agresividad verbal puede ser muy sutil o en cambio puede ser el típico repertorio de insultos. Se puede hablar de agresividad cuando la forma de hablar casi siempre es para desvalorizar al otro, no por un insulto aislado.

El problema cuando se detecta deberá consultarse a especialistas para que se tomen las medidas oportunas. Al ser un tipo de conducta muy difícil de probar requeriremos la actuación de profesionales si se decide una ruptura no conciliatoria.

Es muy importante el apoyo de psicólogos especializados en temas de pareja, maltrato o victimiología. Será preciso descartar la posibilidad de que la autoestima se haya deteriorado o qué aparezca un cuadro psicológico derivado de este tipo de relación negativa.

Vega Funes Martínez
Maltrato psicológico

M. C. V. 21.09.2006El perfil del maltratador psicológico ante la sociedad es, generalmente, el de una persona que es correcta y responsable. En cambio, en su familia, con las personas que dice querer más, se convierte en un dictador que niega cualquier derecho a su pareja, el derecho a pensar distinto de él, a ser tratada con dignidad, a tener amigos.

El maltratado sólo tiene un derecho, su deseo de libertad o querer la muerte y pensamientos de suicidio. Entramos con demasiada frecuencia en fuertes depresiones, pero pocos especialistas adivinan una situación dramática en el hogar detrás de ellas, y más cuando la víctima se siente, y le hacen sentir, culpable de su situación.

Todas las que sois humilladas y despreciadas animaos a liberaros. Aunque os digan que os quieren, él no os quiere.

INTRODUCCIÓN
Según un importante artículo de la revista "Alfa y Omega", los maltratadores suelen provenir de hogares violentos, en los que han visto maltratar, y en los que les han maltratado. Estas personas pueden padecer trastornos psicológicos y, muchos de ellos, utilizan sustancias, como el alcohol, que ayudan a potenciar su agresividad. Tienen un perfil determinado de inmadurez, dependencia afectiva, inseguridad, ...; son emocionalmente inestables, impacientes e impulsivos. Los maltratadores trasladan habitualmente la agresividad que han acumulado en otros ámbitos hacia sus mujeres. Además, consideran a la mujer como algo de su propiedad. Dentro de su patología, está el arrepentimiento frecuente, y la mujer malinterpreta este arrepentimiento, que sólo es temporal, hasta el próximo golpe.

El abusador tiende a ser una persona aislada, no se relaciona mucho con otros, es celoso hasta de su propia sombra, tiene baja autoestima. Esta es una característica que siempre tiene, una autoestima a raíz del suelo, que le ocasiona frustración y la frustración trae violencia. Además, tiene unas expectativas rígidas de su rol sexual como hombre. Este es el típico macho. Y el machismo lo que está tapando, es un complejo de inferioridad, la baja autoestima. Por eso trata de aparentar lo que no es. Generalmente los abusadores que golpean, que hieren, presentan un lado suave. Hay muchos muy educados, hasta religiosos.

John Bradshaw afirma en su libro "Homecoming", que "el niño interno" herido de una persona le puede llevar a comportarse violenta y cruelmente. La persona no asume la responsabilidad por sus actos porque piensa que los culpables son los demás. En el caso de la esposa maltratada por ejemplo, el hombre violento la responsabiliza a ella por sus propias acciones. A veces la violencia del abusador oculta el miedo o la inseguridad, el terror que sintió de niño ante un padre abusivo que lo golpeaba con frecuencia. Al llegar a ser un adulto prefiere adoptar la personalidad del padre abusador a sentirse débil y asustado. En otros casos, los comportamientos ofensivos son la consecuencia de una niñez demasiado permisiva durante la cual los padres complacieron al niño en todo. Esto lleva al niño a creerse superior al llegar a ser un adulto y a pensar que él está por encima de la ley. O sea, que puede hacer lo que quiera y abusar de quien quiera. Piensa que se merece un trato especial, mejor que el que se les da a los demás.

 TIPOS DE MALTRATADORES
El Cobra
Es muy probable que sea agresivo con todo el mundo.
No depende emocionalmente de otra persona, pero insiste en que su compañera debe hacer lo que él quiere siempre.
Es más propenso a amenazar con cuchillos o revólveres.
Se calma internamente, según se vuelve agresivo.
Es difícil tratarlo con terapia psicológica.
Posiblemente haya sido acusado de algún crimen.
Abusa de las drogas o del alcohol.
El Pit-Bull
Solamente es violento con las personas que ama.
Es celoso y tiene miedo de que lo abandonen.
Priva a su esposa o novia de su independencia.
Pronto a la ira, a vigilar y a atacar públicamente a su compañera.
Su cuerpo reacciona violentamente durante una discusión.
Tiene algún potencial para la rehabilitación.
Probablemente no ha sido acusado de ningún crimen.
Posiblemente tuvo un padre abusivo.
Estos psicólogos afirman en su libro que "O.J. Simpson es un 'pit bull' típico que muestra su comportamiento más monstruoso solamente con la mujer que ama". El "pit bull" espía a la mujer continuamente creyendo que ésta le engaña. Es un esposo o novio muy celoso. A todas las personas que lo tratan le cae muy bien, excepto a sus novias o esposas.

Por otro lado, el "cobra" a menudo es un sociópata. Es frío y calculador, engaña fácilmente a su víctima y puede ser un sádico. Su violencia surge de su necesidad patológica de salirse con la suya, ser el jefe siempre, y asegurarse de que todo el mundo (incluyendo su esposa), sabe que él es el jefe. Después de que su mujer ha sido físicamente maltratada y tiene miedo, a veces cesa este tipo de abuso y lo reemplaza con un constante maltrato psicológico, a través del cual le deja saber a su víctima, que el abuso físico podría continuar en cualquier momento. Los psicólogos investigadores, autores del libro sobre este tema ya citado, concluyeron que el maltrato raras veces cesa por sí soloIntervención sobre el mobbing o acoso psicológico, por Ramón Llauradó

El término mobbing, del ingles “mob” (multitud,manada,plebe,...) fue introducido por el étologo Konrad Lorenz, para referirse a los ataques que realizan un grupo de animales que se sienten amenazados por la presencia de un predador peligroso. Se le ha dado varios nombres: psicoterror laboral (Leiman 1996), acoso grupal institucional (Gonzalez de Rivera 2000), acoso laboral (Piñuel 2000), Acoso moral ( Marie-France Hirigoyen 1999)).

Podemos definirlo como una situación en que una persona o grupo de personas ejercen un conjunto de comportamientos caracterizados por una violencia psicológica, de forma sistemática (al menos una vez por semana), durante un tiempo prolongado (más de seis meses), sobre otra persona en el lugar de trabajo. Actualmente se aplica el concepto a situaciones grupales en las que una persona es sometida a persecución, agravio o presión psicológica por una o varias personas del grupo al que pertenece, con la complicidad del resto (Gonzalez de Rivera 2000).

Para que exista mobbing o maltrato psicológico son necesarios al menos tres factores: un acosador/a, una victima y la complicidad de quien asiste a ello. Según Irigoyen (1999), esta guerra psicológica en el lugar de trabajo tiene además dos fenómenos:
a) El abuso de poder y la manipulación perversa por parte del agresor
b) Una institución incompetente para resolver conflictos.

Este tipo de acoso produce en las victimas fundamentalmente dos tipos de cuadros: Depresión y estrés-ansiedad. Depresión con una clínica similar al bournout o síndrome del quemado
Según Fornes, hay agotamiento emocional, falta de realización personal, manifestaciones clínicas de depresión y conductas de despersonalización. Estas manifestaciones llevan a diagnósticos poco precisos (depresión) Esta falta de precisión, puede no beneficiar a la victima de querer denunciar el acoso. Para favorecer el esclarecimiento de datos en el proceso de denuncia, la etiqueta diagnóstica de depresión debería ir seguida de causas aclaratorias como: “depresión reactiva al acoso laboral”.

Estrés-ansiedad: el cuadro reviste características comunes con el trastorno de estrés postraumático (Gonzalez de Rivera 2000) con instrucciones obsesivas, sueños repetitivos relacionados con el acoso, hiperactividad simpática, irritabilidad y desarrollo progresivo de conductas de evitación, como reuniones o encuentros con algún colega. La etiqueta diagnóstica seria aconsejable acompañar de posibles aspectos relacionados, como síndrome de estrés por acoso laboral.

Las consecuencias negativas del síndrome no solo alcanzan a la victima, se extienden a la organización (enrarecimiento del clima laboral, falta de motivación de los empleados y mayor siniestrabilidad).

Características del agresor
Modélicos y encantadores en apariencia, los acosadores son peligrosos para el equilibrio emocional de los que les rodean. Su principal intención es aprovecharse de los demás.
Son “personas problema” (Tierno 2001). Se considera que al descubrir cualquier indicio de superioridad en los demás (niveles de estudios superiores, elegancia en el vestir, etc)se ponen en guardia e inician un proceso de ataque y destrucción de la victima.

El acosador institucional, como los llama González de Rivera, tiene un objeto bien definico: acceder al poder o mantenerse en él (para lo cual utiliza cualquier medio) o bien ocultar su propia incompetencia. Para ello no duda en desembarazarse de todo aquel que pueda significar un obstáculo.

La psicología ha descrito a estas personas como “perversas narcisistas”, sicóticas sin sintomas” (Hirigoyen 1999) o “mediocre inoperantes activos” (Gonzalez de Rivera 1997). La estructura narcisista las describe como personas con un gran vacío interior que solo se encuentran a si mismas cuando se miran en el espejo del otro. Son personas débiles e inseguras que intentan conectar al otro y absorber su vida. Los perversos narcisistas son considerados como sicóticos sin síntomas, porque encuentran su equilibrio al descargar sobre el otro, el dolor que no sienten y las contradicciones internas que se niegan a percibir. Son sujetos que manifiestan una crueldad o malignidad particular. Disfrutan con el sufrimiento de los demás. Son individuos megalómanos.

Victimas
No se puede afirmar que exista un perfil psicológico que predisponga a una persona a ser victima de acoso. Cualquier persona en cualquier momento puede ser victima. Paradójicamente a lo que pueda pensarse, la victima del mobbing, responde con un cúmulo de virtudes profesionales y personales. Suelen ser personas honestas con valores éticos muy sólidos, que habitualmente se sacrifican por los demás tienen dificultades para que los demás les ayuden. Son vulnerables a las criticas y a los juicios ajenos, aunque no tengan fundamento, lo que les lleva a justificarse y a culpabilizarse. Estas características les hacen vulnerables a los ojos del acosador. Entre los profesionales de mayor riesgo se encuentran los docentes (especialmente universitarios), los sanitarios y el personal de las Administraciones Públicas o del Estado.

Cómplices
Su presencia es indispensable para que el acoso tenga continuidad, pues bajo su pasiva actitud, el acosador se siente respaldado en sus fechorías y encubierto de cara a los directivos de la empresa. Entre estas personas es fácil encontrar personas inseguras, indecisas, deseosas de agradar a los demás. Personas que se someten a cualquier tipo de orden con tal de verse recompensadas.

Empresa
Muchas veces tolera este tipo de abusos en aras a una supuesta competitividad darwiniana que dará como resultado la supervivencia del más fuerte. Otras veces mantiene esta situación porque carece de estrategias para resolverlo.

Según Piñuel los directivos suelen dar cuatro excusas, como manera de negar el fenómeno:
- trivializar las críticas que se hacen a la victima
- apelar a que el conflicto es inevitable entre humanos
- una sacudida de vez en cuando es una forma de incrementar la competitividad
- racionalizarlo como una falta de madurez del personal involucrado.

Para defenderse del acoso psicológico es estar en buena forma psicológica, para ello es útil la ayuda de un profesional. Según Irigoyen es importante reconocer que la victima tiene razón y tarde o temprano, conseguirá que la escuchen, ello es imprescindible para sentirse fuerte e inmune frente al agresor.

Aspectos básicos:
- Incrementar el apoyo social (familiares, amigos, colegas de profesión)
- Desactivación emocional (superar la negación del acoso, pasar a su identificación del problema)
- Canalizar las emociones como la ira, rabia, el resentimiento; puede ser útil usar el humor, la comprensión y el perdón)
- Organizar una respuesta eficaz (el manejo de la introyección de la culpa y de la somatización; cambiar la sumisión por la autoafirmación asertiva, incrementar la autoestima)
En PNL (que es una nueva escuela psicológica cognitiva y humanista) disponemos de técnicas para incrementar los recursos como: aumentar la autoestima, cambio de creencias, anclajes y la línea del tiempo por citar solo algunas.



"Sabemos que las personas maltratadoras y violentas no sólo pueden haber sido niños maltratados, sino que han aprendido en el propio hogar esas conductas. No hay persona violenta que no aspire a ejercer un estricto control y poder casi absolutos sobre su pareja, igual que no hay maltratador físico o psíquico que admita que lo es.
Todos se consideran personas completamente normales y dicen que es el otro (o la otra) quien les controla la vida. El dominio que ejerce el violento no se limita a lo que hace o deja de hacer su pareja, sino que necesita controlar hasta los pensamientos y sentimientos más íntimos, porque no ven a la otra como persona, sino como cosa, algo que le pertenece y de quien tiene que saberlo todo, fiscalizarlo todo y tenerlo bajo control.
Las personas violentas, que suelen tener una baja autoestima y sentirse fracasados, no saben pactar, escuchar ni llegar a acuerdos, y a menudo emplean el chantaje o la amenaza para lograr lo que pretenden.
La reacción del violento al verse abandonado, sobre todo en el caso del hombre, es tremenda. Cuando es la mujer la que pretende poner fin a una relación, lo vive como una catástrofe emocional y un fracaso personal.
Primero, trata de retenerla por la fuerza. Si no lo consigue, recurre a la compasión y al chantaje, amagando con suicidarse o con llevársela por delante, una amenaza que puede hacerse real en cualquier momento.
El aislamiento emocional es otra característica del maltratador, que lo único que expresa con facilidad es su cólera, pero no siempre a las claras, sino con una violencia disimulada, con miradas y gestos amenazadores que sólo recibe la víctima, abrumada, enmudecida y atemorizada.
En síntesis, todo maltratador es un ser violento con severos problemas de autoestima que compensa sometiendo y humillando a quien considera que es más débil que él." (Bernabé Tierno).